Daily Juez

Maratón de ofertones

Primero había el Black Friday (Viernes Negro), después vino el Cyber Monday (Lunes cibernético) y este año llega el Small Business Saturday (el sábado de los pequeños comercios). En tiempos de crisis, los comerciantes estadounidenses agudizan el ingenio. Ya no saben que inventarse para atraer a los clientes a sus tiendas con un maratón de ofertones.

El jueves, después de la comilona de Acción de Gracias, fuimos a un Best Buy de Falls Church (Virginia) a entrevistar a la gente que estaba haciendo cola delante de esta tienda de electrodoméstico y productos informáticos para conseguir una de las ofertas del Black Friday (Viernes Negro).

A pesar del nombre, el “viernes negro” no es un día malo para los comerciantes estadounidenses, sino todo lo contrario, es el día que hacen su agosto. Se llama “viernes negro” porque muchos comercios abandonan los números rojos y comienzan a escribir sus cuentas en negro debido a la fiebre consumista que se desata en todo el país antes de Navidad.

El Black Friday o Viernes negro, que se celebra el día siguiente a la festividad de Acción de Gracias, inaugura la temporada de compras navideñas en Estados Unidos y en el que los consumidores pueden encontrar rebajas de hasta un 70 por ciento en algunos productos.

Una de la cosas que más sorprendió es que la mayoría de personas que hacían cola en el Best Buy eran jóvenes e inmigrantes. Los primeros de la cola eran el guatemalteco Marvin Sudiel y su familia. Llevaban allí desde las cinco de la tarde del miércoles, así que cuando el Best Buy abriera sus puertas habrían estado haciendo cola treinta y una horas. Se habían comido el tradicional pavo del Día de Acción de Gracias a la puerta del Best Buy.

Esta familia hispana llevan todo el año ahorrando para este día. Su lista de la compra parecía una carta a los Reyes Magos: una televisión, una cámara, un iPhone y un ordenador portátil. Sudiel decía que merece la pena la espera porque iban a ahorarse mucho dinero. Y explica que, por ejemplo, la televisión que quieren cuesta 600 dólares y que el Viernes Negro pueden comprarla por 200 dólares.

Para Layla Mohamed, de 13 años, y Khin Ngon, de 15 años, el viernes negro era una gran fiesta. Esperaban que la tienda abriera sus puertas sentadas en una tienda de campaña para comprarse una televisión y un ordenador portátil, como quien espera entradas para el concierto de su grupo favorito. También hablé con Mustancer Hussain Tariq, que se había turnado con sus familiares en la cola para comprar un televisor.

Para incitar a los estadounidenses a consumir, los comerciantes han multiplicado este año las ofertas online del Viernes Negro y randes almacenes como Toy R Us, Target, Best Buy, Walmart y Macy’s han abierto sus puertas el jueves por la noche, horas antes de lo habitual. Muchos estadounidenses han criticado que se abran las tiendas el Día de Acción de Gracias, que, tal y como os expliqué en mi anterior post,  tradicionalmente había sido una fiesta familiar y no comercial.

La Federación Nacional de Minoristas de EEUU calcula que unos 152 millones de estadounidenses comprarán el fin de semana del Black Friday, un diez por ciento más que en 2010.

En el Best Buy de Falls Church había un coche patrulla del condado de Fairfax que vigilaba que no ocurriera ningún incidente. El policía me explicó que aunque iba con uniforme y en coche patrulla, no estaba de servicio, sino que hacía horas extras. Los del Best Buy le habían contratado para que vigilara el local. También me contó que la noche estaba siendo tranquila y que no solía haber incidentes.

Pero no siempre es así. En Los Angeles unas 20 personas resultaron heridas leves cuando una mujer, desesperada por conseguir una ganga en un Walmart, roció con gas pimienta a un grupo de clientes con el fin de evitar que le quitaran de las manos la mercancía que ella quería comprar.

