Daily Juez

Guía confederada por los alrededores de Washington

150 años después del estallido de la Guerra Civil en Estados Unidos (1861-1865), muchos descendientes de los soldados confederados no están dispuestos a pasar página. La guerra, que dividió el país en dos y dejó 620.000 muertos, sigue marcando su vida. Sólo hace falta salir de Washington, DC, y viajar a Richmond, la capital de Virginia, para darse cuenta de esto. En muchos lugares, ondea la bandera confederada, que para muchos estadounidenses tiene una connotación racista, pero que muchos habitantes del sur consideran simplemente un símbolo de su pasado y de orgullo de sus antepasados que lucharon en la Guerra Civll por la causa confederada.

Y si visitáis algún campo de batalla no os extrañe si encontráis a uno o más personas vestidas con trajes confederados. Consideran que los vencedores, los yanquis, reescribieron la historia de la Guerra Cvil y no entiende que les acusen a los de sur de racistas como si el racismo no hubiera existido también en el norte. Así que se visten con los mismos trajes que llevaban sus antepasados para contar su versión de la historia.

Asistí en Manassas (Virginia) a la reconstrucción de la batalla de Manassas con gente vestida con trajes de los yanquis y los confederados. Y en Gettysburg estuve conversando con un estadounidense que durante la semana trabajaba en Wal-Mart y se pasaba el sábado vestido de soldado confederado tratando de ofrecer a los turistas su versión de la Guerra Civil (la foto que ilustra este post es de él) .

Una de las cuestiones más controvertidas es cuál fue la causa de la Guerra Civil estadounidense: ¿la esclavitud o la defensa de los derechos de los estados frente al intervencionismo del Estado federal? El 52% de los estadounidenses considera que los líderes confederados querían separarse para mantener la legalidad de la esclavitud, mientras que el 42% opina que la esclavitud no fue la principal razón por la que esos estados declararon la secesión.

Dailyjuez os ofrece un recorrido por algunos de los lugares claves de la Guerra Civil de Estados Unidos y que podéis visitar si vivís en Washington o estáis de vacaciones por la zona:

- CAMPO DE BATALLA DE MANASSAS (VIRGINIA): En el campo de batalla de Manassas (Manassas National Battelfield Park) tuvieron lugar dos batallas de la Guerra Civil estadounidense (1861–1865): la primera, conocida en el Norte con el nombre de First Bull Run, tuvo lugar en julio de 1861  y  la segunda, llamada second Bull Run, en agosto de 1862. El año pasado se celebró el 150 aniversario de la primera batalla de Manassas, considerada, la primera gran batalla de la Guerra Civil estadounidense.

En el Henry Hill Visitor Center, hay un pequeño museo que explica la historia de Manassas. Desde allí salen dos recorridos: el primero, que se hace caminando, pasa por los lugares en los que tuvo lugar la primera batalla de Manassas y el segundo, que se hace en coche, pasa por los lugares donde se libró la segunda batalla de Manassas.

La primera batalla de Manassas, que tuvo lugar tres meses después de que comenzara la Guerra Civil, se centró en Henry Hill, la colina donde se encuentra hoy el centro de visitantes que lleva su nombre. Allí ahora se pueden ver cañones de la época y una estatua ecuestre del General confederado Jackson “Stonewall” mirando hacia el valle.

La primera batalla acabó con la derrota del ejército de la Unión y con un balance de 900 muertos. La segunda batalla, que enfrentó a los generales confederados Jackson y Lee contra el general de la Unión John Pope, duró tres días y también terminó con una victoria confederada. Unos 3.300 soldados murieron en Manassas en este segundo enfrentamiento entre dos ejércitos de una nación dividida.

Podéis acabar la excursión comiendo en Manassas, un coqueto pueblo, que se puede recorrer en un coche de caballos.

- CAMPO DE BATALLA DE GETTYSBURG (PENSILVANIA): La battalla de Gettysburg tuvo lugar del 1 al 3 de julio de 1863 durante la Guerra Civil estadounidense. En ellas se enfrentaron el ejército de la Unión, con el mayor general George G. Meade al frente de sus tropas, y el ejército confederado, con el famoso general Robert E. Lee dirigiendo sus filas. Es considerada una de las batallas más sangrientas de la Guerra Civil, ya que allí murieron 51.000 soldados. En esta sola batalla murieron tantos soldados como en toda la guerra de Vietnam.

La batalla de Gettysburg es vista por los historiadores como un punto de inflexión de la Guerra Civil estadounidense, ya que marcó el inicio de la ofensiva del ejército de la Unión. Los yanquis fueron capaces de derrotar al general Lee, considerado hasta entonces como invencible.

Gettysburg también fue el escenario en el que el presidente Abraham Lincoln pronunció el 19 de noviembre de 1863 su célebre Discurso de Gettysburg. A pesar de ser bastante breve (menos de 300 palabras), el discurso de Lincoln es considerado por los historiadores como uno de los grandes discursos de la Historia. Lo pronunció cuatro meses y medio después de la batalla de Gettysburg con motivo de la consagración del Cementerio Nacional de los Soldados de Gettysburg. En él definía la democracia como el ”gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” y rendía homenaje a los caídos.

