Daily Juez

Esperando al huracán Irene en el Irene

¿Quién dijo que Washington es una ciudad aburrida? Tras el terremoto del pasado martes, este fin de semana esperamos la llegada del huracán Irene a la costa este de Estados Unidos. Curiosamente el edificio en el que vivo se llama Irene. Así que me toca esperar al huracán Irene en el Irene. Esperemos que este ciclón tropical deje en paz a su tocaya y no cause desperfectos en el edificio.

Esta tarde he ido a comprar alguna cosas básicas para estar preparados para el huracán. Mi marido ya había comprado agua el día anterior, así que en mi lista de la compra había velas, cerillas, linternas y comida para pasar el fin de semana.

Una de las cosas que más preocupa a la gente de la zona es quedarse sin luz durante varios días. Con frecuencia, cuando hay una tormenta fuerte en la zona, se suelen quedar sin luz miles de personas durante horas o incluso días. Una de las razones es que el tendido eléctrico no está enterrado sino que va por postes, por lo que cada vez que que hay una tormenta y se cae una rama de un árbol sobre unos cables eléctricos hay cortes de luz. Por eso el paso del huracán ha avivado los temores a que nos quedemos sin luz varios días.

Una de mis prioridades esta tarde era encontrar linternas por si se va la luz. En la primera tienda a la que fui, no quedaban linternas (nos dijeron que llegaban al día siguiente a las 7:30 de la mañana). Compré velas y cerillas. Al lado había otra tienda que anunciaban que en media hora iban a recibir faroles de camping. Así que me quedé ahí a hacer cola. Cuando llegaron los faroles, la gente se abalanzó sobre ellos. Nadie quería quedarse sin su farol, teniendo en cuenta que encontrar  linternas era bastante difícil. Varias personas habían preguntado en varias tiendas y no había manera de encontrar linternas por ninguna parte. Así que decidí comprar dos faroles (funcionan con ocho pilas D y en teoría duran 60 horas cada uno): uno para la habitación de los niños y otro para nosotros.

Luego fui al supermercado a comprar comida. Esperaba encontrarme estantes y estantes vacíos, como cuando cayó hace dos años una gran nevada que dejó Washington paralizado durante una semana, pero, al final, no fue para tanto. Lo único que no quedaba era agua. Los que habían llegado antes que yo salían del supermercado con el carrito lleno de botellas y bidones de agua.

La gente también está llenando el depósito del coche en caso de que haya que evacuar la ciudad y sacando dinero del banco para tener dinero en efectivo en caso de que haya cortes de luz y no funcionen las tarjetas de crédito ni los cajeros automáticos. También he visto a mucha gente comprando vino y cerveza para pasar el fin de semana.

El huracán también provoca reuniones familiares improvisadas. Mi vecina me contaba que un sobrino suyo llegaba esta noche a su casa porque le habían evacuado de Carolina de Norte y que su nieta vendría al día siguiente de Nueva York. Quedarse en Washington, al estar en el interior, es menos peligroso que permanecer en las zonas costeras.

De todas formas, a mi me da la sensación que los medios de comunicación y los políticos están exagerando mucho con el huracán Irene y que al final no será para tanto.

Los medios de comunicación saben que durante varios días tendrán audiencia garantizada y están creando alarmismo. El huracán se dirige además a la zona -Washington y Nueva York- donde hay  probablemente más periodistas por metro cuadrado del mundo.

Y los políticos saben que se juegan la reelección con el Irene. Nadie quiere que les echen la culpa si pasa un huracán como el Katrina y deja una ola de destrucción y muerte a su paso. Así que todos prefieren gritar qué viene el lobo y curarse en salud, aunque luego se les quede cara de tontos  y no pase nada como en el 2008 con el Gustav.

“Esperamos lo mejor. Estamos preparados para lo peor” es la frase más repetida estos días en la costa este de Estados Unidos.

Os mantendré informados de cómo evoluciona la situación.

