Daily Juez

Washington de cine: La Fuga de Logan

Dailyjuez continúa con su serie de películas ambientadas en Washington.

Tras “Tempestad sobre Washington” (Advise and Consent) y “Caballero sin espada (Mr. Smith goes to Washington), hoy le llega al turno a “La fuga de Logan(Logan’s Run), dirigida por Michael Anderson y basada en la novela de ciencia ficción escrita por William F. Nolan y George Clayton Johnson.

La película arranca en el año 2274 en una sociedad ideal encerrada dentro de enormes cúpulas, donde viven los supervivientes de las guerras, la sobrepoblación y la contaminación de la Tierra. Sus habitantes, vestidos con trajes romanos en un mundo robotizado, viven felices en esta sociedad hedonista y post-apocalíptica del siglo XXIII que ejecuta a sus ciudadanos cuando cumplen los 30 años en un ritual de inmolación llamado “el Carrusel”. Ellos, sin embargo, lo ignoran y creen que quién entra en el carrusel, muchos de ellos voluntarios, se reencarna y renace. “Renew” (renuévate), gritan los espectadores de este “circo” mortal.

A Logan (Michael York), un Sandman (un guardián con licencia para asesinar a los fugitivos), le ordenan un día fugarse e infiltrarse en una comunidad que existe fuera de la cúpula llamado “el Santuario” con el objetivo de destruirla. Para lograrlo, Logan busca la ayuda de la hermosa Jessica (Jenny Agutter), que ignora las verdaderas intenciones del Sandman. Francis (Richard Jordan), amigo de Logan y Sandman al igual que él, les persigue los talones en su fuga.

Cuando Logan y Jessica salen al exterior llegan al National Mall de Washington, DC, medio en ruinas y cubierto de vegetación. Entre los monumentos que vemos en la película destacan el Monumento de Washington, el Capitolio y el Memorial de Lincoln. Lo que más les sorprende a Logan y Jessica es conocer a un anciano (Peter Ustinov) que vive en las ruinas del Capitolio rodeado de gatos, porque es la primera vez que ven a alguien que tenga más de 30 años.

Logan y Jessica deciden volver a la cúpula para invitar a sus habitantes a rebelarse, pues “nadie debe morir joven, podéis envejecer”.

La película me ha parecido un poco aburrida, aunque tiene su gracia ver un Washington apocalíptico, cubierto de vegetación y medio en ruinas, sobre todo si vives en DC.

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October 17, 2010 at 6:06 pm Comment (1)

Glen Echo Park: un viaje en el túnel del tiempo

Nueva York tiene Coney Island, el legendario parque de atracciones de Brooklyn, y Maryland tiene Glen Echo Park.

El domingo hicimos un viaje en el túnel del tiempo y visitamos Glen Echo Park, un antiguo parque de atracciones abandonado en 1968, que  ahora ha sido restaurado parcialmente y que forma parte de la red de parques nacionales de Estados Unidos.

Glen Echo Park, situado en la localidad de Glen Echo (Maryland), abrió sus puertas en 1891 como una Asamblea Nacional Chautauqua.

El Chautauqua ( se pronuncia “sha- TAW- kwa”) era un movimiento de educación para adultos que se extendió por la America rural y que fue muy popular a finales del siglo XIX y principios del XX.  Allí enseñaban a los estadounidenses ciencias, bellas artes, lengua y literatura.

A principios de siglo XX se convirtió en un parque de atracciones – con montaña rusa, coches de choque, tiro al blanco, carrusel, salón de baile, piscina, etc- y fue muy popular hasta que cerró sus puertas en 1968, víctima de los cambios en la sociedad estadounidense.

Tres años más tarde, el Gobierno federal compró la tierra y lo convirtió en un parque nacional. Queriendo recuperar el espíritu Chautauqua, el Servicio de Parques Nacionales colabora con artistas y organizaciones culturales y artísticas para ofrecer ahora una amplia gama de programas culturales y educacionales.

Glen Echo Park, situado a 20 minutos del centro de Washington,  también fue escenario de la lucha de los derechos de los afroamericanos. Al igual que muchas atracciones en el área de Washington, Glen Echo era un parque de atracciones sólo para blancos. En junio de 1960, un grupo de estudiantes universitarios hizo una sentada en el carrusel y arrestaron a cinco estudiantes negros. Estos hechos provocaron protestas durante semanas en el parque hasta que en la temporada de 1961 Glen Echo Park abrió sus puertas a personas de todas las razas.

La única atracción que queda en pie es el carrusel, construido en los años 20 por el fabricante de tiovivos Dentzel Carousel Company. Tiene 40 caballos, dos carros, cuatro conejos, cuatro avestruces, un león, un tigre, una girafa y un ciervo, colocados en tres círculos concentricos.  Este carrusel fue rescatado gracias a  una iniciativa popular en los años 70. Es uno de los 135 carruseles antiguos que funcionan en Estados Unidos y uno de los pocos que está en su ubicación original.

A mi hija de tres años le hizo mucha ilusión volver a montar en un tiovivo porque cuando vivíamos en Nueva York solíamos ir al de Central Park y en Washington sólo habíamos montado  una vez en el que hay en el National Mall.

También estuvimos mi hija y yo bailando con un grupo de americanos en “el baile para familias” (5 dólares la entrada para los mayores de cuatro años) en el Bumper Car Pavilion, donde antiguamente estaba la pista de los coches de choque. Y vimos a parejas bailar bailes de salón con orquesta en vivo en el Spanish Ballroom, con capacidad para 1.800 bailarines. En la entrada, había un cartel que advertía que estaba prohibido entrar con armas en el salón de baile.

El Glen Echo Park, que destaca por sus edificios Art Deco, también cuenta con un teatro de marionetas y un museo para niños. Volveremos.

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June 21, 2010 at 10:12 pm Comment (1)