 

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November 26, 2011 at 6:05 am Comments (0)

Digiriendo el pavo

Una de mis fiestas favoritas del año en Estados Unidos es el día de Thanksgiving, el Día de Acción de Gracias, que generalmente se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre. Es un día que, como su nombre indica, los estadounidenses dan las gracias (los religiosos se las dan a Dios) por lo que tienen: la familia, la casa, el negocio, el amor, la amistad etc.

Así que yo quiero aprovechar este post para dar las gracias por mi familia, mis amigas españolas de DC y a los lectores de Dailyjuez por seguir este blog.

El primer Día de Acción de Gracias en Estados Unidos del que hay constancia se celebró el 13 de diciembre de 1621 cuando los peregrinos de la Plantación Plymonth en Plymonth (Massachusetts) agradecieron a Dios la buena cosecha que habían tenido ese año y lo celebraron con sus amigos los indios, después de las penurias y el hambre que había pasado el año anterior cuando llegaron de Inglaterra para establecerse en el Nuevo Mundo.

El Día de Acción de Gracia es una festividad curiosa porque no es comercial (cosa rara en Estados Unidos) ni religiosa (lo celebran los ateos, los cristianos, los musulmanes, los judíos, etc…) ni política ni militar ni patriotera. Es una fiesta integradora, que celebran tanto las familias americanos como los inmigrantes ilegales, pasando por expatriados como nosotros.

Y es una fiesta muy familiar. Las familias – cuyos miembros muchas veces viven cada uno en una punta del país- se reúnen el Día de Acción de Gracias. Muchos de ellos recorren miles de kilómetros estos días, aprovechando el único puente de cuatro días que tienen al año en Estados Unidos. Más de 23,2 millones de americanos viajarán en avión estos días y unos 42,5 millones viajarán por carretera este largo fin de semana.

Nosotros hoy hemos comido el tradicional pavo de Acción de Gracias en casa de mi amiga Luz en Arlington (Virginia). En la comida, que ha durado de 12 del mediodía a las ocho de la tarde, éramos nueve adultos (8 españoles y 1 francés) y siete niños (la mayoría de ellos nacidos en Estados Unidos, así que con doble nacionalidad).

El menú típico del Día de Acción de Gracias (muchos americanos repiten el menú en Navidad) es pavo asado acompañado de puré de patata, puré de boniato (algunos ponen encima marshmallows y los derriten en el horno), relleno del pavo, judías verdes y salsa de arándanos. Todo estaba riquísimo. Nos ha faltado el puré de boniato con marshmallows.

Como aperitivo tomamos, tortilla de patatas, embutidos, guacamole, gambas, etc. Y de postre tarta de frutas y bombones.

Cada año, los estadounidenses comen el Día de Acción de Gracias 45 millones de pavos.

Otra de las tradiciones de este día es ver el fútbol americano tirado en el sofá después de darte un atracón de pavo.

Happy Thaksgiving!. ¡Feliz Día de Acción de Gracias!

 

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November 25, 2011 at 4:37 am Comments (0)

Zweigelt, pa amb tomàquet, queso francés y tortilla española antes de la llegada del Irene

Esta noche hemos cenado tortilla española, pa amb tomàquet, queso francés y vino austriaco antes de la llegada del huracán Irene. Quién sabe si mañana tendremos luz o agua y si podremos cocinar, así que esta noche hemos decidido cenar bien a la espera de lo que pueda ocurrir mañana.

Tenemos la sensación que se está exagerando mucho con las consecuencias del huracán, pero por si acaso”nos preparamos para lo peor, esperando lo mejor”, como repiten una y otra vez otra vez las autoridades locales.

Como nuestro apartamento está lleno de ventanales en todas las habitaciones, hemos decidido poner tres colchones en el hall y en el pasillo de casa para dormir lo más alejados posibles de las ventanas y estar más seguros en caso de que el viento rompa alguna ventanas.

