Daily Juez

Un nudo en la garganta

The First day of school

I gave you a little wink and smile 

as you entered my room today.

I know how hard it is to leave

and know your child must stay. 

You’ve been together for five years, 

you’ve been a loving guide. 

But know that as you drive away, 

and tears may start to flow,

I’ll love your child as I would my own, 

and help your little one learn to grow. 

We places a first day picture here, 

so cherish it in your own way. 

And know your child will be safe and loved

as we work and learn each day. 

Hoy, día de la matanza de 20 niños y seis adultos en un colegio de Newtown (Connecticut), me he acordado de ese poema que nos dio la profesora de mi hija de Kindergarten (el curso anterior a la educación primaria) el primer día de clase. El poema iba acompañado de una fotografía de mi hija sentada feliz en el pupitre de su clase y un dibujo hecho por ella.

El lunes será muy duro para muchos padres en Estados Unidos cuando tenga que dejar a sus hijos en el colegio. Cuando tengan que decirles adiós en la entrada del colegio o vean marcharse a lo lejos el autobús amarillo que cada mañana les lleva a clase, muchos lo harán con un nudo en la garganta, algunos incluso con lágrimas en los ojos, pensando en los 20 niños de Newtown cuyos pupitres han quedado vacíos.

La directora del colegio de mi hija nos ha enviado esta tarde un e-mail para tratar de tranquilizar a los padres sobre las medidas de seguridad de la escuela. Dice que no nos ha llamado por teléfono porque no quería que los niños contestaran la llamada.

“Aunque nunca podemos eliminar la posibilidad que ocurra un hecho como este, su probabilidad es extremadamente baja. Quiero asegurarles que la seguridad de nuestros estudiantes y nuestros empleados es una prioridad para nosotros”, señala el e-mail de la directora. También nos recomienda contestar a las preguntas que nos hagan nuestros hijos sobre lo ocurrido en Newtown y que limitemos su exposición a la cobertura mediática de la tragedia.

 

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December 15, 2012 at 3:14 am Comments (0)

Las escuelas en Estados Unidos no cobran por llevar el “tupper”

Ahora que en España se debate si es correcto que las escuelas cobren a los niños que llevan su propia comida al colegio en un “tupper”, he pensado que quizá os interesaría saber cómo funciona en Estados Unidos.

A finales de agosto mi hija empezó Kindergarten (el equivalente a segundo de preescolar en España) en un colegio público de Maryland, el estado en el que vivimos. Así que os puedo contar nuestra experiencia.

En el colegio de mi hija, nos recomendaron que los más pequeños llevaran las dos primeras semanas la comida a la escuela. A diferencia de España donde hay un menú establecido y  a todos los niños les sirven la misma comida en el comedor, los niños en las escuelas en Estados Unidos tienen que hacer cola en la cafetería,  elegir ellos mismos la comida que van a comer entre las opciones que ofrecen ese día y pagarla. Al principio para los pequeños es  complicado entender el mecanismo, memorizar su número de PIN para comprar en la cafetería con el monedero electrónico o pagar en metálico. Por eso, recomiendan que esperen un par de semanas antes de empezar a hacerlo.

Las escuelas en Estados Unidos no cobran por llevar el “tupper” al colegio. Los niños que llevan “lunchbox” (fiambrera) al colegio, comen en la cafetería al igual que los demás niños que compran la comida en el colegio. Mi hija lleva la comida todos los días y no ha tenido que pagar nunca nada por hacerlo.

En el colegio al que va mi hija  no calientan la comida a los niños. Tienen que comer frío. Pero hay monitores y voluntarios que vigilan a los niños a la hora de comer sin coste adicional para las familias.

En España, las Comunidades Autónomas que han anunciado el pago por llevar el “tupper” han justificado el cobro asegurando que ellos tienen que pagar a los monitores que cuidan el comedor y los costes de microondas para calentar la comida.

Me parece bastante alucinante que en España te cobren por llevar tu propia comida al colegio (hasta 3 euros diarios, lo que supone un gasto de mensual de 50 euros). En tiempos de crisis, el comedor se ha convertido en un lujo prohibitivo para muchas familias españolas y el “tupper” es una solución para muchas familias. Pero si cobran tanto no sé si, en realidad, compensa.

 

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September 22, 2012 at 1:55 am Comments (0)

Juramento a la bandera en la escuela

¨Juro fidelidad a la bandera de los Estados Unidos de América y a la república que representa, una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos”.