- CAMPO DE BATALLA DE APPOMATTOX (VIRGINIA): Otra batalla clave en la Guerra Civll estadounidense fue la batalla de Appomattox. En la batalla, que tuvo lugar el 9 de abril de 1865, se enfrentaron el ejército confederado, capitaneados por el general Lee, y el ejército de la Unión, que iba dirigido por el general en jefe del ejército de la Unión y futuro presidente de los Estados Unidos, Ulysses S. Grant. En la casa de justicia de Appomattox (Appomattox Court House)  se rindió el general Lee ante el general Grant. Era Domingo de Ramos. En esta batalla murieron 700 soldados. Fue la última batalla que tuvo lugar en Virginia, pero no fue la última batalla de la Guerra Civil estadounidense.

Hay controversia entre los historiadores sobre si la última batalla de la Guerra Civil fue la batalla de Palmito Ranch en Texas (12-13 mayo de 1865) o la batalla de Columbus en Alabama (16 de abril de 1865). Pero la mayoría de historiadores da por terminada la Guerra Civil con la batalla de Columbus.

- RICHMOND (VIRGINIA): Una ruta confederada no podría estar completa sin una visita a Richmond. La capital del estado de Virginia fue durante la Guerra Civil la capital de los Estados Confederados de America. Once estados del sur declararon su secesión de Estados Unidos. La secesión se produjo tras el ataque confederado a Fort Sumter en Charleston (Carolina del Sur) el 12 de abril de 1861, fecha que marcó el inicio de la Guerra Civil.

Al principio el gobierno confederado tenía su capital en Montgomery (Alabama) pero después de que el 17 de abril de 1861, el estado de Virginia votase a favor de la secesión de Estados Unidos y se uniera a los Estados Confederados, la capital confederada se trasladó a Richmond. El ejército de la Unión tardó tres años en conquistar Richmond, bajo el liderazgo del general Grant. Lo consiguieron el abril de 1965.

En Richmond os recomiendo visitar:

1) Monument Avenue: Es el equivalente en Richmond del National Mall de Washington. En esta avenida se pueden ver  los monumentos a los grandes figuras confederadas: Jefferson Davis, presidente de los Estados Confederados de América, y las de los generales Robert E. Lee, Thomas “Stonewall” Jackson y J.E.B. Stuart, entre otros. Además se pueden ver los monumentos a dos nativos de Richmond: el marino  y oceanógrafo Mattew Fontaine Maury y el tenista afroamericano Arthur Ashe. La colocación de esta última estatua estuvo rodeada de polémica. Muchos se opusieron.

2) Cementerio Hollywood: A pesar de su nombre, este cementerio no está en Los Angeles ni aquí están enterrados actores y actrices de Hollywood. Este cementerio de Richmond, con vistas al río James, se inauguró en 1849. Aquí yacen los restos de dos presidentes de Estados Unidos (James Monroe y John Tyler), el presidente de los Estados Confederados Jefferson Davis, seis gobernadores de Virginia, dos magistrados del Tribunal Supremo, 22 generales confederados (incluidos George Pickett y J.E.B. Stuart) y miles de soldados confederados. En 1869, construyeron este cementerio una pirámide en honor de los caídos confederados. El día que fuimos nosotros a visitarlo había una pareja que iba colocando banderitas confederadas en las tumbas.

3) Davis Mansion o la Casa Blanca de la Confederación. En esta mansión de estilo neoclásico, construida en 1818, vivió el presidente de los Estados Confederados, Jefferson Davis, con su familia. Aquí Davis también tuvo su despacho durante la Guerra Civil. Para poder ver la Casa Blanca de la Confederación se tiene que comprar una entrada en el Museo de la Confederación, que está justo al lado. La visita es guiada.

4) Museo de la Confederación. El museo alberga una colección de uniformes, armas, manuscritos, libros, banderas, panfletos y fotografías de los Estados Confederados de América y de la Guerra Civil estadounidense. Y no se os olvide pasar por la tienda de souvenirs.

5) Capilla Confederada: Esta diminuta iglesia se encuentra situada en los terrenos del Museo de Bellas Artes de Virginia. En 2010, el museo prohibió que ondease la bandera confederada (que como he explicado arriba, para muchos estadounidenses tienen una connotación racista) en la capilla. Esto no gustó nada a los descendientes de los soldados confederados. El día que visité Richmond había un grupo de ellos apostados en la acera. LLevaban banderas confederadas y se quejaban de que no les dejaban ya ponerlas en la capilla, como siempre lo habían hecho desde que se fundó esta pequeña iglesia.

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September 4, 2012 at 2:52 am Comments (0)

Una cabaña en el Shenandoah

Una de las ventajas de vivir en Washington es que en pocos kilómetros cambias completamente de paisaje. Pasas de la vida urbana y ajetreada de la capital federal a plena naturaleza.

A 120 kilometros al oeste de Washington se encuentra el Parque Nacional de Shenandoah, situado en las montanas Blue Ridge en el estado de Virginia. Si vivís en el área de Washington o estáis de vacaciones por la zona, os recomiendo visitar este parque natural. Es un lugar ideal para tanto los amantes de la naturaleza como para los urbanitas, como yo, que quieren desconectar por unos días de la vida en la ciudad. Se puede hacer senderismo y escalada, montar en bicicleta o a caballo, pescar, hacer un picnic o simplemente disfrutar de las vistas.