También hemos hecho una maleta pequeña en caso de que tengamos que irnos a otro sitio, hemos llenado la bañera para tener agua, tenemos comida y agua en casa y tenemos los faroles de camping preparados por si se va la luz. En el momento en el que escribo estas líneas más de 500.000 personas se han quedado sin luz en Maryland, el estado en el que vivo, algunos de ellos en mi vecindario. De momento, tenemos luz e internet, pero no sabemos como estará la situación mañana, así que esta noche recargaremos los móviles y el portátil porque a ver cómo enviamos si no mañana la crónica al periódico.

Durante todo el día ha llovido mucho y desde hace un par de horas y a medida que avanza hacia aquí el huracán Irene el viento ruge  con fuerza y de vez en cuando hace vibrar las ventanas.

Marc estuvo esta tarde dando una vuelta por Washington y la situación era normal. Los supermercados estaban bien abastecidos. La gente estaba haciendo las últimas compras antes de la llegada del Irene. La librería Politics and Prose cerraba a las siete, tres horas antes de lo habitual.

Hasta mañana.

Obama visita el centro de operaciones de FEMA en Washington antes de la llegada del huracán Irene

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August 28, 2011 at 2:52 am Comments (0)

Esperando al huracán Irene en el Irene

¿Quién dijo que Washington es una ciudad aburrida? Tras el terremoto del pasado martes, este fin de semana esperamos la llegada del huracán Irene a la costa este de Estados Unidos. Curiosamente el edificio en el que vivo se llama Irene. Así que me toca esperar al huracán Irene en el Irene. Esperemos que este ciclón tropical deje en paz a su tocaya y no cause desperfectos en el edificio.

Esta tarde he ido a comprar alguna cosas básicas para estar preparados para el huracán. Mi marido ya había comprado agua el día anterior, así que en mi lista de la compra había velas, cerillas, linternas y comida para pasar el fin de semana.

Una de las cosas que más preocupa a la gente de la zona es quedarse sin luz durante varios días. Con frecuencia, cuando hay una tormenta fuerte en la zona, se suelen quedar sin luz miles de personas durante horas o incluso días. Una de las razones es que el tendido eléctrico no está enterrado sino que va por postes, por lo que cada vez que que hay una tormenta y se cae una rama de un árbol sobre unos cables eléctricos hay cortes de luz. Por eso el paso del huracán ha avivado los temores a que nos quedemos sin luz varios días.

Una de mis prioridades esta tarde era encontrar linternas por si se va la luz. En la primera tienda a la que fui, no quedaban linternas (nos dijeron que llegaban al día siguiente a las 7:30 de la mañana). Compré velas y cerillas. Al lado había otra tienda que anunciaban que en media hora iban a recibir faroles de camping. Así que me quedé ahí a hacer cola. Cuando llegaron los faroles, la gente se abalanzó sobre ellos. Nadie quería quedarse sin su farol, teniendo en cuenta que encontrar  linternas era bastante difícil. Varias personas habían preguntado en varias tiendas y no había manera de encontrar linternas por ninguna parte. Así que decidí comprar dos faroles (funcionan con ocho pilas D y en teoría duran 60 horas cada uno): uno para la habitación de los niños y otro para nosotros.

Luego fui al supermercado a comprar comida. Esperaba encontrarme estantes y estantes vacíos, como cuando cayó hace dos años una gran nevada que dejó Washington paralizado durante una semana, pero, al final, no fue para tanto. Lo único que no quedaba era agua. Los que habían llegado antes que yo salían del supermercado con el carrito lleno de botellas y bidones de agua.

La gente también está llenando el depósito del coche en caso de que haya que evacuar la ciudad y sacando dinero del banco para tener dinero en efectivo en caso de que haya cortes de luz y no funcionen las tarjetas de crédito ni los cajeros automáticos. También he visto a mucha gente comprando vino y cerveza para pasar el fin de semana.

El huracán también provoca reuniones familiares improvisadas. Mi vecina me contaba que un sobrino suyo llegaba esta noche a su casa porque le habían evacuado de Carolina de Norte y que su nieta vendría al día siguiente de Nueva York. Quedarse en Washington, al estar en el interior, es menos peligroso que permanecer en las zonas costeras.

De todas formas, a mi me da la sensación que los medios de comunicación y los políticos están exagerando mucho con el huracán Irene y que al final no será para tanto.