Así comienza cada mañana las clases mi hija y sus compañeros de Kindergarten (equivalente a segundo de preescolar en España) en un colegio público de Maryland, el estado en el que vivimos desde hace tres años.

Todos los niños de la clase se ponen en pie con la mano derecha sobre el corazón y recitan al unísono la “Pledge to the Allegiance¨, mientras miran hacia la bandera de las barras y las estrellas. Cuando acaban de recitar el juramento, la profesora les da permiso para sentarse.

El ¨Pledge to the Allegiance” fue escrito por el pastor baptista Francis Bellany en 1892. Empezó a recitarse primero en algunas escuelas y en 1942 fue adoptado por el Congreso de los Estados Unidos como juramento oficial. Se ha modificado en cuatro ocasiones. La última de ellas en 1954 cuando añadieron la expresión “bajo Dios” que antes no aparecía.

Pero no sólo se jura fidelidad a la bandera cada mañana en las escuelas de Estados Unidos, sino también al inicio de las sesiones del Congreso, en las reuniones de gobiernos locales y estatales y en muchos actos privados.

Viniendo de un país como España, en el que siempre hay tanto lío con los símbolos y las banderas (ya sea la española, la vasca, la catalana, la republicana…), sorprende la naturalidad con la que los niños estadounidenses recitan cada mañana el juramento antes de comenzar las clases.

La bandera, en un país tan multicultural y multirracial como es Estados Unidos, es lo que une a todos los americanos y también es una forma de integrar a los recién llegados. El hijo del inmigrante ilegal también jura cada mañana en la escuela fidelidad a la bandera de los Estados Unidos, al igual que los niños de padres estadounidenses.

La bandera es un símbolo de unión y de pertenencia a un conjunto de valores y estilo de vida. A los europeos, que hemos vivido muchas guerras por culpa de los nacionalismos, nos resulta curioso ver (y no acabamos de entenderlo) el fervor de los estadounidenses por su bandera.

Mi hija de cinco años nos ha explicado que esta semana ha aprendido en la escuela la historia de la bandera de Estados Unidos, que al principio sólo había 13 estados y ahora hay 50 (tantos como estrellas tiene la bandera), que la bandera se pone a media asta cuando se muere alguien y que se iza al revés en caso de emergencia para que vengan a socorrerte.

En los colegios públicos en EE.UU. están prohibidos los símbolos religiosos, así que no hay crucifijos en las clases como ocurre en algunos países católicos.En la clase, en vez del crucifijo, hay una bandera.

En la escuela se forman ciudadanos estadounidenses. En el programa de enseñanza de Kindergarten, en el apartado de estudios sociales, explican que los niños aprenderán este año “los símbolos y costumbres habituales de Estados Unidos”.

Pero ¿es obligatorio jurar fidelidad? ¿Qué pasa si un niño se niega a hacerlo? No pasa nada. Están en todo su derecho a negarse y los profesores no pueden obligarles a hacerlo, como ha recordado el Tribunal Supremo en varias ocasiones. En 2010 una profesora de un colegio de Maryland tuvo que pedir disculpas a una niña a la que había echado de clase por negarse a hacer el juramento.

¿Qué te parece que se jure fidelidad a la bandera en las escuelas de Estados Unidos? ¿Crees que en tu país también se debería seguir el ejemplo? ¿Crees que es una buena forma de educar ciudadanos? ¿Si vivieras en Estados Unidos permitirías o prohibirias a tu hijo o hija jurar fidelidad a la bandera de los Estados Unidos, te daría igual o crees que sería una buena forma de que se integrara en el país?

September 20, 2012 at 5:24 am Comments (0)

Un pequeño paso para los niños, un gran paso para los padres

Por fin. Mi hija empezó hoy “kindergarten” (el equivalente a segundo curso de preescolar en España) en un colegio público de Maryland. Mi economía familiar lo agradecerá porque, como bromeamos con mis amigas españolas que viven en DC, que vayan los niños a la guardería en Estados Unidos sale más caro que llevarlos a Harvard.

En Estados Unidos, la enseñanza obligatoria comienza a los cinco años. A partir de esa edad está garantizada la enseñanza pública gratuita. Hasta entonces, los niños tienen que ir a la guardería, la gran mayoría de ellas, privadas.

En algunos estados y en Washington, DC, hay clases de pre-K (pre-kindergarten) en los colegios públicos para los niños de cuatro años. Pero en la mayoría de colegios públicos, la enseñanza pública obligatoria comienza a los cinco años.