, , , , , , , , , , , , , , , , , ,
August 27, 2011 at 5:44 am Comments (0)

Arte espacial

Ahora que la NASA cierra una era con la última misión del transbordador Atlantis, Dailyjuez os recomienda visitar la exposición “NASA/Arte: 50 años de exploración del Museo Smithsonian del Aire y del Espacio. No os la perdáis. Está abierta hasta el próximo 8 de octubre.

Este es el artículo que escribí para el periódico Público sobre esta magnífica exposición:

Fue un pequeño paso para el arte, pero un gran salto para la NASA, podría decirse, parafraseando al astronauta Neil Armstrong, sobre los orígenes de la colección de arte de la agencia espacial.
Siete años antes de que Armstrong llegara a la luna, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA, en sus siglas en inglés) daba sus primeros pasos en el mundo del arte al lanzar en 1962 un programa artístico para documentar la historia de la agencia espacial.
El Museo Smithsonian del Aire y de Espacio de Washington acoge hasta el próximo 9 de octubre la exposición “NASA/Arte: 50 años de exploración”. La muestra cuenta a través de 70 obras de arte la historia de los últimos cincuenta años de la NASA y permite entender el impacto que ha tenido la exploración del espacio en la imaginación de los artistas.
El administrador de la NASA, James Webb, tuvo la idea de crear la colección de arte de la agencia espacial después de ver el retrato que el pintor Bruce Stevenson realizó del astronauta Alan Shepard, mirando al cielo, vestido con su traje espacial y con el casco bajo el brazo.
Pero el administrador de la NASA no quería una galería de retratos. Quería ir más lejos. Quería explorar nuevos horizontes artísticos para conmemorar acontecimientos futuros y pasados de la exploración espacial. Consideraba que las obras que realizaran los artistas seleccionados podrían tener un gran valor testimonial para futuras generaciones y contribuir a la historia del arte.
En mayo de 1963, la NASA seleccionó, con la ayuda de la Galería Nacional de Arte, a ocho artistas para documentar el último vuelo del programa Mercury, el primer programa espacial tripulado de Estados Unidos.
En los últimos 50 años, la colección de arte de la NASA ha ido creciendo y ahora cuenta con más de 3.000 obras de artistas como Andy Warhol, Robert Rauschenberg, Norman Rockwell, Nam June Paik y Annie Leibovitz, entre otros.
Bert Ulrich, comisario del programa de arte de la NASA, explica que la agencia espacial “ha trabajo a menudo con comisarios y expertos en arte para que le ayudaran a elegir las obras”. “Al principio del programa de arte, la Galería Nacional de Arte jugó un papel decisivo en ayudar a la NASA a seleccionar e invitar a artistas –añade-. Desde entonces, el Guggenheim, el Hirshhorn, otros museos y expertos en arte han ayudado a la NASA en sus selecciones”.
Cuando se le pregunta cuál es la reacción más habitual de los artistas a la propuesta de la agencia espacial de participar en su programa artístico, Ulrich lo resume con una sola palabra: inspiración. “Los artistas obtienen muy poco dinero por el encargo (en la actualidad unos 2.500 dólares), así que participan en el programa de arte de la NASA porque están entusiasmados con la exploración espacial”, añade el comisario.
La NASA da a los artistas carta blanca a la hora de crear su obra. No les impone ni el medio que tienen que utilizar ni el tamaño de la obra ni el tema que deben tratar.