Los medios de comunicación saben que durante varios días tendrán audiencia garantizada y están creando alarmismo. El huracán se dirige además a la zona -Washington y Nueva York- donde hay  probablemente más periodistas por metro cuadrado del mundo.

Y los políticos saben que se juegan la reelección con el Irene. Nadie quiere que les echen la culpa si pasa un huracán como el Katrina y deja una ola de destrucción y muerte a su paso. Así que todos prefieren gritar qué viene el lobo y curarse en salud, aunque luego se les quede cara de tontos  y no pase nada como en el 2008 con el Gustav.

“Esperamos lo mejor. Estamos preparados para lo peor” es la frase más repetida estos días en la costa este de Estados Unidos.

Os mantendré informados de cómo evoluciona la situación.

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August 27, 2011 at 5:44 am Comments (0)

Terremoto en DC

DC rocks. Al menos está tarde lo ha hecho. Un terremoto de magnitud 5,8 en la escala Richter ha sacudido la costa este de Estados Unidos.  El epicentro estaba en el estado de Virginia, a 140 kilómetros de Washington. El terremoto se ha sentido desde Carolina del Sur hasta Canadá.

Los que vivimos en  la costa este nos hemos llevado un buen susto porque en esta zona no suelen haber terremotos, pues es más habitual que los haya en la costa oeste.  Por suerte no ha habido que lamentar ni heridos ni daños materiales considerables.

Cuando ocurrió el terremoto Marc y yo estábamos escribiendo para nuestros respectivos periódicos la crónica sobre la decisión de un juez de Nueva York de desestimar los cargos presentados contra el ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, por intento de violación de una empleada de la limpieza de un hotel de Nueva York. De repente el suelo comenzó a temblar y tuvimos que dejar las crónicas a medias.

Salimos corriendo por la casa para comprobar que los niños estaban bien. Estaban en la sala de juegos. Menos mal que esta semana estaban de vacaciones porque no hubiéramos estado tranquilos hasta que hubiéramos ido a recogerles a la guardería. Mi hija mayor, de cuatro años y medio, estaba asustada, pero el pequeño, que tiene dos años y medio y es un terremoto, no. No sé si se enteró bien de lo que había pasado.

Después del terremoto y ante el temor de que hubiera nuevas réplicas, cogimos a los niños (a los pobres les bajamos descalzos con las prisas y el pequeño iba en pañales) y decidimos bajar por las escaleras (17 pisos con ellos en brazos) a la calle. No nos sentíamos muy seguros en el piso 17.

La mayoría de las personas que viven en nuestro edificio se quedaron dentro. Los que bajamos a la calle comentábamos donde estábamos cuando ocurrió el terremoto y el susto que nos habíamos dado con el temblor. Era el primer terremoto de nuestras vidas.

Marc volvió a casa a buscar los ordenadores y mi móvil, que con las prisas me lo había olvidado en casa. Por el camino, se encontró con nuestra vecina y le contó que ni su marido ni ella se habían enterado que había habido un terremoto. Más tarde subí yo para coger algo de comer para los niños y para nosotros.

Al final pudimos acabar las crónicas de Strauss-Kahn tranquilamente en la salón común que hay en la planta baja de nuestro edificio y nos tocó también escribir otra noticia del terremoto. Gajes del oficio.

P.D. En mi edificio han distribuido una hoja con recomendaciones de FEMA sobre qué hacer en caso de que haya otro terremoto.

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August 24, 2011 at 2:42 am Comments (0)

La otra Guerra Civil

Si en España muchos piensan que 75 años después del inicio de la Guerra Civil española es hora de pasar página, aquí en Estados Unidos hay gente que no está dispuesta a pasar página 150 años después del inicio de su guerra civil (1861-1865).

El otro día estuve en Manassas (Virginia, Estados Unidos) en la reconstrucción de una de las primeras grandes batallas de la Guerra Civil estadounidense, que dividió el país en dos y dejó 620.000 muertos.