En Maryland los niños no pueden ir al colegio público hasta que tengan 5 años cumplidos. Si el 1 de septiembre no tiene cinco años, deben esperar hasta el curso que viene para poder ir. Lo que le ha pasado a mi hija. Como nació en noviembre, ha tenido que esperar hasta el curso 2012-2013 para poder ir, mientras que otros compañeros suyos de la guardería comenzaron en septiembre de 2011.

Los padres estadounidenses le dan mucha importancia al hecho de que los niños vayan a kindergarten. Están más nerviosos que ellos. Y están muy preocupados (obsesionados, debería ser la palabra) por si sus hijos van o no a estar preparados para kindergarten. Un pequeño paso para los niños, se convierte en un gran paso para los padres. Imagino que porque se ha acabado una etapa y han dejado de ser niños pequeños.

La profesora de mi hija nos explicó que cuando los niños llegan a “kindergarten” hay muchas diferencias entre unos y otros.  Hay niños que van directamente de casa al colegio sin pasar por la guardería, por lo que les cuesta adaptarse a un nuevo mundo con un horario y lleno de normas. Otros, como hija, han pasado por la guardería y ya están acostumbrados a la rutina de la clase. Algunos cuando llegan a “kindergarten” no saben ni el abecedario, en cambio, otros saben leer perfectamente. Así que el objetivo de este curso de preescolar es ponerles a todos, más o menos, al mismo nivel para cuando tengan que ir a primero.

Las clases de la escuela elemental comienzan a las 8:45 de la mañana y terminan a las 3 de la tarde. En algunos colegios existen programas de “after-school care” a los que los niños se pueden apuntar. En la escuela en la que va mi hija pueden quedarse hasta las 6:30, lo que está muy bien para los padres que trabajamos.

Antes de empezar el curso escolar nos enviaron varias cartas y hemos tenido dos reuniones de padres explicándonos como funcionaba todo. Las dos veces que hemos ido (en abril y en agosto), los niños han tenido ocasión de visitar su clase. Y, en la última visita (el viernes antes de que empezara el colegio), han podido conocer a su profesora y a algunos de sus compañeros. Lo que está bastante bien porque es una forma de romper el hielo para los más pequeños.

De momento, no hemos tenido que comprar ningún libro.

Esta es la lista de cosas que hemos tenido que comprar para que lo lleven a clase el primer día y que les servirá para todo el curso escolar:

- dos cajas de pinturas Crayola (48 unidades)

- 10 barras de pegamento

- 24 lapiceros

- un cuaderno de espiral

- una carpeta roja

- dos carpetas amarillas

- dos cuadernos para hacer caligrafía

- dos cuadernos para hacer redacciones y

- tres borradores.

 

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August 28, 2012 at 3:05 am Comments (0)

Esperando al huracán Irene en el Irene

¿Quién dijo que Washington es una ciudad aburrida? Tras el terremoto del pasado martes, este fin de semana esperamos la llegada del huracán Irene a la costa este de Estados Unidos. Curiosamente el edificio en el que vivo se llama Irene. Así que me toca esperar al huracán Irene en el Irene. Esperemos que este ciclón tropical deje en paz a su tocaya y no cause desperfectos en el edificio.

Esta tarde he ido a comprar alguna cosas básicas para estar preparados para el huracán. Mi marido ya había comprado agua el día anterior, así que en mi lista de la compra había velas, cerillas, linternas y comida para pasar el fin de semana.

Una de las cosas que más preocupa a la gente de la zona es quedarse sin luz durante varios días. Con frecuencia, cuando hay una tormenta fuerte en la zona, se suelen quedar sin luz miles de personas durante horas o incluso días. Una de las razones es que el tendido eléctrico no está enterrado sino que va por postes, por lo que cada vez que que hay una tormenta y se cae una rama de un árbol sobre unos cables eléctricos hay cortes de luz. Por eso el paso del huracán ha avivado los temores a que nos quedemos sin luz varios días.

Una de mis prioridades esta tarde era encontrar linternas por si se va la luz. En la primera tienda a la que fui, no quedaban linternas (nos dijeron que llegaban al día siguiente a las 7:30 de la mañana). Compré velas y cerillas. Al lado había otra tienda que anunciaban que en media hora iban a recibir faroles de camping. Así que me quedé ahí a hacer cola. Cuando llegaron los faroles, la gente se abalanzó sobre ellos. Nadie quería quedarse sin su farol, teniendo en cuenta que encontrar  linternas era bastante difícil. Varias personas habían preguntado en varias tiendas y no había manera de encontrar linternas por ninguna parte. Así que decidí comprar dos faroles (funcionan con ocho pilas D y en teoría duran 60 horas cada uno): uno para la habitación de los niños y otro para nosotros.