Muchos aceptan inmediatamente el encargo. Algunos incluso repiten, como Rauschenberg y Rockwell. Otros se lo piensan y acaban rechazando la oferta como Andrew Wyeth. Y otros se niegan en redondo a participar, como Thomas Hart Benton, al que no le inspiraba pintar “un maldito cohete”.
Para realizar sus bosquejos, los artistas tienen un acceso privilegiado a las bambalinas de la NASA antes de un lanzamiento espacial. Pueden visitar las instalaciones del Centro Espacial Kennedy, ver a los ingenieros y técnicos trabajar contrarreloj, retratar a los astronautas horas antes de su vuelo espacial y asistir al lanzamiento de los transbordadores.
El ilustrador Norman Rockwell incluso convenció a los directivos de la NASA para que le prestaran un traje espacial para pintar con el mayor realismo posible su obra titulada “Grisson y Young”, en la que aparecen dos técnicos de la NASA ajustando los trajes de los astronautas John Young y Gus Grisson antes del primer vuelo del programa Gemini en marzo de 1965.
Rockwell también rindió homenaje a todo el equipo de ingenieros, técnicos, científicos, personal de la NASA y funcionarios que hicieron posible con sus esfuerzos el éxito de la misión del Apollo 11 en la obra “Behind Apollo 11”.
Artistas como Paul Calle y Mitchell Jamison retrataron a los astronautas enfundados en sus trajes espaciales, una imagen que evoca a la de los caballeros medievales con sus armaduras. Y Annie Leibovitz fotografió a Eileen Collins, la primera mujer piloto y la primera mujer comandante de un transbordador espacial.
La llegada del hombre a luna fue el acontecimiento que más impactó a los artistas. El momento en el que Armstrong pisó la Luna fue inmortalizado por Andy Wahrhol, Franklin McMahon, Paul Calle, Nam Juke Paik y Michael y Micah Dudash.

Rauschenberg participó en 1969 en el programa de arte de la NASA y lo que vio quedó plasmado en su serie de litografías y serigrafías titulada “Stoned Moon”.
Las lanzaderas espaciales, los transbordadores y los cohetes muestran la magnificencia de unas máquinas capaces de hacer realidad el sueño del hombre de explorar el universo.
Otros artistas, como James Wyeth, prefieren centrarse en los detalles. En su obra “Gemini Lauch Pad”, Wyeth destaca la bicicleta que utilizaban los técnicos de la NASA para ir hasta la lanzadera del Gemini.
La tragedia también sirve de fuente de inspiración. Greg Mort, Zigi Ben Haim y Jason Middlebrook rindieron homenaje a los astronautas que fallecieron en los accidentes de las misiones del Apollo 1 en 1967, del Challenger en 1986 y del Columbia en 2003.
Chakaia Booker utilizó el neumático de una nave espacial para crear una escultura en forma de estrella negra, con la que la artista afroamericana quiso recordar a los astronautas que murieron a bordo del transbordador Columbia.
Por su parte, Chayton Pond yuxtapone la realidad y la ciencia ficción al provocar un encuentro intergaláctico entre el transbordador espacial Enteprise y la nave insignia Starship Enteprise de “Star Trek”. El músico Moby explora la posibilidad de que haya vida en otros planetas con los dibujos de unos simpáticos marcianitos en “Vida en Marte”.
El programa de arte de la NASA se extiende más allá de las artes plásticas: la música, la moda, las video-instalaciones, la prosa e incluso la poesía.
La NASA colaboró con el museo Guggenheim en la vídeo-instalación “Moon is the oldest TV” (La luna es la televisión más antigua) de Nam June Paik. William Wegman realizó un tríptico con las fotografías de sus perros Chip y Batty en trajes espaciales. El diseñador de moda Stephen Sprouse se inspiró en la misión del Mars Pathfinder a la hora de diseñar una línea de ropa.

La saxofonista de jazz Jane y compositora Ira Bloom festejó el lanzamiento del Discovery, el Kronos Quartet interpretó “Sun rings” y la canción “Way up there” de la cantante Patty LaBelle, nominada a los premios Grammy, sirvió de consuelo e inspiración para las familias y los trabajadores de la NASA después del accidente del Columbia .
El escritor Ray Bradbury, autor de “Fahrenheit 451” hizo una oda a la NASA, en la que comienza preguntándose “¿Por qué existe la NASA? ¿Por qué existimos nosotros?”.
Mientras no pueda participar en misiones espaciales, la visión del artista sigue siendo, sin embargo, limitada. El astronauta Michael Collins cree el artista debería unirse al astronauta en el espacio, “mirar por la ventana del astronauta y disfrutar de la imponente vista para ser capaz de registrar esta experiencia impresionante”, según señala en el catálogo de la exposición.
Ulrich duda de que un futuro cercano los artistas que participan en el programa de arte de la NASA puedan viajar al espacio con los astronautas. “Pero quizá los nuevos modos de transporte y el desarrollo del turismo espacial permitirán a un artista participar en una misión espacial”, añade el comisario del programa de arte de la agencia espacial abriendo una puerta al arte puramente espacial.