Una carretera llamada “Skyline Drive” atraviesa el Parque Nacional de Shenandoah. El “Skyline Drive” ofrece a lo largo de sus 168 kilómetros de recorrido unas vistas magníficas de las montañas Blue Ridge y del valle de Shenandoah. Para atravesar este parque natural en coche se necesitan unas 3 horas, ya que la velocidad está limitada. No se puede correr a más de 56 kilómetros por hora. El parque natural es una zona protegida donde hay muchos ciervos y osos, entre otros animales. También podéis poner banda sonara a vuestro viaje por el parque con la canción Oh, Shenandoah!.

Si lo deseáis os podéis alojar en el parque, como hicimos mi familia y yo. Se puede hacer camping o alojarse en una cabaña de madera o en un habitación con vistas a las montañas y al valle. Nosotros nos alojamos en una de las cabañas del parque porque a mis hijos les hacía mucha ilusión dormir en una cabaña de madera en medio del bosque.

Aunque nos hubiera gustado quedarnos más tiempo, al final sólo nos quedamos una noche a dormir en la cabaña porque no había electricidad en el parque. Se había ido la luz tras las fuertes tormentas que afectaron esos días la región y que dejaron sin luz hasta una semana a muchos de los habitantes de Washington, Maryland y Virginia. A mis amigas les hizo gracia que yo, teniendo luz en Washington, me fuera a un cabaña sin luz en el Shenandoah.

Si vivís en la zona o estáis de vacaciones, os recomiendo esta excursión. Si las vistas del Shenandoah son magníficas ahora en verano, en otoño el parque natural debe ser espectacular cuando los bosques cambian su color verde habitual por amarillos, rojos, marrones y ocres. Todo el esplendor de la naturaleza a un centenar de kilómetros de Washington.

 

 

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July 13, 2012 at 9:48 pm Comments (0)

En la carretera

Aprovechando la única semana de vacaciones de verano que tenía (como pude comprobar el primer año que vine a vivir a Estados Unidos: tener un mes de vacaciones en verano es un lujo europeo. Aquí en muchos trabajos te miran mal si te coges 15 días de vacaciones seguidos), mi familia y yo decidimos coger el coche y lanzarnos a la carretera.

Al fin y al cabo, todos hemos crecido viendo “road movies” (películas de carretera) – desde Thelma y Louise Pequeña Miss Sunshine, pasando por Easy Rider  y París, Texas-  y hemos soñado con descubrir algún día Estados Unidos detrás de un volante.

Más que a los protagonistas de On the road, la novela del escritor Jack Kerouac que definió la llamada generación beat, nos debíamos parecer a los de la serie de películas National Lampoon’s Vacation (Las vacaciones de una chiflada familia americana), protagonizada por el actor Chevy Chase.

A la espera de hacer algún verano un “coast to coast”, en nuestra semana en la carretera hemos viajado por Pensilvania, Virginia y Carolina del Norte y hemos descubierto desde el parque natural de Shenandoah hasta los campos de batalla de la Guerra Civil de Appomattox y Gettysburg, pasando por  la visita a un cementerio confederado. En mis próximos posts intentaré hacer un resumen de algunos de los lugares más interesantes que hemos visitado estos días.

 

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July 9, 2012 at 2:37 am Comments (0)

Un sueño “made in China”

No sé si será porque todavía me dura el jet lag tras las vueltas de mis vacaciones en España, pero desde que he vuelto todos los títulos que me salen en el blog incluyen la palabra sueño.

Hoy os quería hablar de una de las nuevas atracciones de Washington: el Monumento a Martin Luther King, situado en el National Mall. El monumento tenía que haberse inaugurado el pasado 28 de agosto (coincidiendo con el 48 aniversario de su famoso discurso “I have a dream”), pero la llegada del huracán Irene a la Costa Este de Estados Unidos, hizo que pospusieran la ceremonia hasta octubre.

El Monumento está situado a orillas del Tidal Basin, el lago artificial del National Mall, en línea directa entre el Memorial a Lincoln y el Memorial a Jefferson y muy cerca del Memorial a Roosevelt. Es el primer monumento del National Mall dedicado a una persona que no ha sido presidente. El reverendo es, además, el primer afroamericano que contará con un monumento en este parque nacional.

El diseño del monumento, que ha costado 120 millones de dólares y ha sido financiado en su mayoría por donaciones privadas, está inspirado en una de las frases del discurso de “Yo tengo un sueño”: “Con la fe podremos esculpir de la montaña de desesperanza una piedra de la esperanza”.

El monumento, con vistas al lago artificial, está compuesto por tres enormes piedras de granito blanco, dos de ellas símbolos de la montaña de desesperanza y una que es considerada “la piedra de la esperanza”, de la que surge la figura esculpida en granito de Martin Luther King, una persona que rompe con el molde y da un paso adelante por los demás, aunque para ello tuviera que pagarlo con su vida.

El monumento, rodeado de cerezos, cuenta además con 14 citas sacadas de discursos de Martin Luther King esculpidas en piedra y en las que el reverendo hablaba de justicia, democracia, esperanza y amor.