Luego fui al supermercado a comprar comida. Esperaba encontrarme estantes y estantes vacíos, como cuando cayó hace dos años una gran nevada que dejó Washington paralizado durante una semana, pero, al final, no fue para tanto. Lo único que no quedaba era agua. Los que habían llegado antes que yo salían del supermercado con el carrito lleno de botellas y bidones de agua.

La gente también está llenando el depósito del coche en caso de que haya que evacuar la ciudad y sacando dinero del banco para tener dinero en efectivo en caso de que haya cortes de luz y no funcionen las tarjetas de crédito ni los cajeros automáticos. También he visto a mucha gente comprando vino y cerveza para pasar el fin de semana.

El huracán también provoca reuniones familiares improvisadas. Mi vecina me contaba que un sobrino suyo llegaba esta noche a su casa porque le habían evacuado de Carolina de Norte y que su nieta vendría al día siguiente de Nueva York. Quedarse en Washington, al estar en el interior, es menos peligroso que permanecer en las zonas costeras.

De todas formas, a mi me da la sensación que los medios de comunicación y los políticos están exagerando mucho con el huracán Irene y que al final no será para tanto.

Los medios de comunicación saben que durante varios días tendrán audiencia garantizada y están creando alarmismo. El huracán se dirige además a la zona -Washington y Nueva York- donde hay  probablemente más periodistas por metro cuadrado del mundo.

Y los políticos saben que se juegan la reelección con el Irene. Nadie quiere que les echen la culpa si pasa un huracán como el Katrina y deja una ola de destrucción y muerte a su paso. Así que todos prefieren gritar qué viene el lobo y curarse en salud, aunque luego se les quede cara de tontos  y no pase nada como en el 2008 con el Gustav.

“Esperamos lo mejor. Estamos preparados para lo peor” es la frase más repetida estos días en la costa este de Estados Unidos.

Os mantendré informados de cómo evoluciona la situación.

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August 27, 2011 at 5:44 am Comments (0)

Arte espacial

Ahora que la NASA cierra una era con la última misión del transbordador Atlantis, Dailyjuez os recomienda visitar la exposición “NASA/Arte: 50 años de exploración del Museo Smithsonian del Aire y del Espacio. No os la perdáis. Está abierta hasta el próximo 8 de octubre.

Este es el artículo que escribí para el periódico Público sobre esta magnífica exposición:

Fue un pequeño paso para el arte, pero un gran salto para la NASA, podría decirse, parafraseando al astronauta Neil Armstrong, sobre los orígenes de la colección de arte de la agencia espacial.
Siete años antes de que Armstrong llegara a la luna, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA, en sus siglas en inglés) daba sus primeros pasos en el mundo del arte al lanzar en 1962 un programa artístico para documentar la historia de la agencia espacial.
El Museo Smithsonian del Aire y de Espacio de Washington acoge hasta el próximo 9 de octubre la exposición “NASA/Arte: 50 años de exploración”. La muestra cuenta a través de 70 obras de arte la historia de los últimos cincuenta años de la NASA y permite entender el impacto que ha tenido la exploración del espacio en la imaginación de los artistas.
El administrador de la NASA, James Webb, tuvo la idea de crear la colección de arte de la agencia espacial después de ver el retrato que el pintor Bruce Stevenson realizó del astronauta Alan Shepard, mirando al cielo, vestido con su traje espacial y con el casco bajo el brazo.
Pero el administrador de la NASA no quería una galería de retratos. Quería ir más lejos. Quería explorar nuevos horizontes artísticos para conmemorar acontecimientos futuros y pasados de la exploración espacial. Consideraba que las obras que realizaran los artistas seleccionados podrían tener un gran valor testimonial para futuras generaciones y contribuir a la historia del arte.
En mayo de 1963, la NASA seleccionó, con la ayuda de la Galería Nacional de Arte, a ocho artistas para documentar el último vuelo del programa Mercury, el primer programa espacial tripulado de Estados Unidos.
En los últimos 50 años, la colección de arte de la NASA ha ido creciendo y ahora cuenta con más de 3.000 obras de artistas como Andy Warhol, Robert Rauschenberg, Norman Rockwell, Nam June Paik y Annie Leibovitz, entre otros.
Bert Ulrich, comisario del programa de arte de la NASA, explica que la agencia espacial “ha trabajo a menudo con comisarios y expertos en arte para que le ayudaran a elegir las obras”. “Al principio del programa de arte, la Galería Nacional de Arte jugó un papel decisivo en ayudar a la NASA a seleccionar e invitar a artistas –añade-. Desde entonces, el Guggenheim, el Hirshhorn, otros museos y expertos en arte han ayudado a la NASA en sus selecciones”.
Cuando se le pregunta cuál es la reacción más habitual de los artistas a la propuesta de la agencia espacial de participar en su programa artístico, Ulrich lo resume con una sola palabra: inspiración. “Los artistas obtienen muy poco dinero por el encargo (en la actualidad unos 2.500 dólares), así que participan en el programa de arte de la NASA porque están entusiasmados con la exploración espacial”, añade el comisario.
La NASA da a los artistas carta blanca a la hora de crear su obra. No les impone ni el medio que tienen que utilizar ni el tamaño de la obra ni el tema que deben tratar.

