Daily Juez

Momento Sputnik

“Este es el momento Sputnik de nuestra generación”, ha sido una de las frases más destacadas del discurso del Estado de la Unión del presidente Barack Obama ante el Congreso de Estados Unidos.

¿Pero qué es un momento Sputnik? Es un punto en el que la gente se ve amenazada ante un desafío y tiene que redoblar sus esfuerzos para ponerse al nivel.

El término proviene de la época de la Guerra Fría cuando la Unión Soviética lanzó en 1957 el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. Los americanos se pusieron las pilas en la carrera espacial y llevaron en 1969 al hombre a la luna.

Esta no es la primera vez que el presidente Obama y miembros de su administración utilizan el término “momento Sputnik”. Tras los malos resultados de Estados Unidos en el informe PISA – sobre todo comparado con los chinos (los estudiantes de Shanghai alcanzaron en primer puesto en matemáticas, lectura y ciencia)- el presidente recordó en diciembre en una universidad de Carolina del Norte cómo el lanzamiento del Sputnik hizo que Estados Unidos invirtiera más en matemáticas y en educación científica, lo que ayudó a los americanos a ganar la carrera espacial.

Obama tiene miedo de que Estados Unidos se quede rezagado ante potencias emergentes como China y la India.

También la administración Obama ha utilizado el término “momento Sputnik” para incitar a los estadounidenses a invertir más en energías renovables y en trenes de alta velocidad (donde los españoles, aparentemente, somos un ejemplo a seguir).

¿Os parece que hablar de “momento Sputnik” servirá de espuela para que los americanos se pongan las pilas o todo se quedará en un bonito titular ante la falta de una invención concreta que sirva de aliciente como lo fue en los 50 y 60 el satélite ruso? ¿Buscaremos los europeos nuestro “momento Sputnik” o seguiremos discutiendo acerca del sexo de los ángeles?

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January 26, 2011 at 4:13 am Comments (0)

Cuadrando múltiples agendas para una “playdate”

Cuando era pequeña en España no quedábamos con otros niños a jugar, simplemente bajabas a la calle, al parque o (los fines de semana cuando íbamos al apartamento que teníamos en Hoyo de Manzanares, en la Sierra de Madrid) al jardín común de la urbanización y te encontrabas allí con ellos y jugabas, ya fuera al escondite, al rescate, a la cuerda o a la goma, montar en los columpios o en bicicleta, patinar o hacer excursiones a las rocas.

En Estados Unidos, existen las “playdates“, las citas para que los niños jueguen juntos durante unas horas un determinado día. El otro día recibí un e-mail de una de las madres de una compañera de clase de mi hija – con copia a otras tres madres-, preguntándonos si queríamos que nuestras hijas fueran a jugar con la suya a su casa. Y no creáis que nos citaban para este fin de semana, sino para dentro de un mes. Había que cuadrar las agendas de las madres y de las niñas – y sus múltiples actividades escolares- para concretar una cita para que jugasen juntas. Qué complicado ser niña hoy en día en Estados Unidos.

Imagino que el hecho de que haya proliferado los “playdates” en EEUU se debe a que la gente vive aislada en su casita y a una mayor inseguridad o temores, reales o psicológicos. Una cosa que me sorprende al pasear por las zonas residenciales en Washington, DC, y Maryland es que no hay niños jugando en la calle o montando en bici. Imagino que deben estar jugando en el jardín trasero de sus casas, donde nada malo puede ocurrirles.

También se debe a que los españoles improvisamos más y no quedamos, por ejemplo, con unos amigos a cenar fijando la cita con semanas de antelación, como ocurre en Estados Unidos o en Alemania, por citar dos de los países en los que he vivido.

Con mis amigas españolas y sus hijos todo es mucho más fácil. Simplemente nos llamamos por la tarde o nos enviamos un SMS y quedamos una u otra casa para que los niños jueguen juntos.

Para los “playdates” hay también toda una etiqueta del playdate, con las cosas que se pueden o no se pueden hacer cuando tus hijos van a la casa de otros niños a jugar.