Curiosamente, el monumento a Martin Luther King es un monumento “made in China”. Lei Yixin, el artista que ha esculpido la estatua del reverendo, es chino, al igual que las piedras de granito con las que se ha construido el monumento.

 

 

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November 16, 2011 at 7:23 pm Comments (3)

La otra Guerra Civil

Si en España muchos piensan que 75 años después del inicio de la Guerra Civil española es hora de pasar página, aquí en Estados Unidos hay gente que no está dispuesta a pasar página 150 años después del inicio de su guerra civil (1861-1865).

El otro día estuve en Manassas (Virginia, Estados Unidos) en la reconstrucción de una de las primeras grandes batallas de la Guerra Civil estadounidense, que dividió el país en dos y dejó 620.000 muertos.

Fue una experiencia muy interesante, a pesar del calor que pasamos (había una ola de calor en el área de Washington y hacía unos 40 grados centígrados con una sensación térmica de 45 grados).

Los hombres iban vestidos con trajes de soldados confederados y de la Unión y las mujeres con trajes al estilo “Lo que el viento se llevó” (Los pobres sudaban la gota gorda dentro de esos trajes de época). Reproducían escenas de la vida cotidianas en los campamentos y de las batallas de la Guerra Civil.

Me pareció curioso constatar que la Guerra Civil sigue dividiendo a los estadounidenses un siglo y medio después. Uno de cada cuatro estadounidenses simpatiza más con la causa confederada que con la de la Unión. En el caso de los blancos sureños, cuatro de cada diez simpatiza más con los confederados.

Una de las cuestiones más controvertidas es la de cuál fue la causa de la Guerra Civil estadounidense: ¿la esclavitud o la defensa de los derechos de los estados frente al intervencionismo del Estado federal? El 52% de los estadounidenses considera que los líderes confederados querían separarse para mantener la legalidad de la esclavitud, mientras que el 42% opina que la esclavitud no fue la principal razón por la que esos estados declararon la secesión.

Esta división de la sociedad es palpable sobre el terreno en el campo de batalla de Manassas. Unos siguen defendiendo a los confederados, otros defienden a los unionistas. Unos se niegan a admitir que el esclavismo fue la causa de la Guerra Civil, otros señalan con el dedo acusador a los vecinos del sur.

Otros ven el conflicto como algo romántico al estilo “Lo que el viento se llevó”. Para ellos no hubo ni buenos ni malos, sino patriotas en ambos bandos que luchaban por lo que entendía ellos que era la libertad.


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August 22, 2011 at 4:16 pm Comments (0)

Arte espacial

Ahora que la NASA cierra una era con la última misión del transbordador Atlantis, Dailyjuez os recomienda visitar la exposición “NASA/Arte: 50 años de exploración del Museo Smithsonian del Aire y del Espacio. No os la perdáis. Está abierta hasta el próximo 8 de octubre.

Este es el artículo que escribí para el periódico Público sobre esta magnífica exposición:

Fue un pequeño paso para el arte, pero un gran salto para la NASA, podría decirse, parafraseando al astronauta Neil Armstrong, sobre los orígenes de la colección de arte de la agencia espacial.
Siete años antes de que Armstrong llegara a la luna, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA, en sus siglas en inglés) daba sus primeros pasos en el mundo del arte al lanzar en 1962 un programa artístico para documentar la historia de la agencia espacial.
El Museo Smithsonian del Aire y de Espacio de Washington acoge hasta el próximo 9 de octubre la exposición “NASA/Arte: 50 años de exploración”. La muestra cuenta a través de 70 obras de arte la historia de los últimos cincuenta años de la NASA y permite entender el impacto que ha tenido la exploración del espacio en la imaginación de los artistas.
El administrador de la NASA, James Webb, tuvo la idea de crear la colección de arte de la agencia espacial después de ver el retrato que el pintor Bruce Stevenson realizó del astronauta Alan Shepard, mirando al cielo, vestido con su traje espacial y con el casco bajo el brazo.
Pero el administrador de la NASA no quería una galería de retratos. Quería ir más lejos. Quería explorar nuevos horizontes artísticos para conmemorar acontecimientos futuros y pasados de la exploración espacial. Consideraba que las obras que realizaran los artistas seleccionados podrían tener un gran valor testimonial para futuras generaciones y contribuir a la historia del arte.
En mayo de 1963, la NASA seleccionó, con la ayuda de la Galería Nacional de Arte, a ocho artistas para documentar el último vuelo del programa Mercury, el primer programa espacial tripulado de Estados Unidos.
En los últimos 50 años, la colección de arte de la NASA ha ido creciendo y ahora cuenta con más de 3.000 obras de artistas como Andy Warhol, Robert Rauschenberg, Norman Rockwell, Nam June Paik y Annie Leibovitz, entre otros.
Bert Ulrich, comisario del programa de arte de la NASA, explica que la agencia espacial “ha trabajo a menudo con comisarios y expertos en arte para que le ayudaran a elegir las obras”. “Al principio del programa de arte, la Galería Nacional de Arte jugó un papel decisivo en ayudar a la NASA a seleccionar e invitar a artistas –añade-. Desde entonces, el Guggenheim, el Hirshhorn, otros museos y expertos en arte han ayudado a la NASA en sus selecciones”.
Cuando se le pregunta cuál es la reacción más habitual de los artistas a la propuesta de la agencia espacial de participar en su programa artístico, Ulrich lo resume con una sola palabra: inspiración. “Los artistas obtienen muy poco dinero por el encargo (en la actualidad unos 2.500 dólares), así que participan en el programa de arte de la NASA porque están entusiasmados con la exploración espacial”, añade el comisario.
La NASA da a los artistas carta blanca a la hora de crear su obra. No les impone ni el medio que tienen que utilizar ni el tamaño de la obra ni el tema que deben tratar.