Muchos aceptan inmediatamente el encargo. Algunos incluso repiten, como Rauschenberg y Rockwell. Otros se lo piensan y acaban rechazando la oferta como Andrew Wyeth. Y otros se niegan en redondo a participar, como Thomas Hart Benton, al que no le inspiraba pintar “un maldito cohete”.
Para realizar sus bosquejos, los artistas tienen un acceso privilegiado a las bambalinas de la NASA antes de un lanzamiento espacial. Pueden visitar las instalaciones del Centro Espacial Kennedy, ver a los ingenieros y técnicos trabajar contrarreloj, retratar a los astronautas horas antes de su vuelo espacial y asistir al lanzamiento de los transbordadores.
El ilustrador Norman Rockwell incluso convenció a los directivos de la NASA para que le prestaran un traje espacial para pintar con el mayor realismo posible su obra titulada “Grisson y Young”, en la que aparecen dos técnicos de la NASA ajustando los trajes de los astronautas John Young y Gus Grisson antes del primer vuelo del programa Gemini en marzo de 1965.
Rockwell también rindió homenaje a todo el equipo de ingenieros, técnicos, científicos, personal de la NASA y funcionarios que hicieron posible con sus esfuerzos el éxito de la misión del Apollo 11 en la obra “Behind Apollo 11”.
Artistas como Paul Calle y Mitchell Jamison retrataron a los astronautas enfundados en sus trajes espaciales, una imagen que evoca a la de los caballeros medievales con sus armaduras. Y Annie Leibovitz fotografió a Eileen Collins, la primera mujer piloto y la primera mujer comandante de un transbordador espacial.
La llegada del hombre a luna fue el acontecimiento que más impactó a los artistas. El momento en el que Armstrong pisó la Luna fue inmortalizado por Andy Wahrhol, Franklin McMahon, Paul Calle, Nam Juke Paik y Michael y Micah Dudash.

Rauschenberg participó en 1969 en el programa de arte de la NASA y lo que vio quedó plasmado en su serie de litografías y serigrafías titulada “Stoned Moon”.
Las lanzaderas espaciales, los transbordadores y los cohetes muestran la magnificencia de unas máquinas capaces de hacer realidad el sueño del hombre de explorar el universo.
Otros artistas, como James Wyeth, prefieren centrarse en los detalles. En su obra “Gemini Lauch Pad”, Wyeth destaca la bicicleta que utilizaban los técnicos de la NASA para ir hasta la lanzadera del Gemini.
La tragedia también sirve de fuente de inspiración. Greg Mort, Zigi Ben Haim y Jason Middlebrook rindieron homenaje a los astronautas que fallecieron en los accidentes de las misiones del Apollo 1 en 1967, del Challenger en 1986 y del Columbia en 2003.
Chakaia Booker utilizó el neumático de una nave espacial para crear una escultura en forma de estrella negra, con la que la artista afroamericana quiso recordar a los astronautas que murieron a bordo del transbordador Columbia.
Por su parte, Chayton Pond yuxtapone la realidad y la ciencia ficción al provocar un encuentro intergaláctico entre el transbordador espacial Enteprise y la nave insignia Starship Enteprise de “Star Trek”. El músico Moby explora la posibilidad de que haya vida en otros planetas con los dibujos de unos simpáticos marcianitos en “Vida en Marte”.
El programa de arte de la NASA se extiende más allá de las artes plásticas: la música, la moda, las video-instalaciones, la prosa e incluso la poesía.
La NASA colaboró con el museo Guggenheim en la vídeo-instalación “Moon is the oldest TV” (La luna es la televisión más antigua) de Nam June Paik. William Wegman realizó un tríptico con las fotografías de sus perros Chip y Batty en trajes espaciales. El diseñador de moda Stephen Sprouse se inspiró en la misión del Mars Pathfinder a la hora de diseñar una línea de ropa.