Fue una experiencia muy interesante, a pesar del calor que pasamos (había una ola de calor en el área de Washington y hacía unos 40 grados centígrados con una sensación térmica de 45 grados).

Los hombres iban vestidos con trajes de soldados confederados y de la Unión y las mujeres con trajes al estilo “Lo que el viento se llevó” (Los pobres sudaban la gota gorda dentro de esos trajes de época). Reproducían escenas de la vida cotidianas en los campamentos y de las batallas de la Guerra Civil.

Me pareció curioso constatar que la Guerra Civil sigue dividiendo a los estadounidenses un siglo y medio después. Uno de cada cuatro estadounidenses simpatiza más con la causa confederada que con la de la Unión. En el caso de los blancos sureños, cuatro de cada diez simpatiza más con los confederados.

Una de las cuestiones más controvertidas es la de cuál fue la causa de la Guerra Civil estadounidense: ¿la esclavitud o la defensa de los derechos de los estados frente al intervencionismo del Estado federal? El 52% de los estadounidenses considera que los líderes confederados querían separarse para mantener la legalidad de la esclavitud, mientras que el 42% opina que la esclavitud no fue la principal razón por la que esos estados declararon la secesión.

Esta división de la sociedad es palpable sobre el terreno en el campo de batalla de Manassas. Unos siguen defendiendo a los confederados, otros defienden a los unionistas. Unos se niegan a admitir que el esclavismo fue la causa de la Guerra Civil, otros señalan con el dedo acusador a los vecinos del sur.

Otros ven el conflicto como algo romántico al estilo “Lo que el viento se llevó”. Para ellos no hubo ni buenos ni malos, sino patriotas en ambos bandos que luchaban por lo que entendía ellos que era la libertad.


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August 22, 2011 at 4:16 pm Comments (0)

Arlington, el cementerio de los héroes caídos

El lunes se celebró en Estados Unidos el Memorial Day (Día de la Memoria o Día de los Caídos), festividad en la que los estadounidenses rinden homenaje a los soldados que murieron en combate.

Tradicionalmente el presidente de los Estados Unidos acude ese día al cementerio nacional de Arlington, donde pone una corona de flores en la tumba del soldado desconocido y rinde homenaje a los soldados que han sacrificado la vida por su país.

Obama recordó en su discurso que Arlington es para los estadounidenses un “santuario nacional, su tierra más sagrada”. Es el lugar donde están enterrados los soldados caídos, los héroes de Estados Unidos. Obama, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, es el encargado de escribir las cartas de pésame a las familias de los soldados fallecidos en acción.

“Una nación tiene una deuda con los héroes caídos que nunca podremos volver a pagarles totalmente. Pero podemos honrar su sacrificio y debemos (hacerlo)”, añadió Obama, quien explicó el significado del Memorial Day: “hermandad, sacrificio y amor al país”.

Al igual que el presidente, muchos americanos acuden ese día al cementerio a poner flores en la tumbas de sus familiares y a visitar los monumentos que hay en el National Mall dedicados a las diferentes guerras en las que ha luchado Estados Unidos. A mí el que más me gusta es el de Vietnam.

Si venís de turismo a Washington, os recomendaría visitar el cementerio de Arlington, situado al otro lado del río Potomac, en el estado de Virginia. Es impresionante ver ese mar de tumbas y pensar en toda la gente que se ha sacrificado por su país, luchando desde la Guerra de la Independencia hasta Afganistán e Irak, pasando por la Guerra Civil, Vietnam y la segunda Guerra Mundial.

El Cementerio Nacional de Arlignton fue establecido durante la Guerra de Secesión en los terrenos de la casa del general Robert E. Lee y designado oficialmente cementerio militar en 1864. Hay enterrados más de 300.000 personas. Arlington es el segundo cementerio nacional con más personas enterradas, por detrás del Cementerio Nacional de Calverton en Long Island, en el estado de Nueva Jersey.