Muchos aceptan inmediatamente el encargo. Algunos incluso repiten, como Rauschenberg y Rockwell. Otros se lo piensan y acaban rechazando la oferta como Andrew Wyeth. Y otros se niegan en redondo a participar, como Thomas Hart Benton, al que no le inspiraba pintar “un maldito cohete”.
Para realizar sus bosquejos, los artistas tienen un acceso privilegiado a las bambalinas de la NASA antes de un lanzamiento espacial. Pueden visitar las instalaciones del Centro Espacial Kennedy, ver a los ingenieros y técnicos trabajar contrarreloj, retratar a los astronautas horas antes de su vuelo espacial y asistir al lanzamiento de los transbordadores.
El ilustrador Norman Rockwell incluso convenció a los directivos de la NASA para que le prestaran un traje espacial para pintar con el mayor realismo posible su obra titulada “Grisson y Young”, en la que aparecen dos técnicos de la NASA ajustando los trajes de los astronautas John Young y Gus Grisson antes del primer vuelo del programa Gemini en marzo de 1965.
Rockwell también rindió homenaje a todo el equipo de ingenieros, técnicos, científicos, personal de la NASA y funcionarios que hicieron posible con sus esfuerzos el éxito de la misión del Apollo 11 en la obra “Behind Apollo 11”.
Artistas como Paul Calle y Mitchell Jamison retrataron a los astronautas enfundados en sus trajes espaciales, una imagen que evoca a la de los caballeros medievales con sus armaduras. Y Annie Leibovitz fotografió a Eileen Collins, la primera mujer piloto y la primera mujer comandante de un transbordador espacial.
La llegada del hombre a luna fue el acontecimiento que más impactó a los artistas. El momento en el que Armstrong pisó la Luna fue inmortalizado por Andy Wahrhol, Franklin McMahon, Paul Calle, Nam Juke Paik y Michael y Micah Dudash.

Rauschenberg participó en 1969 en el programa de arte de la NASA y lo que vio quedó plasmado en su serie de litografías y serigrafías titulada “Stoned Moon”.
Las lanzaderas espaciales, los transbordadores y los cohetes muestran la magnificencia de unas máquinas capaces de hacer realidad el sueño del hombre de explorar el universo.
Otros artistas, como James Wyeth, prefieren centrarse en los detalles. En su obra “Gemini Lauch Pad”, Wyeth destaca la bicicleta que utilizaban los técnicos de la NASA para ir hasta la lanzadera del Gemini.
La tragedia también sirve de fuente de inspiración. Greg Mort, Zigi Ben Haim y Jason Middlebrook rindieron homenaje a los astronautas que fallecieron en los accidentes de las misiones del Apollo 1 en 1967, del Challenger en 1986 y del Columbia en 2003.
Chakaia Booker utilizó el neumático de una nave espacial para crear una escultura en forma de estrella negra, con la que la artista afroamericana quiso recordar a los astronautas que murieron a bordo del transbordador Columbia.
Por su parte, Chayton Pond yuxtapone la realidad y la ciencia ficción al provocar un encuentro intergaláctico entre el transbordador espacial Enteprise y la nave insignia Starship Enteprise de “Star Trek”. El músico Moby explora la posibilidad de que haya vida en otros planetas con los dibujos de unos simpáticos marcianitos en “Vida en Marte”.
El programa de arte de la NASA se extiende más allá de las artes plásticas: la música, la moda, las video-instalaciones, la prosa e incluso la poesía.
La NASA colaboró con el museo Guggenheim en la vídeo-instalación “Moon is the oldest TV” (La luna es la televisión más antigua) de Nam June Paik. William Wegman realizó un tríptico con las fotografías de sus perros Chip y Batty en trajes espaciales. El diseñador de moda Stephen Sprouse se inspiró en la misión del Mars Pathfinder a la hora de diseñar una línea de ropa.

La saxofonista de jazz Jane y compositora Ira Bloom festejó el lanzamiento del Discovery, el Kronos Quartet interpretó “Sun rings” y la canción “Way up there” de la cantante Patty LaBelle, nominada a los premios Grammy, sirvió de consuelo e inspiración para las familias y los trabajadores de la NASA después del accidente del Columbia .
El escritor Ray Bradbury, autor de “Fahrenheit 451” hizo una oda a la NASA, en la que comienza preguntándose “¿Por qué existe la NASA? ¿Por qué existimos nosotros?”.
Mientras no pueda participar en misiones espaciales, la visión del artista sigue siendo, sin embargo, limitada. El astronauta Michael Collins cree el artista debería unirse al astronauta en el espacio, “mirar por la ventana del astronauta y disfrutar de la imponente vista para ser capaz de registrar esta experiencia impresionante”, según señala en el catálogo de la exposición.
Ulrich duda de que un futuro cercano los artistas que participan en el programa de arte de la NASA puedan viajar al espacio con los astronautas. “Pero quizá los nuevos modos de transporte y el desarrollo del turismo espacial permitirán a un artista participar en una misión espacial”, añade el comisario del programa de arte de la agencia espacial abriendo una puerta al arte puramente espacial.

