Daily Juez

La gran fiesta de la democracia

Las calles de Washington se vistieron el lunes de rojo, azul y blanco para celebrar la gran fiesta de la democracia: la toma de posesión del presidente Barack Obama y el posterior desfile desde el Capitolio a la Casa Blanca por Pennsylvania Avenue.

La ceremonia de toma de posesión coincidía con el día de Martin Luther King, que es festivo en Estados Unidos. Una bonita coincidencia, teniendo en cuenta que Obama es el primer presidente afroamericano en un país que nació con el pecado original de la esclavitud y en el que hasta hace una décadas todavía había segregación.

A última hora conseguí un ticket para ver la ceremonia a los pies del Capitolio, decorado para la ocasión con los colores nacionales. Y mereció la pena. No todos los días tiene uno la posibilidad de ver desde tan cerca la toma de un posesión de un presidente de los Estados Unidos.

La sobriedad de las tomas de posesiones de los presidentes o primeros ministros en Europa contrasta con la grandiosidad de la ceremonia estadounidense. La toma de posesión del presidente estadounidense se convierte en una gran fiesta de la democracia, en la que los ciudadanos participan.

La ceremonia fue menos emotiva que la de hace cuatro años, cuando muchos afroamericanos al ver al primer presidente negro de Estados Unidos jurar el cargo lloraron de emoción. Pero fue, una vez más, una demostración de patriotismo estadounidense en su estado más puro.

Desde el Capitolio era impresionante ver las cientos de miles de personas con banderitas que abarrotaban el National Mall, la gran explanada donde se concentran los edificios gubernamentales, los memoriales y los monumentos de la capital estadounidense.

E impresionaba ver la pasión en sus ojos, oírles cantar el himno nacional y sentir que se les ponía la piel de gallina al ver a Obama jurar su cargo con la mano sobre una Biblia que perteneció a Martin Luther King. Un honor para la familia del pastor bautista y un tributo de Obama al líder de los derechos civiles en Estados Unidos.

 

 

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January 23, 2013 at 8:32 pm Comments (0)

La vida washingtoniana de Elizabeth Taylor

Elizabeth Taylor llevó el glamour de Hollywood al Potomac cuando en 1976 se casó con el senador de Virginia John Warner. La pareja se conoció en la cena de la celebración del Bicentenario de los Estados Unidos en la Embajada británica en Washington, en la que se conmemoraba el 200 aniversario de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos.

Seis meses después de conocerse se casaron en la Iglesia Episcopal Emmanuel en Middleburg (Virginia). Era su sexto marido y su séptima boda. La actriz, que ayudó a su marido a ganar en la campaña de senador, no sólo se enamoró de Warner sino también del estado de Virginia, donde la pareja tenía una granja.

Gracias a su marido, la actriz conoció de primera mano la vida en Washington, DC, que por aquel entonces era mucho más provinciana que ahora. Aquí pasó cinco años de su vida, alejada de los focos de Hollywood, pero inmersa en los pasillos del poder. En la capital federal no sólo era una estrella de Hollywood, sino también la esposa de un senador, con la cantidad  de actos sociales que eso conlleva. La pareja tenía una casa en el número 3240 la calle S en Georgetown.

Pero la vida de Washington aburría a Liz Taylor, porque su marido se pasaba demasiadas horas al día trabajando en el Senado. La pareja se divorció en 1982.

“La recordaré como una mujer cuyo corazón y alma eran tan bonitas como su rostro clásico y sus ojos majestuosos”, dijo el ex senador Warner tras conocerse la noticia de la muerte de la actriz a los 79 años en Los Angeles.

Cuando Elizabeth Taylor volvió a Washington, lo hizo por una buena causa: para recaudar fondos para la lucha contra el Sida y tratar de llamar la atención de los políticos sobre esta enfermedad. Testificó en 1986 el Capitolio para pedir más ayuda para los enfermos, participó en la Tercera Conferencia Internacional de Sida en DC e inauguró el Elizabeth Taylor Medical Center en la Clínica Whitman-Walker cerca de Logan Circle, un centro especializado en enfermos de Sida. El día de la inauguración la actriz le dio al centro un cheque de 50.000 dólares, un gesto generoso para una causa que nunca se cansaba de apoyar.