Entre las tumbas más visitadas están la Tumba al Soldado Desconocido (donde hay enterrados restos de soldados cuya identidad se desconoce y que fallecieron en la primera y segunda Guerras Mundiales, en el conflicto de Corea y la guerra de Vietnam) y la tumba del presidente John F. Kennedy.


June 1, 2011 at 1:39 am Comments (0)

La vida washingtoniana de Elizabeth Taylor

Elizabeth Taylor llevó el glamour de Hollywood al Potomac cuando en 1976 se casó con el senador de Virginia John Warner. La pareja se conoció en la cena de la celebración del Bicentenario de los Estados Unidos en la Embajada británica en Washington, en la que se conmemoraba el 200 aniversario de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos.

Seis meses después de conocerse se casaron en la Iglesia Episcopal Emmanuel en Middleburg (Virginia). Era su sexto marido y su séptima boda. La actriz, que ayudó a su marido a ganar en la campaña de senador, no sólo se enamoró de Warner sino también del estado de Virginia, donde la pareja tenía una granja.

Gracias a su marido, la actriz conoció de primera mano la vida en Washington, DC, que por aquel entonces era mucho más provinciana que ahora. Aquí pasó cinco años de su vida, alejada de los focos de Hollywood, pero inmersa en los pasillos del poder. En la capital federal no sólo era una estrella de Hollywood, sino también la esposa de un senador, con la cantidad  de actos sociales que eso conlleva. La pareja tenía una casa en el número 3240 la calle S en Georgetown.

Pero la vida de Washington aburría a Liz Taylor, porque su marido se pasaba demasiadas horas al día trabajando en el Senado. La pareja se divorció en 1982.

“La recordaré como una mujer cuyo corazón y alma eran tan bonitas como su rostro clásico y sus ojos majestuosos”, dijo el ex senador Warner tras conocerse la noticia de la muerte de la actriz a los 79 años en Los Angeles.

Cuando Elizabeth Taylor volvió a Washington, lo hizo por una buena causa: para recaudar fondos para la lucha contra el Sida y tratar de llamar la atención de los políticos sobre esta enfermedad. Testificó en 1986 el Capitolio para pedir más ayuda para los enfermos, participó en la Tercera Conferencia Internacional de Sida en DC e inauguró el Elizabeth Taylor Medical Center en la Clínica Whitman-Walker cerca de Logan Circle, un centro especializado en enfermos de Sida. El día de la inauguración la actriz le dio al centro un cheque de 50.000 dólares, un gesto generoso para una causa que nunca se cansaba de apoyar.

Elizabeth Taylor y su marido el senador de Virginia John Warner con el vicepresidente Walter Mondale en enero de 1979 en el Capitolio, cuando su marido juró el cargo

Elizabeth Taylor con Ronald y Nancy Reagan en el backstage de la Tercera Conferencia Internacional del Sida en mayo de 1987 en Washington, DC.

Elizabeth Taylor con Bill Clinton

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March 24, 2011 at 4:15 am Comments (0)

Momento Sputnik

“Este es el momento Sputnik de nuestra generación”, ha sido una de las frases más destacadas del discurso del Estado de la Unión del presidente Barack Obama ante el Congreso de Estados Unidos.

¿Pero qué es un momento Sputnik? Es un punto en el que la gente se ve amenazada ante un desafío y tiene que redoblar sus esfuerzos para ponerse al nivel.

El término proviene de la época de la Guerra Fría cuando la Unión Soviética lanzó en 1957 el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. Los americanos se pusieron las pilas en la carrera espacial y llevaron en 1969 al hombre a la luna.

Esta no es la primera vez que el presidente Obama y miembros de su administración utilizan el término “momento Sputnik”. Tras los malos resultados de Estados Unidos en el informe PISA – sobre todo comparado con los chinos (los estudiantes de Shanghai alcanzaron en primer puesto en matemáticas, lectura y ciencia)- el presidente recordó en diciembre en una universidad de Carolina del Norte cómo el lanzamiento del Sputnik hizo que Estados Unidos invirtiera más en matemáticas y en educación científica, lo que ayudó a los americanos a ganar la carrera espacial.