“First Steps” de Mitchell Jamieson

“Gemini Launch Pad” de James Wyeth

“Grisson and Young” de Norman Rockwell


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July 13, 2011 at 2:20 am Comments (0)

¿La hora de los mormones?

Dos de los candidatos a las primarias republicanas son mormones: Mitt Romney, ex gobernador de Massachussets,  y John Huntsman, ex embajador en China y ex gobernador de Utah, cuya capital Salt Lake City es considerada la Roma de los mormones.

¿Conseguirá un mormón arrebatar al presidente demócrata Barack Obama la Casa Blanca? Lo dudo. Los estadounidenses siguen teniendo prejuicios contra los mormones, a los que muchos ven como un secta cristiana. Uno de cada cinco republicanos (18%) dice que no votaría por un miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (LDS, en sus siglas en inglés), la misma cantidad de votantes independientes que se niega a poner la papeleta de un mormón en la urna. Y si les preguntan a los demócratas, el 27% asegura que no daría su voto a un fiel de esta religión, según datos de una encuesta publicada por Los Angeles Times.

Los mormones han lanzado una campaña en Nueva York llamada “I’m a mormon” para tratar de contrarrestar la imagen negativa que muchos americanos tienen de ellos y aparecer como personas normales.

De lograr llegar a la Casa Blanca, el primer presidente mormón de Estados Unidos acudiría a rezar al Templo mormón de Washington, uno de los edificios más extraños que he visto en toda mi vida, a medio camino entre un castillo de Disneyland y una tarta nupcial y que podría perfectamente formar parte del decorado de una película de ciencia ficción.

El Templo mormón de Washington está situado junto al Beltway, la carretera de circunvalación de Washington. Nosotros lo habíamos visto muchas veces, pero nunca nos habíamos parado. Hace unas semanas, pasábamos por ahí y decidimos ir a visitarlo. Pero, para nuestra decepción, sólo pudimos ver el centro de visitantes.

Una hermana (sister) nos explicó en español que sólo los que son mormones pueden visitar el templo porque es un lugar sagrado. Así que nos quedamos con las ganas de verlo por dentro y tuvimos que conformarnos con ver el interior en fotografías. La verdad es que parecía casi más hortera por dentro – todo de color blanco, como símbolo de la pureza- que por fuera.

El Templo mormón de Washington, DC, está situado en la localidad de Kensington (Maryland), a diez millas al norte del Capitolio de Estados Unidos. Inaugurado en 1974, fue el primer templo mormón que se construyó en la costa este de Estados Unidos. Betty Ford, mujer del entonces presidente de Estados Unidos, Gerald Ford, acudió a la inauguración del templo.

Fue el primer templo mormón que se construyó con seis capiteles desde la construcción del Templo de Salt Lake City, en cuyo diseño se inspiró. Es el único templo fuera de Utah construido con seis salas de ceremonias o investidura (ordinance rooms, como las llaman los mormones). Y es uno de los pocos templos mormones que está coronado por una estatua dorada del Angel Moroni, que, según el Libro del Mormón (la Biblia de los Mormones), visitó en varias ocasiones al profeta Joseph Smith, fundador de esta religión cristiana. Según Smith, él habría traducido el libro de unas planchas de oro que le entregó el ángel.

En Navidad, muchos washingtonianos van a visitar los jardines de este templo, atraídos por el llamado Festival of Lights (Festival de Luces), durante el cual se celebran conciertos, hay belenes vivientes y se pueden ver los árboles iluminados con luces navideñas. Nosotros todavía no hemos ido a verlo y eso que nos pilla bastante cerca de casa.

El 1,7 por ciento de los estadounidenses son mormones. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es una de las religiones que más está creciendo en el mundo. Cuenta con seis millones de fieles en Estados Unidos y 13,5 millones en el extranjero.

A mi me parece que Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es la religión más americana de todas. Fundada en 1830 en el estado de Nueva York por el profeta Joseph Smith, quien aseguró que el ángel Moroni le reveló el Libro del Mormón, que cuenta la historia de una antigua civilización de israelitas que fue enviada por Dios a América. Smith, perseguido por sus creencias, se vio obligado a huir a Midwest, donde fue asesinado. Sus seguidores, que consideran a Smith un mártir, emigraron al estado de Utah entre 1846 y 1847. Su capital Salt Lake City (la mitad de sus habitantes son mormones) es considerada la Roma de los mormones.

Los mormones no beben alcohol ni café ni fuman. Aunque mucha gente cree que los mormones son polígamos, la realidad es que la poligamia fue oficialmente prohibida en 1890. Algunos fundamentalistas mormones la siguen practicando ilegalmente (unos 15.000, según algunos cálculos), pero no pertenecen a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.