Elizabeth Taylor y su marido el senador de Virginia John Warner con el vicepresidente Walter Mondale en enero de 1979 en el Capitolio, cuando su marido juró el cargo

Elizabeth Taylor con Ronald y Nancy Reagan en el backstage de la Tercera Conferencia Internacional del Sida en mayo de 1987 en Washington, DC.

Elizabeth Taylor con Bill Clinton

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March 24, 2011 at 4:15 am Comments (0)

La Casa Blanca se tiñe de verde

La Primera Dama de Estados Unidos, Michelle Obama, ha ordenado un año más teñir de verde el agua de las fuentes de la Casa Blanca con motivo de la celebración del Día de San Patricio. La primera vez que las fuentes de la Casa Blanca se tiñeron de color esmeralda fue en 2009cuando los Obama llegaron al número 1.600 de Pennsylvania Avenue.

Se trata de un guiño de los Obama a Chicago, la ciudad de adopción del presidente y de origen de la Primera Dama. Cada año el día de San Patricio el río de la ciudad de Chicago – que se llama Chicago River- se tiñe de verde para celebrar la fiesta del patrón de los irlandeses.

Las ciudades de Boston, Filadelfia, Baltimore, Nueva York, Chicago y San Francisco son las que tienen una mayor población de origen irlandés, por lo que el día de San Patricio se suele celebrar a lo grande. En Nueva York organizan un gran desfile ese día.

El presidente John F. Kennedy era de origen irlandés, al igual que lo es el vicepresidente Joe Biden.

Obama y Biden recibirán hoy en la Casa Blanca al primer ministro irlandés Enda Kenny y participarán juntos en una comida en el Capitolio con motivo del día de San Patricio. Los Obama también celebrarán esta noche una fiesta de San Patricio en la Casa Blanca.

La fuente de la Casa Blanca se tiñe de verde el día de San Patricio desde la llegada de los Obama a la Casa Blanca

El río Chicago se tiñe de verde el día de San Patricio

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March 17, 2011 at 3:48 pm Comments (0)

Huyendo del ruido político-mediático de Washington

Nada mejor que una fría y soleada mañana de otoño para pasear por el Capital Crescent Trail, huyendo del ruido político-mediático de Washington tras la debacle del partido demócrata en las elecciones de medio mandato y la entrada del Tea Party en el Capitolio de Estados Unidos como un elefante en una cacharrería.

Una de las ventajas de vivir en Washington es la gran cantidad de parques y bosques que hay. Y cuando más bonitos están los parques y los bosques es ahora en otoño, cuando las hojas comienza a cambiar de color y a caer.

El Capital Crescent Trail es un sendero de 11 millas (18 km) de largo que une las localidades de Georgetown (en Washington, DC), de Bethesda y de Silver Spring (ambas en Maryland).

Este sendero, construído sobre unas vías de tren abandonadas, es uno de los más transitados de Estados Unidos: tiene más de un millón de usuarios anuales. Lo utilizan ciclistas, peatones, corredores de footing y patinadores sobre ruedas.

Cada vez que llevo a los niños a la guardería paso por ahí. A ver si voy más a menudo.

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November 3, 2010 at 5:55 pm Comments (2)

Té para todos

Si en la España de la transición se acuñó la expresión “café para todos” (la fórmula con la que se llegó al acuerdo para sacar adelante la España de las autonomías), esta noche se podría acuñar en Estados Unidos la expresión “té para todos”.

Las elecciones de medio mandato del 2 de noviembre marcan la entrada por la puerta grande del Capitolio de miembros del Tea Party (el Partido del té), el movimiento populista conservador que quiere limitar el poder del gobierno, reducir el gasto gubernamental y cambiar la forma de hacer política en Washington.