“First Steps” de Mitchell Jamieson

“Gemini Launch Pad” de James Wyeth

“Grisson and Young” de Norman Rockwell


, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
July 13, 2011 at 2:20 am Comments (0)

La hora de kindergarten

Llega la hora del fin del curso y, por tanto, de las despedidas. La mitad de la clase la guardería de mi hija irá el próximo curso a kindergarten (clase de preescolar a la que van los niños de 5 años) y la mitad (entre ellos mi hija) se quedarán en la guardería y tendrán que esperar un año más para poder ir a la escuela pública.

En Estados Unidos, la enseñanza obligatoria comienza a los cinco años. A partir de esa edad está garantizada la enseñanza pública gratuita. Antes de los cinco años, hay que pagar un guardería privada. Lo que es una auténtica ruina porque aquí, dependiendo del distrito en el que vivas, las guarderías son carísimas.

En algunos distritos, hay clases de pre-K (pre-kindergarten) en los colegios públicos para los niños de cuatro años. Pero en la mayoría de colegios públicos, la enseñanza pública obligatoria comienza a los cinco años.

Dependiendo del estado en el que vivas, los niños tienen que tener cinco años cumplidos el 1 de septiembre  o el 1 de octubre (algunos colegios hacen la división el 1 de enero) para entrar en kindergarten. En Maryland, el estado en el que vivo, la división se hace el 1 de septiembre. Como mi hija cumple los años a finales de noviembre, tiene que esperar un año más para ir a kindergarten.

La mayoría de los niños entra a kindergarten con cinco años y cumple los seis ese año. A los seis años entran en 1st grade. La educación obligatoria es hasta 12th grade, el equivalente a segundo de bachillerato en España.

Cada vez hay más estados que obligan a que los niños tengan cinco años cumplidos para entrar a kindergarten porque muchos educadores consideran que los niños de cuatro años no están lo suficientemente maduros para la clase. Sin embargo, hay otros estados que les dejan entrar con cuatro años y medio.

En Estados Unidos hay ahora un gran debate sobre cuál es la mejor edad para que los niños entren en kindergarten y si la edad en la que entran influye en los resultados posteriores en la escuela.

Todo esto es muy relativo porque depende de cada niño. Pero es verdad es que viendo a los niños de cuatro años y a los que ya tienen cinco de la clase de mi hija se ve la diferencia, no sólo física sino también de maduración.

Algunos padres consideran que  los niños que entran más tarde a kindergarten tienen más posibilidades de éxito después en la escuela porque están más maduros. Por eso, algunos padres cuyos hijos tienen ya cinco años, prefieren seguir pagando un año más un kindergarten de transición con un tipo de enseñanza menos reglado y menos estricto y que vayan al colegio a los seis.  Una práctica cada vez más habitual que se conoce como “redshirting” de kindergartners. Otros consideran que eso es nefasto porque el niño se aburrirá en la clase al tener que ir con niños más pequeños y no rendirá en un futuro.

Yo, la verdad, es que si pudiera mandaría el año que viene a mi hija a kindergarten. Nuestra economía familiar lo agradecería. Tener dos hijos en la guardería en Estados Unidos es una ruina. Un auténtico atraco a mano armada. Mis amigas española y yo decimos que sale más caro mandar los niños a la guardería en Estados Unidos que a Harvard.

, , , , , , , , , , , ,
June 14, 2011 at 5:03 pm Comments (0)

Cómo sobrevivir a un tornado

En la película “El Mago de Oz (1939), la joven Dorothy (Judy Garland), que vive en Kansas con sus tíos, es arrastrada por un tornado y llevada a una tierra mágica, donde habitan brujas buenas y malas, un espantapájaro parlanchín, un león cobarde, un hombre de hojalata y otros seres extraordinarios.