Templo mormón de Washington

Mitt Rommney

Campaña publicitaria “I´m a mormon” en un taxi de Nueva York

Campaña publicitaria “I’m a mormon” en el metro de Nueva York

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July 1, 2011 at 6:03 pm Comments (0)

La ruta gastronómica del sibarita Obama

A diferencia del presidente George W. Bush al que no le gustaba salir a cenar fuera de la Casa Blanca, al presidente Barack Obama le gusta disfrutar de la noche washingtoniana. Y cuando sale no suele hacerlo a restaurantes sencillos y de barrio, como solía hacer Bush, sino que le gusta comer bien. Suele ir a restaurantes buenos.

Si vivís en Washington o venís de turismo a la capital federal y os gustaría comer en algunos de los restaurantes en los que ha comido Obama, aquí esta la lista:

1) 1789 Restaurant en Georgetown: Este es el restaurante en el que cenaron el lunes Obama y la canciller Angela Merkel. El restaurante situado en una casa federal renovada del siglo XVIII ofrece platos regionales de la cocina americana de la mano del chef Daniel Giusti. El local esta decorado con antigüedades americanas, cuadros históricos y ecuestres de época y porcelanas de Limoges. El nombre del restaurante se refiere a la fecha clave en la historia de Washington: 1789 fue el año que se adoptó la Constitución de Estados Unidos, el año que Georgetown se incorporó a Washignton como un barrio más y  la fecha en la que el arzobispo John Carroll, fundador de la Universidad Georgetown, compro la casa en la que se encuentra situada el  restaurante.

2) Tosca: Restaurante italiano frecuentado por políticos, lobbistas y periodistas. La revista Washingtonian considera que el chef Massimo Fabbri es un “virtuoso de la pasta”.  En este restaurante cenaron en mayo los Obama.

3) The Source: Los Obama celebraron el 47 cumpleaños de la Primera Dama, Michelle Obama, en este restaurante panasiático del chef estrella Wolfgang Puck, situado en el Newseum, el museo dedicado a los medios de comunicación de Washignton, DC.

4) Famoso en Chevy Chase, Maryland: El pasado mes de enero el presidente y la primera dama fueron a cenar a este restaurante italiano para celebrar el cumpleaños del Fiscal General Eric Holder, que cumplía 60 años. En Famoso sirven “auténtica cocina del norte de Italia en una forma moderna y refrescante”.

5) Komi. Considerado según la revista Washingtonian como el mejor restaurante de Washington. Sirven cocina americana moderna y mediterránea. En este restaurante cenaron en mayo de 2010 los Obama.

6) Citronelle en Georgetown. En este restaurante francés los Obama tuvieron su primera cita fuera de la Casa Blanca, cien días después de que Barack Obama se convirtiera en el 44 presidente de los Estados Unidos. Citronelle del chef Michel Richard, ocupa el quinto puesto de los cien mejores restaurantes de Washington, según la revista Washingtonian. Los Obama comieron a la carta. De primero, tomaron un napoleon de atun niçoise y tempura de cangrejo.  De segundo, Michelle Obama comió una hamburguesa de langosta y su marido costillas, la especialidad del chef. De postre, compartieron un napoleon.

7) restaurante Nora: En este restaurante de cocina americana orgánica celebraron  los Obama el año pasado el 46 aniversario de Michelle con un grupo de amigos.

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June 8, 2011 at 6:15 pm Comments (0)

Arlington, el cementerio de los héroes caídos

El lunes se celebró en Estados Unidos el Memorial Day (Día de la Memoria o Día de los Caídos), festividad en la que los estadounidenses rinden homenaje a los soldados que murieron en combate.

Tradicionalmente el presidente de los Estados Unidos acude ese día al cementerio nacional de Arlington, donde pone una corona de flores en la tumba del soldado desconocido y rinde homenaje a los soldados que han sacrificado la vida por su país.

Obama recordó en su discurso que Arlington es para los estadounidenses un “santuario nacional, su tierra más sagrada”. Es el lugar donde están enterrados los soldados caídos, los héroes de Estados Unidos. Obama, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, es el encargado de escribir las cartas de pésame a las familias de los soldados fallecidos en acción.

“Una nación tiene una deuda con los héroes caídos que nunca podremos volver a pagarles totalmente. Pero podemos honrar su sacrificio y debemos (hacerlo)”, añadió Obama, quien explicó el significado del Memorial Day: “hermandad, sacrificio y amor al país”.

Al igual que el presidente, muchos americanos acuden ese día al cementerio a poner flores en la tumbas de sus familiares y a visitar los monumentos que hay en el National Mall dedicados a las diferentes guerras en las que ha luchado Estados Unidos. A mí el que más me gusta es el de Vietnam.

Si venís de turismo a Washington, os recomendaría visitar el cementerio de Arlington, situado al otro lado del río Potomac, en el estado de Virginia. Es impresionante ver ese mar de tumbas y pensar en toda la gente que se ha sacrificado por su país, luchando desde la Guerra de la Independencia hasta Afganistán e Irak, pasando por la Guerra Civil, Vietnam y la segunda Guerra Mundial.