Los republicanos han recuperado la mayoría en la Cámara de Representantes, gracias a la espuela del Tea Party, pero no lograron la mayoría en el Senado, que seguirá en manos demócratas aunque con una mayoría mínima. De este modo, el ejecutivo -la Casa Blanca- seguirá en manos demócratas, mientras que el legislativo – la Cámara de Representantes- pasa a manos republicanas, por lo que ambos partidos se verán obligados a cohabitar, lo que complicará a Obama las cosas a la hora de sacar adelante su agenda.

Las victorias más sonadas del Tea Party han sido la de Rand Paul en Kentucky, la de Marco Rubio (al que algunos consideran ya el Obama latino) en Florida y la de Nikki Haley en Carolina del Sur. Sin embargo, la candidata del Tea Party Christine O’Donnell perdió en Delaware, un estado que parecía que se decantaba por los republicanos antes de la llegada de esta extravagante candidata, pero que finalmente han ganado los demócratas.

El Partido Republicano parece que ya ha oído el mensaje lanzado por los votantes del Tea Party, tal y como se vio en el discurso de John A. Boehner, el nuevo presidente de la Cámara de Representantes que sustituirá a Nancy Pelosi. “La voz del pueblo americano se ha escuchado en las urnas. Durante mucho tiempo Washington ha hecho lo que era mejor para Washington, no lo que era mejor para el pueblo americano. Esta noche, esto empieza a cambiar”, dijo Boehner.

Ahora queda por ver en que se traduce a partir de enero la entrada del Tea Party en el Capitolio. ¿Podrá el Partido Republicano domesticar a esta nueva fuerza populista o hará el Tea Party que el Grand Old Party (GOP), nombre con el que también se conoce al Partido Republicano, gire más a la derecha?  ¿La cohabitación en Washington desembocará en un bloqueo legislativo?.

Lo que está claro es que esta noche a Obama se le ha atragantado el té y que mañana pedirá para desayunar un café bien cargado.

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November 3, 2010 at 4:59 am Comments (0)

Washington de cine: La Fuga de Logan

Dailyjuez continúa con su serie de películas ambientadas en Washington.

Tras “Tempestad sobre Washington” (Advise and Consent) y “Caballero sin espada (Mr. Smith goes to Washington), hoy le llega al turno a “La fuga de Logan(Logan’s Run), dirigida por Michael Anderson y basada en la novela de ciencia ficción escrita por William F. Nolan y George Clayton Johnson.

La película arranca en el año 2274 en una sociedad ideal encerrada dentro de enormes cúpulas, donde viven los supervivientes de las guerras, la sobrepoblación y la contaminación de la Tierra. Sus habitantes, vestidos con trajes romanos en un mundo robotizado, viven felices en esta sociedad hedonista y post-apocalíptica del siglo XXIII que ejecuta a sus ciudadanos cuando cumplen los 30 años en un ritual de inmolación llamado “el Carrusel”. Ellos, sin embargo, lo ignoran y creen que quién entra en el carrusel, muchos de ellos voluntarios, se reencarna y renace. “Renew” (renuévate), gritan los espectadores de este “circo” mortal.

A Logan (Michael York), un Sandman (un guardián con licencia para asesinar a los fugitivos), le ordenan un día fugarse e infiltrarse en una comunidad que existe fuera de la cúpula llamado “el Santuario” con el objetivo de destruirla. Para lograrlo, Logan busca la ayuda de la hermosa Jessica (Jenny Agutter), que ignora las verdaderas intenciones del Sandman. Francis (Richard Jordan), amigo de Logan y Sandman al igual que él, les persigue los talones en su fuga.