Los europeos no estamos acostumbrados a los tornados, pero aquí, en Estados Unidos, es habitual. Cada año tiene su temporada de tornados, más o menos mortíferos.

El paso de un tornado deja una ola de destrucción, tal y como hemos visto este domingo en Joplin (Misuri), donde al menos 124 personas han muerto y 1.500 han resultado heridas. Las imágenes del pueblo eran apocalípticas: casas destruidas, vecindarios reducidos a escombros, coches aplastados como si fueran latas de refresco y árboles, semáforos y tendidos eléctricos arrancados de cuajo.

Con frecuencia se producen tornados en las llanuras entre las Montañas Rocosasy los Apalaches. Aunque la temporada de tornados suele tener lugar entre los meses de abril a junio, puede ocurrir cualquier mes, según informa la web de la Agencia de Gestión de Emergencias del Estado de Misuri.

Texas, Kansas y Oklahoma son los estados con mayor número de tornados. Por lo visto, los tornados suelen moverse de suroeste a nordeste, aunque pueden hacerlo en cualquier dirección.

¿Pero qué hay que hacer en caso de un tornado? Las autoridades aconsejan hacer un plan en familia para que cada uno sepa qué es lo que tiene que hacer y dónde refugiarse en caso de un tornado.

También aconsejan sintozar NOAA Weather Radio, las emisoras de radio comerciales, internet y la televisión para estar al tanto de cuando se prevé que llegue el tornado.

Si ves que se aproxima un tornado, aconsejan buscar refugio inmediatamente. Si la persona se encuentra en un colegio, una edificio de apartamentos o un edificio alto, hay que bajar al sótano  y situarte lejos de las esquinas, las ventanas, las puertas y los muros exteriores.  También recomiendan refugiarse debajo de una mesa maciza, protegerse la cabeza y el cuello con las manos y no abrir las ventanas.

Si la persona vive en un trailer o en una caravana, aconsejan salir inmediatamente de ahí y buscar refugio en el sótano de algún edificio cercano.

Si a uno le pilla el tornado en el exterior y no tiene refugio, recomiendan esconderse en una zanja o en un desnivel y cubrirse la cabeza con los brazos. Hay que evitar refugiarse bajo un puente o un paso elevado porque se corre el peligro de que el tornado lo destruya y que le caiga a uno encima.

Si el tornado le sorprende a uno en un área urbana, las autoridades aconsejan no tratar de huir de la zona en coche o en camión, sino abandonar el vehículo inmediatamente y buscar refugio en el sótano de un edificio.

Si vas conduciendo por el campo y ves a lo lejos un tornado, aconsejan intentar alejarse lo más posible de la zona. Si el tornado se acerca, hay que salir del coche inmediatamente y esconderse en una zanja cubriéndose la cabeza con las manos o tapándose con una manta, si tienes una a mano.

Cruzaremos los dedos para que nunca nos tengamos que cruzar con un tornado mientras vivamos en Estados Unidos. Por suerte, Washington no es zona de tornados.

En 2009, Marc y yo estuvimos Greensburg (Texas). Dos años antes un tornado había destruido el 90 por ciento del pueblo. Ponían los pelos de punta cuando tus vecinos te contaban cómo se refugiaron en los sótanos de sus casas, rezaron y cuando salieron al exterior sus casas había volado por los aires y su pueblo había quedado reducido a escombros. Diez personas murieron.

Dos años después, Main Street, la calle principal de Greensburg, era un inmenso barrizal con sólo un par de edificios en pie y otra par en obras. En el pueblo, el GPS se volvía loco porque nada estaba donde se suponía que tenía que estar.

Sin embargo, sus habitantes no tiraron la toalla. Decidieron volver a empezar literalmente de cero. “Abatidos pero no destruidos. Resurgiendo de los escombros con Cristo”, reza el cartel de una iglesia del pueblo.