El Cementerio Nacional de Arlignton fue establecido durante la Guerra de Secesión en los terrenos de la casa del general Robert E. Lee y designado oficialmente cementerio militar en 1864. Hay enterrados más de 300.000 personas. Arlington es el segundo cementerio nacional con más personas enterradas, por detrás del Cementerio Nacional de Calverton en Long Island, en el estado de Nueva Jersey.

Entre las tumbas más visitadas están la Tumba al Soldado Desconocido (donde hay enterrados restos de soldados cuya identidad se desconoce y que fallecieron en la primera y segunda Guerras Mundiales, en el conflicto de Corea y la guerra de Vietnam) y la tumba del presidente John F. Kennedy.


June 1, 2011 at 1:39 am Comments (0)

La vieja Europa a una hora y media de Washington y sin jet lag

Ante el fracaso de nuestras vacaciones en Quebec (os recuerdo que tuvimos que anularlas porque tras el asesinato de Bin Laden el deber periodístico nos obligó a quedarnos en Washington), nos fuimos el fin de semana al Eastern Shore de Maryland, en la bahía de Chesapeake.

Nuestro hotel estaba en un pueblo llamado Cambridge. Y me hizo gracia encontrar por el camino otros pueblos con nombres europeos desde Oxford a Berlín, pasando por Cordova (con uve). La vieja Europa a una hora y media de Washington y sin jet lag. Por lo visto en otros estados también hay otras poblaciones que se llaman Cambridge y Oxford.

A mi me hacía gracia ir a ver como era el Berlín de Maryland, ya que hemos vivido cinco años en la capital alemana y mi hija es berlinesa. Coincidió con el festival de jazz de Berlín, así que había mucho ambiente en el pueblo. Unas mujeres a las que compramos unas camisetas del festival estaban alucinadas de encontrar unos españoles en Berlín (Maryland). Y más alucinadas se quedaron cuando les contamos que mi hija había nacido en el Berlín original. También hay otro Berlín en Wisconsin.

Me acordé que cuando vivía en Berlín (Alemania) vimos en la televisión el caso de un alemán que quería visitar a su novia en Sidney (Australia), se compró el billete por internet y acabó en un pueblo perdido de la América profunda llamado Sidney. No recuerdo el estado en el que estaba pero, por lo visto, hay lugares que se llaman Sidney en Arkansas, Illinois, Indiana, Iowa, Kentucky, Maine, Montana, Nebraska, Ohio y en el estado de Nueva York. Al final a los del progama de televisión alemana les hizo tanta gracia el caso del alemán perdido en medio de la América profunda que le regalaron otro billete para ir a ver a su novia a Sidney, Australia.

Así que la próxima vez que os compréis un billete de avión en internet tened cuidado, no vaya a ser que acabéis a este lado del charco.

Estos son los nombres de capitales europeas que puedes encontrar en Estados Unidos: París (Texas), Rome (Georgia y Ohio), Moscow (Indiana), Dublin (Ohio), London (Ohio), Belgrade (Missouri), Anthens (Ohio), Viena (Ohio) y Warsaw (Indiana).

En los mapas de Estados Unidos puedes encontrar sitios que se llaman Madrid en Alabama, Colorado, Iowa, Kentucky, Maine, Nebraska, Nuevo México, Virginia y el estado de Nueva York. Incluso hay un New Madrid en Misouri.

A parte de Madrid, en Estados Unidos también hay lugares con nombres de ciudades españolas como Cádiz (Ohio), Seville (Georgia, California y Ohio) y Vigo (Indiana). Además de Cordova en Maryland, existen otros Cordovas con uve en Carolina del Norte, Alabama y en Carolina del Sur. Y Toledo da nombre a localidades en Ohio, Illinois, Iowa, Oregón y el estado de Washington.

Un dato curioso: el actor Clark Gable, protagonista de “Lo que el viento se llevó”,  nació en Cádiz, Ohio.

También puedes encontrar en Estados Unidos sitios que se llaman Liverpool (Ohio), Palestine (Texas, West Virginia y Kansas), Amsterdam (Ohio), Lebanon (Kansas e Indiana), Hebron (Indiana), Dresden (Ohio),  Cairo (Illinois), Casablanca (Carolina del Norte) y Manchester (Ohio).

Si viajáis por Indiana os encontraréis pueblos con el nombre de Africa, Algiers, Brazil, Cairo, Canton,  Chili, China, Cuba, Cuzco, Honduras, Macedonia, Manilla, Mecca, Medina,  Mexico, Montezuma, Morocco, Moscow, Mt. Olive, Mt. Sinai, New Palestine, Peru, Poland, Sevastapol, Shanghai, Siberia,  Syria y Vera Cruz.

Y en las carreteras de Ohio os encontraréis carteles con los nombres de Alexandria, Antwerp, Cairo, Calcutta, Canton, Cuba, Damascus, Delhi, East Canton, East Palestine, Hebron, Jerusalem, Geneve, Lebanon, Lima, Lyon, Macedonia, Malta, Marseilles, Medina, Mesopotamia, Milan, Moscow, New Lebanon, Palestine, Parma, Poland, Sparta, South Lebanon, Troy, Verona y Warsaw. En el estado de Ohio podéis viajar en unos minutos de Versailles a Russia y sin control de aduanas.

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May 15, 2011 at 12:02 am Comments (0)

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