Cuando Logan y Jessica salen al exterior llegan al National Mall de Washington, DC, medio en ruinas y cubierto de vegetación. Entre los monumentos que vemos en la película destacan el Monumento de Washington, el Capitolio y el Memorial de Lincoln. Lo que más les sorprende a Logan y Jessica es conocer a un anciano (Peter Ustinov) que vive en las ruinas del Capitolio rodeado de gatos, porque es la primera vez que ven a alguien que tenga más de 30 años.

Logan y Jessica deciden volver a la cúpula para invitar a sus habitantes a rebelarse, pues “nadie debe morir joven, podéis envejecer”.

La película me ha parecido un poco aburrida, aunque tiene su gracia ver un Washington apocalíptico, cubierto de vegetación y medio en ruinas, sobre todo si vives en DC.

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October 17, 2010 at 6:06 pm Comment (1)

300 escalones hasta “La Apoteosis de Washington”

Con 39 grados centígrados de máxima en Washington, DC, el pasado martes quizá no era el mejor día para subir los 300 escalones que llevan a lo más alto de la cúpula del Capitolio. Nos dijeron que iba a ser un auténtico infierno – “Esta es la última oportunidad que tenéis para beber agua antes de subir a la cúpula”, nos advirtió nuestro cicerone-, pero al final no fue para tanto. Eso sí, hoy tengo bastante agujetas de subir y bajar escalones.

Aunque hacía mucho calor en el interior de la cúpula, mereció la pena subir para poder ver de cerca el fresco de La Apoteosis de Washington” de Constantino Brumidi, que decora la Rotonda del Capitolio, y disfrutar de Washington  a vista de pájaro.

Cuando haces el tour turístico del Capitolio tienes que conformarte con ver el fresco de Brumidi (1805-1880), desde el suelo de la Rotonda (la sala donde en el libro de Dan Brown “El símbolo perdido” encuentran la mano, amputada y tatuada con símbolos, del masón Peter Solomon). Si te pica la curiosidad, los detalles del fresco los tienes que mirar en fotografías.

Sólo puedes hacer el tour de la Cúpula si vas acompañado de un empleado del Congreso. Antes de subir, tienes que firmar un papel en el que dice que subes por tu propio riesgo y que si tienes un accidente no demandarás al Capitolio.

Cuando visitas el Capitolio te sorprende descubrir que la cúpula que corona el edificio no era la cúpula original. La primera cúpula databa de 1824 y era obra del arquitecto Charles Bulfinch.

Con la ampliación del Capitolio, la cúpula de Bulfinch se quedó pequeña. Para que el edificio no quedase desproporcionado decidieron construir una nueva. De paso, se evitaba correr el riesgo de que la cúpula fuera devorada por las llamas, ya que la estructura de la cúpula de Bulfinch estaba hecha de madera recubiera de cobre.

La cúpula de Bulfinch se desmontó en otoño de 1856 y se cubrió la rotonda con un tejado provisional. La nueva cúpula, de hierro fundido, es obra del arquitecto Thomas U. Walter, que también se encargó de ampliar el edificio.

La construcción de la nueva cúpula no se vio interrumpida por el estallido de la Guerra Civil en 1861.  En diciembre de 1863, se colocó la Estatua de la Libertad en lo más alto de la cúpula del Capitolio, la guinda al edificio más imponente de Washington.

De la cúpula original queda parte del tambor, que se puede ver al inicio la visita. Unas empinadas escaleras de hierro situadas entre la cúpula interior y exterior te llevan primero a la altura donde está el friso de la Rotonda del Capitolio y después hasta el fresco que decora la cúpula.

En el interior, se encuentra el fresco de “La Apoteosis de Washington”, que está pintado a 54,8 metros del suelo y ocupa una superficie de 433 metros cuadrados. Para pintar las figuras de 4,5 metros de alto que forman parte del fresco, Brumidi, un artista italiano que trabajó en el Vaticano y emigró a Estados Unidos, sólo utilizó unos andamios con tablones de maderas, según nos explicó el guía.