Greensburg renace bajo el lema “mejores, más fuertes y más verdes”. Quiere convertirse en el pueblo más ecológico de Estados Unidos, atraer a empresas que trabajen en tecnologías verdes y convertirse en un imán de turismo con “bed and breakfast” ecológicos.

“Es una wind-wind situation”, rezaba una camiseta de recuerdo que me compré en Greensburg, haciendo un juego de palabras entre la expresión “win-win situation” (una situación en la que todos salimos ganando) y la palabra “wind” (viento, en inglés).

Quizá Joplin también sepa encontrar la fórmula para reinventarse y resurgir de los escombros.

Estado de Joplin (Misuri) tras el paso de un tornado

 

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
May 25, 2011 at 3:38 am Comments (0)

Escándalo en el colegio de las hijas de Obama

“Escándalo”, la canción del cantante español Raphael, podría servir de banda sonora estos días en el colegio de Sasha y Malia Obama.

Arthur “Terry” Newmyer”, padre de una alumna de cinco años, ha presentado una demanda judicial de diez millones de dólares contra Sidwell Friends, el exclusivo colegio al que asisten las hijas del presidente Barack Obama en Washington. ¿La razón? James Huntington, psicólogo del centro, se ha liado con Tara, la mujer de Newmyer, lo que, según el demandante, ha causado daños emocionales a la niña. Newmyer sostiene que los responsables del centro fueron negligentes al no hacer nada para impedir la relación amorosa entre el psicólogo y su mujer, pese a que sabían lo que estaba ocurriendo.

El hecho de que las hijas de Obama vayan a este exclusivo colegio del norte de Washington ha dado todavía más publicidad a esta curiosa demanda judicial. En España no estamos acostumbrados a demandas como éstas, pero aquí en Estados Unidos te ponen una demanda a lo más mínimo.

Sidwell Friends, que tiene una sede en Bethesda (Maryland) para los más pequeños  y otra en Washington D.C. para los mayores, es uno de los colegios de élite de la capital federal. Fue fundado en 1883 por Thomas Watson Sidwell. Su enseñanza está inspirada en los valores de la Sociedad Religiosa de Amigos, más conocida como los cuáqueros. Son pacifistas y ecologistas.

A este colegio del noroeste de Washington también van  los nietos del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.

Chelsea, la hija de Bill y Hillary Clinton, también estudió en esta escuela cuáquera, al igual que lo hizo Al Gore III, el hijo del ex vicepresidente Al Gore.

Estudiar en Sidwell Friends cuesta entre 28.442 y 29.442 dólares por año escolar.

, , , , , , , , , , , , , , , , , ,
May 14, 2011 at 3:05 am Comments (0)

Semana Santa sin procesiones ni torrijas

La Semana Santa en Estados Unidos es muy distinta de la de España. Aquí la Semana Santa tiene un carácter más festivo que religioso porque sólo el 25 por ciento de la población es católica. En las calles no se ven estos días procesiones ni cofradías ni nazarenos y en las casas no se comen torrijas como en estas fechas en España.

Lo de las torrijas tiene fácil solución, siempre las puedes preparar tú en casa (escribiendo este post, me ha entrado antojo de torrijas, así que a lo mejor las preparo mañana). Lo de los nazarenos es más complicado, pues corres el peligro que si te pones un capirote te confundan con un miembro del Ku Klux Klan.

Lo típico de la Semana Santa estadounidense son la búsqueda de huevos de Pascua (rellenos de chocolate y caramelos) en los jardines de las casas, una fiesta que adoran los más pequeños.  El conejo de Pascua (Eastern bunny) esconde los huevos de chocolate en el jardín y los más pequeños tienen que buscarlos y guardar los que encuentren en su cesta o en su cubo. Y luego se dan un atracón de chocolate.

Aunque lo típico es hacerlo el lunes de Pascua, nosotras lo organizamos ayer – diez niños españoles, la mayoría de ellos nacidos en Estados Unidos- en el jardín de mi amiga Yolanda porque el lunes su familia tiene una cita en el número 1.600 de Pennsylvania Avenue para participar en la Carrera de huevos de la Casa Blanca. Nosotros también participamos en el sorteo pero no nos tocó.