Obama tiene miedo de que Estados Unidos se quede rezagado ante potencias emergentes como China y la India.

También la administración Obama ha utilizado el término “momento Sputnik” para incitar a los estadounidenses a invertir más en energías renovables y en trenes de alta velocidad (donde los españoles, aparentemente, somos un ejemplo a seguir).

¿Os parece que hablar de “momento Sputnik” servirá de espuela para que los americanos se pongan las pilas o todo se quedará en un bonito titular ante la falta de una invención concreta que sirva de aliciente como lo fue en los 50 y 60 el satélite ruso? ¿Buscaremos los europeos nuestro “momento Sputnik” o seguiremos discutiendo acerca del sexo de los ángeles?

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January 26, 2011 at 4:13 am Comments (0)

Cita con la historia: Manassas

Hace unos días fuimos a visitar el campo de batalla de Manassas (Manassas National Battelfield Park) en Manassas (Virginia), donde tuvieron lugar dos batallas de la Guerra Civil estadounidense (1861–1865): la primera, conocida en el Norte con el nombre de First Bull Run, en julio de 1861  y  la segunda, en agosto de 1862, llamada second Bull Run. (Los Confederados nombraban las batallas por el nombre del pueblo o del nudo de ferrocarriles más cercano; los Unionistas las denominaban por el nombre del curso fluvial más cercano).

Este parque nacional está muy cerca de Washington, DC. Es una bonita excursión para los domingueros que quieran salir de la capital federal por unas horas y conocer la historia de Estados Unidos de primera mano.

En julio de 2011 se celebrará el 150 aniversario de la primera batalla de Manassas, la primera gran batalla de la Guerra Civil Americana. El lugar, por lo visto, no ha cambiado mucho desde entonces.

Lo mejor es comenzar la excursión en el Henry Hill Visitor Center, donde hay un pequeño museo que explica la historia de Manassas. Desde allí salen dos recorridos: el primero, que se hace caminando, pasa por los lugares en los que tuvo lugar la primera batalla de Manassas (nosotros no lo hicimos porque ese día hacía muchísimo frío y viento para estar tanto tiempo con los niños fuera) y el segundo, que se hace en coche, pasa por los lugares donde se libró la segunda batalla de Manassas (el recorrido que hicimos nosotros). En este recorrido se puede ver, entre otras cosas, el Puente de Piedra (Stone Bridge) por el que se retiró el ejército de la Unión tras quedar derrotados en la batalla,  la Casa de Piedra (Stone House) que sirvió de hospital de la Unión durante la dos batallas, la línea de ferrocarril inacabada del general confederado Jackson y un cementerio donde se encuentran enterrados 500 soldados confederados en fosas comunes identificadas sólo con el nombre del estado. De los muertos de la Unión nadie se acuerda en Manassas.

La Guerra Civil comenzó el 12 de abril de 1861 cuando los confederados atacaron Fort Sumter en Carolina del Sur. La primera batalla de Manassas, que tuvo lugar tres meses después, se centró en Henry Hill, la colina donde se encuentra hoy el centro de visitantes que lleva su nombre. Allí se pueden ver, por ejemplo, cañones de la época y una estatua ecuestre del General confederado Jackson “Stonewall” mirando hacia el valle. La primera batalla acabó con la derrota del ejército de la Unión y con un balance de 900 muertos.

La segunda batalla, que enfrentó a los generales confederados Jackson y Lee contra el general de la Unión John Pope, duró tres días y también terminó con una victoria confederada. Unos 3.300 soldados murieron en Manassas en este segundo enfrentamiento entre dos ejércitos de una nación dividida.

Para terminar la jornada podéis ir a comer al pueblo de Manassas, un coqueto pueblo que se puede recorrer en un coche de caballos y que tiene una pista de patinaje sobre hielo. Nosotros comimos en el Okra´s Lousiana Bistro (910 Center St, Manassas. Tel: 703-33-2729), un restaurante-pub especializado en comida cajun y creole. Lo recomiendo.

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December 20, 2010 at 4:46 am Comments (0)

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