Ya os contaré que tal nos va nuestro primer “playdate” americano y si nos hacen firmar o no un “disclaimer”, un papel por el que renuncias a denunciar a los anfitriones si le pasa algo a tu hijo mientras está jugando en su casa (en los casos en que dejas al niño en la casa y luego pasas a recogerlo). No creo que todos los padres americanos lo hagan, pero, por lo visto, algunos sí te lo piden por si las moscas.

Menos mal que cuando mi hijo pequeño mordió en el brazo a la hija de un amiga, eran españoles y comprendieron que son cosas de críos. Si llegan a ser americanos…

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January 19, 2011 at 5:46 pm Comments (0)

En la escena del crimen

Coincidiendo con el intento de asesinato de la congresista demócrata Gabrielle Giffords en Tucson (Arizona), Dailyjuez visita otra famosa escena de un crimen: el Ford’s Theatre, el teatro de Washington, DC, donde fue asesinado el presidente Abraham Lincoln (1809-1865).

Tanto Giffords como Lincoln recibieron un tiro en la cabeza. La congresista se debate en estos momentos entre la vida y la muerte, mientras que el balazo que recibió el presidente fue mortal.

El Teatro Ford -llamado así en honor del empresario teatral John T. Ford- es el teatro más famoso de Estados Unidos. Allí acudió el presidente republicano a ver “Our american cousin”, una obra en tres actos del dramaturgo Tom Taylor. Fue su último acto público.

En el palco presidencial, se encontraban los Lincoln y sus invitados. El asesino se coló en el palco y le pegó un tiro en la cabeza. Se llamaba John Wilkes Booth y era un conocido actor y simpatizante de la causa sureña. Booth también apuñaló a uno de los invitados del presidente, el oficial del ejército Rathbone. El asesino aprovechó la confusión para huir, saltó del palco al escenario y dijo “Sic semper tyrannis” (Así siempre los tiranos), la frase que pronucnió Marco Julio Bruto cuando apuñaló a Julio César.

En un principio, Booth había planeado secuestrar a Lincoln y pedir a cambio la liberación de presos confederados, pero sus planes cambiaron cuando el general confederado Robert E. Lee se rindió. Booth y Osus compinches planearon entonces asesinar a Lincoln, al secretario de Estado William Seward y el vicepresidente Andrew Johnson. Sólo Booth consiguió su objetivo.

El cuerpo inconsciente de Lincoln fue trasladado inmediatamente a la Petersen House, una casa de huéspedes propiedad de William y Anna Petersen situada justo enfrente del teatro Ford, en el número 453 (ahora 516) de la Calle Décima.  Los médicos sabían que la herida de Lincoln era mortal y que no podían hacer nada para salvarlo. Pocas horas después, a las 7:22 am del 15 de abril de 1865, Lincoln moría.

Booth, que se hirió en una pierna al caer mal al suelo, huyó a caballo del lugar del crimen. En su fuga siguió la ruta de los correos confederados, pasando por Maryland hasta una granja de Virginia, donde fue descubierto y asesinado por soldados del Ejército de la Unión.  Sus compinches fueron apresados y condenados a morir en la horca.

Si venís de turismo a Washington, DC,  o vivís por en este área no dejéis de visitar el Teatro Ford. Allí podéis ver una exposición sobre la vida de Lincoln, escuchar a los presidentes Bush padre, Bush hijo, Clinton y Carter leer fragmentos del Discurso de Gettysburg (el discurso más célebre de Lincoln), ver lo pequeña que era la pistola que utilizó Booth, recorrer el teatro por dentro y visitar el palco presidencial donde dispararon a Lincoln.

Enfrente del teatro podéis visitar la casa donde murió Lincoln, al que muchos consideran uno de los grandes presidentes de Estados Unidos. Pasó a la historia por restaurar la unión federal de Estados Unidos al vencer a los confederados y por terminar con la esclavitud en Estados Unidos.