En el fresco se puede ver a George Washington, primer presidente de Estados Unidos y masón, ascendiendo a los cielos, junto a las diosas Libertad y Victoria. Rodeando a estos tres personajes centrales hay trece mujeres, que simbolizan los trece estados originales de Estados Unidos.

Brumidi pinta al primer presidente de Estados Unidos como un dios, al héroe de la la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos ascendiendo a los cielos.

Alrededor del grupo central encabezado por Washington, Brumidi pintó seis grupos de personas que representan la Guerra,  la Ciencia, la Marina, el Comercio, la Mecánica y la Agricultura.

Pero lo mejor de la visita de la cúpula del  Capitolio fue poder disfrutar de una vista de 360 grados de la ciudad desde el edificio más emblemático de Washington. Un privilegio que pocos tienen.

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July 7, 2010 at 10:03 pm Comments (0)

Freedom Plaza: de Martin Luther King a Dan Brown

El otro día estuve en la manifestación anti-impuestos de los Tea Party en la Freedom Plaza (Plaza de la Libertad). Cuando se fueron los manifestantes, aproveché para hacer una fotografías de esta curiosa plaza de Washington de la que ya os había hablado en alguna ocasión en Dailyjuez, pero que hasta el otro día no tuve ocasión de fotografiar.

Esta céntrica plaza washingtoniana se llamaba antes Western Plaza. Fue rebautizada en honor al reverendo Martin Luther King. El líder del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos preparó su famoso discurso titulado “I have a Dream” (Tengo un sueño) en el cercano hotel Willard antes de leerlo ante 200.000 personas en el Lincoln Memorial.

En esta plaza hay enterrada una cápsula del tiempo que contiene una sotana, una Biblia y otros recuerdos de Martin Luther King. La cápsula del tiempo no se abrirá hasta el 15 de enero de 2088, cien años después de que se enterrara. Así que no estaremos aquí para verlo.

En la Freedom Plaza se suelen celebrar muchas manifestaciones políticas porque es una plaza muy céntrica. A los periodistas les viene bien que se celebren ahí porque el National Press Building está a un tiro de piedra.

Los turistas vienen sobre todo a esta plaza para ver en el dibujo en el suelo del plano original del arquitecto Pierre Charles L’Enfant, que diseñó la ciudad de Washington. Si te fijas bien en los dibujos del suelo, puedes ver las calles principales de Washington dibujadas y también se puede ver el plano del edificio del Capitolio y el de la Casa Blanca.

En el centro de la plaza se pueden leer las leyendas del plano de L’Enfant (con dificultad porque las frases están un poco borrosas) y citas de personajes famosos sobre Washington.

Aquellos que hayáis leído el libro “El símbolo perdido” de Dan Brown, que transcurre en un Washington masónico, os acordaréis de esta plaza. Aquí  el profesor de simbología de la Universidad de Harvard, Robert Langdon, y Katherine Solomon logran despistar a los agentes de la CIA que les pisan los talones al hacerles creer que han tomado la línea de metro que va a Alexandría (Virginia), donde se encuentra el Monumento masónico de George Washington. Cerca de la Freedom Plaza está la parada de Metro Center, donde confluyen varias líneas de metro.

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April 18, 2010 at 6:49 pm Comments (0)

La ruta washingtoniana de Martin Luther King

Tal y como os prometí, aquí tenéis algunos de los lugares que forman parte de la ruta washingtoniana de Martin Luther King:

- El Memorial a Lincoln: Ante este edificio pronunció el 28 de agosto de 1963 Martin Luther King su famoso discurso “Yo tengo un sueño” (I Have a Dream), en el que habló de su deseo de que en el futuro en Estados Unidos los negros y los blancos pudieran vivir armoniosamente y como iguales.

En el Memorial a Lincoln culminó la llamada Marcha en Washington por el Trabajo y la Libertad, que salió del Monumento a Washington y que reunió a 250.000 personas. Esta manifestación marcó un antes y un después en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos.