La saxofonista de jazz Jane y compositora Ira Bloom festejó el lanzamiento del Discovery, el Kronos Quartet interpretó “Sun rings” y la canción “Way up there” de la cantante Patty LaBelle, nominada a los premios Grammy, sirvió de consuelo e inspiración para las familias y los trabajadores de la NASA después del accidente del Columbia .
El escritor Ray Bradbury, autor de “Fahrenheit 451” hizo una oda a la NASA, en la que comienza preguntándose “¿Por qué existe la NASA? ¿Por qué existimos nosotros?”.
Mientras no pueda participar en misiones espaciales, la visión del artista sigue siendo, sin embargo, limitada. El astronauta Michael Collins cree el artista debería unirse al astronauta en el espacio, “mirar por la ventana del astronauta y disfrutar de la imponente vista para ser capaz de registrar esta experiencia impresionante”, según señala en el catálogo de la exposición.
Ulrich duda de que un futuro cercano los artistas que participan en el programa de arte de la NASA puedan viajar al espacio con los astronautas. “Pero quizá los nuevos modos de transporte y el desarrollo del turismo espacial permitirán a un artista participar en una misión espacial”, añade el comisario del programa de arte de la agencia espacial abriendo una puerta al arte puramente espacial.

“First Steps” de Mitchell Jamieson

“Gemini Launch Pad” de James Wyeth

“Grisson and Young” de Norman Rockwell


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July 13, 2011 at 2:20 am Comments (0)

La hora de kindergarten

Llega la hora del fin del curso y, por tanto, de las despedidas. La mitad de la clase la guardería de mi hija irá el próximo curso a kindergarten (clase de preescolar a la que van los niños de 5 años) y la mitad (entre ellos mi hija) se quedarán en la guardería y tendrán que esperar un año más para poder ir a la escuela pública.

En Estados Unidos, la enseñanza obligatoria comienza a los cinco años. A partir de esa edad está garantizada la enseñanza pública gratuita. Antes de los cinco años, hay que pagar un guardería privada. Lo que es una auténtica ruina porque aquí, dependiendo del distrito en el que vivas, las guarderías son carísimas.

En algunos distritos, hay clases de pre-K (pre-kindergarten) en los colegios públicos para los niños de cuatro años. Pero en la mayoría de colegios públicos, la enseñanza pública obligatoria comienza a los cinco años.

Dependiendo del estado en el que vivas, los niños tienen que tener cinco años cumplidos el 1 de septiembre  o el 1 de octubre (algunos colegios hacen la división el 1 de enero) para entrar en kindergarten. En Maryland, el estado en el que vivo, la división se hace el 1 de septiembre. Como mi hija cumple los años a finales de noviembre, tiene que esperar un año más para ir a kindergarten.

La mayoría de los niños entra a kindergarten con cinco años y cumple los seis ese año. A los seis años entran en 1st grade. La educación obligatoria es hasta 12th grade, el equivalente a segundo de bachillerato en España.

Cada vez hay más estados que obligan a que los niños tengan cinco años cumplidos para entrar a kindergarten porque muchos educadores consideran que los niños de cuatro años no están lo suficientemente maduros para la clase. Sin embargo, hay otros estados que les dejan entrar con cuatro años y medio.

En Estados Unidos hay ahora un gran debate sobre cuál es la mejor edad para que los niños entren en kindergarten y si la edad en la que entran influye en los resultados posteriores en la escuela.

Todo esto es muy relativo porque depende de cada niño. Pero es verdad es que viendo a los niños de cuatro años y a los que ya tienen cinco de la clase de mi hija se ve la diferencia, no sólo física sino también de maduración.

Algunos padres consideran que  los niños que entran más tarde a kindergarten tienen más posibilidades de éxito después en la escuela porque están más maduros. Por eso, algunos padres cuyos hijos tienen ya cinco años, prefieren seguir pagando un año más un kindergarten de transición con un tipo de enseñanza menos reglado y menos estricto y que vayan al colegio a los seis.  Una práctica cada vez más habitual que se conoce como “redshirting” de kindergartners. Otros consideran que eso es nefasto porque el niño se aburrirá en la clase al tener que ir con niños más pequeños y no rendirá en un futuro.

Yo, la verdad, es que si pudiera mandaría el año que viene a mi hija a kindergarten. Nuestra economía familiar lo agradecería. Tener dos hijos en la guardería en Estados Unidos es una ruina. Un auténtico atraco a mano armada. Mis amigas española y yo decimos que sale más caro mandar los niños a la guardería en Estados Unidos que a Harvard.