Una lección gratuita sobre la historia de Estados Unidos en el lugar donde se hizo historia.

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January 11, 2011 at 5:43 am Comment (1)

Las marionetas de Glen Echo Park

El sábado invitaron a mi hija a un cumpleaños en Puppet Co., el teatro de marionetas de Glen Echo Park, un antiguo parque de atracciones de Maryland de estilo Art Deco inaugurado en 1891 y reconvertido en centro cultural.

Ya habíamos estado en otras ocasiones en Glen Echo Park, del que os había hablado en el blog, pero era la primera vez que íbamos a ver a las marionetas. A los niños les encantó. A ver si vuelvo con mis amigas porque es una buena opción cultural para llevar a los niños durante estos fríos fines de semana que nos esperan en Washington, DC.

The Puppet Co. es un organización sin ánimo de lucro fundada en 1983 y dedicada al teatro de marionetas, especialmente para niños, aunque también hacen actuaciones para adultos. Tienen más de 20 producciones en su repertorio y ofrecen más de 475 actuaciones al año.

Si vivís por el área de Washington, no os lo perdáis.

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December 13, 2010 at 5:23 am Comments (0)

¿Cerveza sin alcohol? Sí… pero con carnet

En Estados Unidos son un poco pesados a la hora de vender alcohol. Dependiendo del estado en el que vivas, se puede o no comprar alcohol en el supermercado. Por ejemplo, en Washington, DC, venden vino y cerveza en el supermercado, en Nueva York venden cerveza pero no vino y en Maryland, el estado en el que vivo, no venden ni vino ni cerveza en el supermercado. Lo que es un poco rollo porque si te apetece, tienes que comprarlo en tiendas de vino o en licorerías.

A veces en algunos restaurantes cuando pides una cerveza te piden antes el carnet para estar seguro que eres mayor de 21 años (la edad mínima permitida para beber alcohol en Estados Unidos). Uno no sabe si te toman el pelo cuando te lo piden o es que te conservas tan bien que pareces que no tienes la edad legal para beber alcohol. Aunque a veces se pasan con la norma. Por ejemplo, a mi padre, que le quedan pocos años para jubilarse, también se lo han pedido tanto en restaurantes como en supermercados. Curiosamente, en las tiendas de vino nunca me han pedido el carnet.

El otro día el colmo fue cuando en un restaurante de Chevy Chase (Maryland) pedí una cerveza sin alcohol y me pidieron el carnet. “Pero, si es sin alcohol…”, protesté yo. Y el camarero: “No es cien por cien sin alcohol. Lleve algo de alcohol”. Así que no me quedó más remedio que enseñarle el carnet si me quería tomar la cerveza “sin”.

P.D. Para los que no lo sepáis, para que una cerveza pueda denominarse “sin alcohol”, su grado alcohólico debe ser inferior al 1%, por lo que legalmente pueden contener algo de alcohol. Hay algunas de cervezas que son verdaderamente sin alcohol, aquellas cuyo grado alcohólico es del 0%.

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December 1, 2010 at 8:29 pm Comments (0)

Locos por las granjas

Cuando llega al otoño los washingtonianos se vuelven locos con las granjas, sobre todo si tienen niños. No es rara la semana que  no reciba una invitación para ir a visitar una granja en la zona de Maryland.

Hace un par de semanas estuve con una amiga en el “Harvest Festival” (Festival de la Cosecha) que organizaban en el Agricultural History Farm Park, una granja histórica con animales en Derwood (Maryland). Esta semana vamos a ir con la guardería de mis hijos a una granja que se llama Butler’s Orchard en Germantown y este fin de semana planeamos irnos de excursión con los niños a Homestead Farm en Poolesville para elegir las calabazas que luego tallaremos hasta convertirlas en terroríficas Jack-o´lanterns de Halloween.