El Memorial a Lincoln era desde 1939 un lugar cargado de gran simbolismo en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos desde que la legendaria cantante estadounidense e ícono de la lucha racial Marian Anderson cantara ante más de 75.000 espectadores, después de que la organización las Hijas de la Revolución le impidieran dar un recital en el Constitution Hall de Washington, reservado sólo a artistas blancos.

- Busto de Martin Luther King en la Rotonda del Capitolio: Martin Luther King es, por ahora, el único afroamericano que tiene una escultura en el edificio del Capitolio. El busto de bronce, que descansa sobre una pirámide de mármol negro, es obra del escultor afroamericano John Wilson. La familia de King – su mujer, sus cuatro hijos y su hermana- acudieron en 1986 a la inauguración de la escultura en la Rotonda del Capitolio. De este modo, “Martin Luther King toma su legítimo lugar entre los héroes de esta nación”, dijo entonces el senador Charles McC. Mathias.

- La Biblioteca Martin Luther King Jr.: Situada en un edificio diseñado por el arquitecto Mies van der Rohe en la esquina de las calles 9 y G. Es la biblioteca pública de Washington, DC.

- Freedom Plaza: La plaza, que antes se llamaba Western Plaza, fue rebautizada como Plaza de Libertad en honor a Martin Luther King porque el reverendo preparó su discuro “I have a Dream” en el cercano hotel Willard. En la plaza hay dibujado parte del plano del arquitecto Pierre Charles L’Enfant, que diseñó la ciudad de Washington. En esta plaza hay enterrada una cápsula del tiempo que contiene una sotana, una Biblia y otros recuerdos de Martin Luther King. La cápsula del tiempo no se abrirá hasta el 15 de enero de 2088.

El autor Dan Brown utilizó esta plaza en su libro “El símbolo perdido“, una novela ambientada en un Washington lleno de masones y sociedades secretas. En esta plaza, el profesor de simbología de la Universidad de Harvard, Robert Langdon, y Katherine Solomon, logran despistar a los agentes de la CIA que les pisan los talones.

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January 19, 2010 at 12:56 am Comments (0)

La jungla de Washington

El domingo fuimos con nuestras amigas Marcela y Amalia a visitar el Jardín Botánico de Estados Unidos (United States Botanic Garden, USBG en sus siglas en inglés), situado en el National Mall en Washington, muy cerca del Capitolio y del Museo Nacional de los Nativos Americanos. Es un lugar ideal para refugiarse y huir del frío otoño-invierno de Washington.

El Jardín Botánico de Washington, que alberga más de 4.000 especies de plantas, es el más antiguo de Estados Unidos. En 1816 se propuso crear un jardín botánico nacional y fue el Congreso el que aprobó el proyecto en 1820. El Jardín Botánico se encuentra en su sede actual desde 1933. Entre 1997 y 2001, el edificio fue renovado, modernizado y computerizado.

El Arquitecto del Capitolio (a pesar de su nombre no es el arquitecto del edificio sino es el nombre que recibe la agencia federal responsable del mantenimiento, funcionamiento, desarrollo y conservación del complejo del Capitolio) es el que se encarga de supervisar el Jardín Botánico de Estados Unidos por mandato del Congreso.

En el corazón del Jardín Botánico se encuentra un enorme invernadero coronado por una torre, al que llaman “la jungla” (ver plano del edificio). La ventaja de esta jungla artificial es que se puede visitar a ras del suelo y en las alturas, gracias a una pasarela que permite ver los árboles y plantas a vista de pájaro.

Quienes hayáis leído el libro de Dan Brown “El símbolo perdido, recordaréis que en “la jungla” es donde la directora de oficina de seguridad de la CIA, Inoue Sato, interroga al masón Warren Bellamy, el Arquitecto del Capitolio, que ha ayudado al profesor de simbología Robert Langdon a escapar del edificio del Capitolio sin ser visto.

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November 30, 2009 at 12:15 pm Comments (0)

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