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June 14, 2011 at 5:03 pm Comments (0)

Cómo sobrevivir a un tornado

En la película “El Mago de Oz (1939), la joven Dorothy (Judy Garland), que vive en Kansas con sus tíos, es arrastrada por un tornado y llevada a una tierra mágica, donde habitan brujas buenas y malas, un espantapájaro parlanchín, un león cobarde, un hombre de hojalata y otros seres extraordinarios.

Los europeos no estamos acostumbrados a los tornados, pero aquí, en Estados Unidos, es habitual. Cada año tiene su temporada de tornados, más o menos mortíferos.

El paso de un tornado deja una ola de destrucción, tal y como hemos visto este domingo en Joplin (Misuri), donde al menos 124 personas han muerto y 1.500 han resultado heridas. Las imágenes del pueblo eran apocalípticas: casas destruidas, vecindarios reducidos a escombros, coches aplastados como si fueran latas de refresco y árboles, semáforos y tendidos eléctricos arrancados de cuajo.

Con frecuencia se producen tornados en las llanuras entre las Montañas Rocosasy los Apalaches. Aunque la temporada de tornados suele tener lugar entre los meses de abril a junio, puede ocurrir cualquier mes, según informa la web de la Agencia de Gestión de Emergencias del Estado de Misuri.

Texas, Kansas y Oklahoma son los estados con mayor número de tornados. Por lo visto, los tornados suelen moverse de suroeste a nordeste, aunque pueden hacerlo en cualquier dirección.

¿Pero qué hay que hacer en caso de un tornado? Las autoridades aconsejan hacer un plan en familia para que cada uno sepa qué es lo que tiene que hacer y dónde refugiarse en caso de un tornado.

También aconsejan sintozar NOAA Weather Radio, las emisoras de radio comerciales, internet y la televisión para estar al tanto de cuando se prevé que llegue el tornado.

Si ves que se aproxima un tornado, aconsejan buscar refugio inmediatamente. Si la persona se encuentra en un colegio, una edificio de apartamentos o un edificio alto, hay que bajar al sótano  y situarte lejos de las esquinas, las ventanas, las puertas y los muros exteriores.  También recomiendan refugiarse debajo de una mesa maciza, protegerse la cabeza y el cuello con las manos y no abrir las ventanas.

Si la persona vive en un trailer o en una caravana, aconsejan salir inmediatamente de ahí y buscar refugio en el sótano de algún edificio cercano.

Si a uno le pilla el tornado en el exterior y no tiene refugio, recomiendan esconderse en una zanja o en un desnivel y cubrirse la cabeza con los brazos. Hay que evitar refugiarse bajo un puente o un paso elevado porque se corre el peligro de que el tornado lo destruya y que le caiga a uno encima.

Si el tornado le sorprende a uno en un área urbana, las autoridades aconsejan no tratar de huir de la zona en coche o en camión, sino abandonar el vehículo inmediatamente y buscar refugio en el sótano de un edificio.

Si vas conduciendo por el campo y ves a lo lejos un tornado, aconsejan intentar alejarse lo más posible de la zona. Si el tornado se acerca, hay que salir del coche inmediatamente y esconderse en una zanja cubriéndose la cabeza con las manos o tapándose con una manta, si tienes una a mano.

Cruzaremos los dedos para que nunca nos tengamos que cruzar con un tornado mientras vivamos en Estados Unidos. Por suerte, Washington no es zona de tornados.

En 2009, Marc y yo estuvimos Greensburg (Texas). Dos años antes un tornado había destruido el 90 por ciento del pueblo. Ponían los pelos de punta cuando tus vecinos te contaban cómo se refugiaron en los sótanos de sus casas, rezaron y cuando salieron al exterior sus casas había volado por los aires y su pueblo había quedado reducido a escombros. Diez personas murieron.

Dos años después, Main Street, la calle principal de Greensburg, era un inmenso barrizal con sólo un par de edificios en pie y otra par en obras. En el pueblo, el GPS se volvía loco porque nada estaba donde se suponía que tenía que estar.

Sin embargo, sus habitantes no tiraron la toalla. Decidieron volver a empezar literalmente de cero. “Abatidos pero no destruidos. Resurgiendo de los escombros con Cristo”, reza el cartel de una iglesia del pueblo.