En el “Festival de la Cosecha” del Agricultural History Farm Park había un montón de actividades para los niños desde música country en directo hasta demostraciones de perros pastores, pasando por sacar agua de un pozo, pintar una calabaza, construir un espantapájaros, hacer carreras de sacos, cortar un tronco con un serrucho, recoger patatas, visitar un aserradero, montar en un carro tirado por un tractor, ver de cerca a los animales de la granja, lavar ropa a mano, sacudir alfombras, hacer ramos de flores o perderse en un laberinto de fardos de heno.

Los niños se lo pasaron fenomenal y los mayores también, aunque acabamos agotados después de recorrernos  la granja arriba y abajo.

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October 19, 2010 at 3:20 am Comments (0)

Sabor de Friendship Heights

Ya os he hablado en el blog de Friendship Heights, un barrio en la frontera entre Washington, DC, y Maryland. La zona de Friendship Heights es considerada la Quinta Avenida o el Rodeo Drive de Washington, la meca de los “shopaholic”, los adictos a las compras, de la capital estadounidense.

En la parada de metro de Friendship Heights hay marcas de lujo – por ejemplo, Versace, Cartier, Ralph Lauren, Dior, Bulgari, Louis Vuitton, Gucci, Vera Wang, Adolfo DomínguezBCBCMaxazria- y grandes almacenes -como  Bloomingdale’s Saks Fifth Avenue. También hay tiendas de ropa más asequibles como Gap, Banana Republic, AntrophologieJ. Crew.

Aunque en Friendship Heights no hay tantos restaurantes como en el centro de Bethesda, hay una amplia oferta gastronómica, desde cocina italiana hasta india pasando por cocina china o americana.

Para demostrarlo, este sábado se celebró en el barrio el festival gastronómico “Taste of Friendship Heights”, con el objetivo de dar a conocer los restaurantes del barrio a los vecinos y, a la vez, recaudar fondos para obras benéficas. Y fue todo un éxito de público.

Yo me he quedado con las ganas de ir a cenar al restaurante indio Indique Heights, al que todavía no hemos ido, a pesar de que vivimos en el barrio.

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September 26, 2010 at 9:33 pm Comments (0)

Glen Echo Park: un viaje en el túnel del tiempo

Nueva York tiene Coney Island, el legendario parque de atracciones de Brooklyn, y Maryland tiene Glen Echo Park.

El domingo hicimos un viaje en el túnel del tiempo y visitamos Glen Echo Park, un antiguo parque de atracciones abandonado en 1968, que  ahora ha sido restaurado parcialmente y que forma parte de la red de parques nacionales de Estados Unidos.

Glen Echo Park, situado en la localidad de Glen Echo (Maryland), abrió sus puertas en 1891 como una Asamblea Nacional Chautauqua.

El Chautauqua ( se pronuncia “sha- TAW- kwa”) era un movimiento de educación para adultos que se extendió por la America rural y que fue muy popular a finales del siglo XIX y principios del XX.  Allí enseñaban a los estadounidenses ciencias, bellas artes, lengua y literatura.

A principios de siglo XX se convirtió en un parque de atracciones – con montaña rusa, coches de choque, tiro al blanco, carrusel, salón de baile, piscina, etc- y fue muy popular hasta que cerró sus puertas en 1968, víctima de los cambios en la sociedad estadounidense.

Tres años más tarde, el Gobierno federal compró la tierra y lo convirtió en un parque nacional. Queriendo recuperar el espíritu Chautauqua, el Servicio de Parques Nacionales colabora con artistas y organizaciones culturales y artísticas para ofrecer ahora una amplia gama de programas culturales y educacionales.

Glen Echo Park, situado a 20 minutos del centro de Washington,  también fue escenario de la lucha de los derechos de los afroamericanos. Al igual que muchas atracciones en el área de Washington, Glen Echo era un parque de atracciones sólo para blancos. En junio de 1960, un grupo de estudiantes universitarios hizo una sentada en el carrusel y arrestaron a cinco estudiantes negros. Estos hechos provocaron protestas durante semanas en el parque hasta que en la temporada de 1961 Glen Echo Park abrió sus puertas a personas de todas las razas.

