Hace un año os contaba en el blog que una de las situaciones más kafkianas a las que me he enfrentado en Estados Unidos ha sido sacarme el carnet de conducir en el estado de Maryland, donde vivo. Pues la pesadilla se repite a la hora de intentar renovarlo.
La Motor Vehicle Adminisration (MVA) de Maryland, el equivalente a la Dirección General de Tráfico (DGT) de este estado, nos envió una carta avisándonos que nos caducaba el carnet de conducir este verano y que teníamos que renovarlo. Por el tipo de visado que tenemos, sólo nos había dado el carnet de conducir por un año.
En un principio, renovar el carnet es sencillo. Sólo había que llevar el carnet actual, la carta del MVA, pasar un examen de la vista y pagar las tasas.
“Demasiado sencillo. Seguro que nos piden algo más cuando lleguemos”, pensamos, después del calvario burocrático que pasamos el año pasado para hacernos el carnet.
Efectivamente, cuando llegamos a la MVA nos dijeron que además necesitábamos el pasaporte (que ya llevabamos por si acaso) y la tarjeta con el Social Security Number (como los estadounidenses no tienen carnet de identidad, utilizan este número para identificarse).
Hoy hemos vuelto otra vez con todos los papeles a la MVA. Hemos logrado pasar a las funcionarias-sargentos que te revisan los papeles a la entrada. Pero no hemos podido cantar victoria.
La funcionaria de turno nos ha informado de que no podíamos renovarnos el carnet de conducir porque tenían que comprobar nuestros visados con Homeland Security, el equivalente al Ministerio del Interior americano, y que teníamos que volver a los diez días.
Como la semana que viene nos vamos de vacaciones, la funcionaria nos ha dicho que ni siquiera puede hacer el trámite con Homeland Security porque cuando volvamos a entrar en el país nos darán un nuevo número del formulario I-94 (el papelucho que te grapan en el pasaporte cuando entras) y no sirve de nada que lo hagamos ahora.
Así que tendremos que volver a intentarlo cuando volvamos de vacaciones. ¿A la tercera irá la vencida? Cruzaremos los dedos.
Le he preguntado a la funcionaria de turno que qué pasa si nos para la policía y no tenemos el carnet de conducir nuevo. Y me dice que le expliquemos la situación y que le digamos que vamos a renovarlo.
Y, claro, explícale a un policía estadounidense que no tienes el carnet porque quieres renovartelo pero no puedes porque los funcionarios de la MVA no te dejan. Me temo que como nos paren pasaremos otras vacaciones en el calabozo. Menos mal que no vivo en Arizona, pues con mi acento español, acabaría deportada.
Lo curioso es que conozco casos de inmigrantes ilegales que no han tenido problemas para renovarse el carnet de conducir en Estados Unidos. ¿Me tocarán siempre a mí los funcionarios con una mentalidad más cuadrada de Maryland?
Ríete tú de la burocracia soviética. Como dice un amigo, en el país del libre mercado, los servicios funcionan muy bien si hay una propina de por medio, en cuanto tiene que lidiar con funcionarios públicos, funciona peor que en los países soviéticos.