Greensburg renace bajo el lema “mejores, más fuertes y más verdes”. Quiere convertirse en el pueblo más ecológico de Estados Unidos, atraer a empresas que trabajen en tecnologías verdes y convertirse en un imán de turismo con “bed and breakfast” ecológicos.

“Es una wind-wind situation”, rezaba una camiseta de recuerdo que me compré en Greensburg, haciendo un juego de palabras entre la expresión “win-win situation” (una situación en la que todos salimos ganando) y la palabra “wind” (viento, en inglés).

Quizá Joplin también sepa encontrar la fórmula para reinventarse y resurgir de los escombros.

Estado de Joplin (Misuri) tras el paso de un tornado

 

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May 25, 2011 at 3:38 am Comments (0)

Escándalo en el colegio de las hijas de Obama

“Escándalo”, la canción del cantante español Raphael, podría servir de banda sonora estos días en el colegio de Sasha y Malia Obama.

Arthur “Terry” Newmyer”, padre de una alumna de cinco años, ha presentado una demanda judicial de diez millones de dólares contra Sidwell Friends, el exclusivo colegio al que asisten las hijas del presidente Barack Obama en Washington. ¿La razón? James Huntington, psicólogo del centro, se ha liado con Tara, la mujer de Newmyer, lo que, según el demandante, ha causado daños emocionales a la niña. Newmyer sostiene que los responsables del centro fueron negligentes al no hacer nada para impedir la relación amorosa entre el psicólogo y su mujer, pese a que sabían lo que estaba ocurriendo.

El hecho de que las hijas de Obama vayan a este exclusivo colegio del norte de Washington ha dado todavía más publicidad a esta curiosa demanda judicial. En España no estamos acostumbrados a demandas como éstas, pero aquí en Estados Unidos te ponen una demanda a lo más mínimo.

Sidwell Friends, que tiene una sede en Bethesda (Maryland) para los más pequeños  y otra en Washington D.C. para los mayores, es uno de los colegios de élite de la capital federal. Fue fundado en 1883 por Thomas Watson Sidwell. Su enseñanza está inspirada en los valores de la Sociedad Religiosa de Amigos, más conocida como los cuáqueros. Son pacifistas y ecologistas.

A este colegio del noroeste de Washington también van  los nietos del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.

Chelsea, la hija de Bill y Hillary Clinton, también estudió en esta escuela cuáquera, al igual que lo hizo Al Gore III, el hijo del ex vicepresidente Al Gore.

Estudiar en Sidwell Friends cuesta entre 28.442 y 29.442 dólares por año escolar.

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May 14, 2011 at 3:05 am Comments (0)

Semana Santa sin procesiones ni torrijas

La Semana Santa en Estados Unidos es muy distinta de la de España. Aquí la Semana Santa tiene un carácter más festivo que religioso porque sólo el 25 por ciento de la población es católica. En las calles no se ven estos días procesiones ni cofradías ni nazarenos y en las casas no se comen torrijas como en estas fechas en España.

Lo de las torrijas tiene fácil solución, siempre las puedes preparar tú en casa (escribiendo este post, me ha entrado antojo de torrijas, así que a lo mejor las preparo mañana). Lo de los nazarenos es más complicado, pues corres el peligro que si te pones un capirote te confundan con un miembro del Ku Klux Klan.

Lo típico de la Semana Santa estadounidense son la búsqueda de huevos de Pascua (rellenos de chocolate y caramelos) en los jardines de las casas, una fiesta que adoran los más pequeños.  El conejo de Pascua (Eastern bunny) esconde los huevos de chocolate en el jardín y los más pequeños tienen que buscarlos y guardar los que encuentren en su cesta o en su cubo. Y luego se dan un atracón de chocolate.

Aunque lo típico es hacerlo el lunes de Pascua, nosotras lo organizamos ayer – diez niños españoles, la mayoría de ellos nacidos en Estados Unidos- en el jardín de mi amiga Yolanda porque el lunes su familia tiene una cita en el número 1.600 de Pennsylvania Avenue para participar en la Carrera de huevos de la Casa Blanca. Nosotros también participamos en el sorteo pero no nos tocó.

Cada año el presidente y la Primera Dama organizan la Carrera de Huevos de la Casa Blanca. Consiste en empujar un huevo duro con una cuchara de madera de mango largo por el césped. Gana quien llegue primero a la meta.

Para todos aquellos que estéis esta Semana Santa en Washington, aquí podéis encontrar la lista de festividades.

Búsqueda de huevos de Pascua

Nazarenos en una procesión en Sevilla

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April 21, 2011 at 4:59 pm Comments (2)

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