Cada año el presidente y la Primera Dama organizan la Carrera de Huevos de la Casa Blanca. Consiste en empujar un huevo duro con una cuchara de madera de mango largo por el césped. Gana quien llegue primero a la meta.

Para todos aquellos que estéis esta Semana Santa en Washington, aquí podéis encontrar la lista de festividades.

Búsqueda de huevos de Pascua

Nazarenos en una procesión en Sevilla

, , , , , , , , , , , , , , ,
April 21, 2011 at 4:59 pm Comments (2)

Traducciones al español que dejan mucho que desear

En muchas ocasiones las traducciones al español de productos en Estados Unidos dejan mucho que desear. Un ejemplo, esta papelera para el coche que “resalta” (pops up, en inglés) y “se desploma hacia abajo” (collapses down).

, , , ,
April 18, 2011 at 7:22 pm Comment (1)

Los huevos de la Casa Blanca

Este año mis amigas y yo nos apuntamos al sorteo para participar con nuestros hijos en la Carrera de Huevos de Pascua de la Casa Blanca (White House Easter Egg Roll), un divertido evento para niños y sus padres que cada año el presidente y la primera dama organizan el lunes de Pascua en los jardines de la Casa Blanca. Pero no he tenido suerte en el sorteo y no me ha tocado, así que me tendré que conformar con ver el evento por televisión.

A mi amiga Yolanda y su familia si les ha tocado. Ya nos contarán qué tal la experiencia. A ver si tienen suerte y coinciden con los Obama.

La Carrera de Huevos de Pascua de la Casa Blanca consiste en empujar un huevo por el césped con una cuchara de madera de mango largo. Se juega con huevos duros decorados o pintados. Gana el primero en llegar a la línea de meta.

Por unas horas el jardín de la Casa Blanca se transforma en un enorme parque de juegos. Este año la carrera de huevos de Pascua tendrá lugar el 25 de abril bajo el lema “Lévantame y corre” para promover la salud y el buen estado físico. El objetivo es animar a los niños a llevar una vida sana y activa.

El Eastern Bunny (el conejo de Pascua) esconde además un montón de huevos de chocolate para los más pequeños, que se lo pasan pipa buscándolos.

La Casa Blanca también ha anunciado cómo serán los huevos de madera en cuatro colores -amarillo, rosa, verde y morado- y con la firma del presidente y la Primera Dama, que se venderán como souvenir en la carrera y en internet. La unidad cuesta 7,50 dólares y el paquete de cuatro vale 26,50 dólares.

, , , , , , , , ,
April 1, 2011 at 4:56 am Comments (0)

Sexo, no gracias

Aumenta el número de jóvenes -entre 15 y 24 años- en Estados Unidos que no tienen relaciones sexuales, según una encuesta realizada por la National Survey of Family Growth, la mayor encuesta federal sobre salud y comportamiento sexual. Los encuestadores entrevistaron a 13.495 jóvenes para preguntarles sobre embarazos no deseados, fertilidad, sexo e identidad sexual.

El 27 por ciento de los chicos y el 29 por ciento de las chicas estadounidenses entre 15 y 24 años – uno de cada cuatro- aseguran que nunca han tenido relaciones sexuales con otra persona, comparado con el 22 por ciento que así lo afirmaban en el año 2002. Los expertos creen que esto se debe a que los jóvenes estadounidenses están retrasando su actividad sexual.

¿Es cierto que cada vez más jóvenes renuncian al sexo? ¿Mienten los jóvenes estadounidenses en la encuesta? ¿Son más conservadores que los jóvenes de antes? ¿O mentían antes y ahora son menos fantasmas? ¿Están empezando más tarde? ¿Están teniendo éxito las campañas a favor de la abstinencia sexual de grupos conservadores? ¿Está calando entre los jóvenes el mensaje a favor de mantenerse vírgenes hasta el matrimonio de famosos como los Jonas Brothers, hijos de un pastor evangelista, y de Bristol Palin, hija de la candidata republicana Sarah Palin y que curiosamente se convirtió en madre a los 18 años?