La única atracción que queda en pie es el carrusel, construido en los años 20 por el fabricante de tiovivos Dentzel Carousel Company. Tiene 40 caballos, dos carros, cuatro conejos, cuatro avestruces, un león, un tigre, una girafa y un ciervo, colocados en tres círculos concentricos.  Este carrusel fue rescatado gracias a  una iniciativa popular en los años 70. Es uno de los 135 carruseles antiguos que funcionan en Estados Unidos y uno de los pocos que está en su ubicación original.

A mi hija de tres años le hizo mucha ilusión volver a montar en un tiovivo porque cuando vivíamos en Nueva York solíamos ir al de Central Park y en Washington sólo habíamos montado  una vez en el que hay en el National Mall.

También estuvimos mi hija y yo bailando con un grupo de americanos en “el baile para familias” (5 dólares la entrada para los mayores de cuatro años) en el Bumper Car Pavilion, donde antiguamente estaba la pista de los coches de choque. Y vimos a parejas bailar bailes de salón con orquesta en vivo en el Spanish Ballroom, con capacidad para 1.800 bailarines. En la entrada, había un cartel que advertía que estaba prohibido entrar con armas en el salón de baile.

El Glen Echo Park, que destaca por sus edificios Art Deco, también cuenta con un teatro de marionetas y un museo para niños. Volveremos.

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June 21, 2010 at 10:12 pm Comment (1)

Los tesoros ocultos de los museos Smithsonian

El Centro de Apoyo del Museo Smithsonian (SMSC), en Suitland en el estado de Maryland, existe en realidad. No es fruto de la imaginación de Dan Brown. En su novela washingtoniana “El símbolo perdido”, Katherine Solomon, hermana del masón Peter Solomon, tiene en este centro su laboratorio de física noética.

El SMSC, inaugurado en mayo de 1983, alberga los depósitos de los 19 museos del Instituto Smithsonian y varios laboratorios. Dan Brown hizo un tour por el centro en abril de 2008 para conocerlo por dentro y hacer más realista su novela.

La revista Smithsonian publicó recientemente en su página web un artículo en el que analiza lo que hay de cierto y de falso en la novela de Dan Brown sobre el Centro de Apoyo del Museo Smithsonian. Según la revista del museo, la descripción que hace del centro se ajusta bastante a la realidad, aunque el autor se toma alguna licencia literaria.

Por ejemplo, es cierto que el centro tiene forma de zig-zag y que está compuesto por cinco depósitos, cada uno de ellos del tamaño de un campo de fútbol americano. Pero no es cierto que allí se almacenen el 98 por ciento de los objetos que no están expuestos en los museos Smithsonian de Washington. Estos museos exponen al año el 2 por ciento de su colección. El 40 por ciento de la colección que no se expone al público se almacena en el SMSC y el resto se encuentraen los almacenes de los museos (el 58 por ciento de la colección en el edificio del museo de Historia Natural) o en otros depósitos distribuidos por la ciudad.

También es cierto que, como explica Dan Brown en su novela, el SMSC almacena más piezas (55 millones de objetos y especímenes) que el Hermitage, el Museo Vaticano y el Metropolitan de Nueva York juntos (10 millones de objetos).

Katherine Solomon, uno de los personajes principales de “El símbolo perdido”, es investigadora del Instituto de Ciencias Noéticas (IONS). El laboratorio de Katherine Solomon está en la novela en un lugar oculto en el SMSC. El instituto existe en realidad pero no está en Maryland, sino que está situado al norte de California. Su directora, Marilyn Schlitz, se llevó una sorpresa al descubrir que el personaje de Katherine Solomon estaba inspirado en ella y en las investigaciones que realizan en su instituto. Los del IONS están encantados con la publicidad que les ha dado el libro. En su web invitan al público a conocer más detalles sobre la ciencia detrás de la nueva novela de Dan Brown y separar los hechos de la ficción.

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November 16, 2009 at 1:30 pm Comment (1)

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