, , , , , , , , , , ,
March 4, 2011 at 5:39 pm Comments (0)

Super Bowl en la Casa Blanca: fútbol americano, política, salchichas y cerveza

La Super Bowl (Super Tazón para los hispanos de EEUU), la final del campeonato de fútbol americano, es un gran acontecimiento deportivo, social, televisivo, publicitario y gastronómico en Estados Unidos. Se podría comparar en el resto del mundo con una final del Mundial de Fútbol (soccer en EEUU).

Este año la Super Bowl XLV ha sido en el programa más visto en la historia de la televisión estadounidense . Unos 111 millones de telespectadores de media vieron como los Pakers de Green Bay ganaron a los Steelers de Pittsburgh por 31-25 , rompiendo así el récord del año anterior de 106,5 millones de telespectadores y el de 106 millones de telespectadores que consiguió en 1983 el último capítulo de la serie de televisión M*A*S*H”.

También es una gran acontecimiento publicitario. Los anuncios más caros de la televisión en EEUU se emiten ese día durante el partido aprovechando las frecuentes pausas que hay en el terreno de juego. Y la verdad es que, para los que no entendemos de fútbol americano y nos gusta la publicidad, es un auténtico festín publicitario. Un anuncio de 30 segundos cuesta durante la Super Bowl 3 millones de dólares. Para las empresas merece la pena la inversión porque no sólo es el programa más visto de la televisión, sino que gracias a internet,  You Tube y las redes sociales como Facebook y Twitter los anuncios se difunden por todo el mundo sin coste alguno para las empresas.

Los estadounidenses suelen quedar con sus amigos en casa o en bares para ver la Super Bowl, comer y beber. Nadie se imagina una final del campeonato de fútbol americano sin comida basura en abundancia y mucha cerveza. Otras dos grandes fiestas americanas están también asociadas a la comida: el 4 de julio a las barbacoas y el Día de Acción de Gracias al pavo asado.

Los Obama organizaron una fiesta de la Super Bowl en Casa Blanca, en la que no faltó la cerveza, la comida basura, políticos de ambos partidos e invitados de lujo como la cantante y actriz Jennifer López y su marido el cantante Marc Anthony.

Aunque la cita deportiva coincidía con el primer aniversario del lanzamiento de la iniciativa “Let’s Move!” de la Primera Dama para reducir la obesidad infantil haciendo que los niños coman mejor y hagan más deporte, Michelle Obama hizo la vista gorda, se olvidó de la comida sana por un día y sirvió en el 1.600 de Pennsylvania Avenue comida cien por cien americana, rica en calorías y grasa.

¿Qué comieron los Obama y sus 150 invitados durante la Superbowl? Salchichas tipo bratwurst y kielbasa, cheeseburgers (las hamburguesas de queso que sirvieron estaban buenísimas si hacemos caso del periodista deportivo Michael Wilbon de ESPN, uno de los invitados a esta exclusiva fiesta ), pizza, Buffalo wings (alitas de pollo al estilo Buffalo), ensalada de patata alemana, twice-baked potatoes (patatas asadas dos veces, literalmente), pretzels (a pesar de que Bush se atragantó con uno de ellos en 2002 mientras veía un partido de fútbol americano, los pretzel no están proscritos en la Casa Blanca),  tortillas chips con salsa para mojar, ensaladas y helado.

¿Qué cerveza sirvieron? Hinterland Pale Ale & Amber Ale (de Wisconsin, el estado de los Pakers de Green bay), Yuengling Lager and Light (de Pennsylvania, el estado de los Steelers de Pittsburgh) y White House  Honey Ale (hecha con miel de las colmenas de la Casa Blanca).

Wilbon ha dicho que los Obama fueron muy buenos anfitriones y les ha comparado con pareja de novios en la recepción de su boda. Y si os preguntáis si Obama, un gran aficionado a los deportes, siguió con atención el partido, la respuesta es sí. Por lo visto los Obama aprovechaban los intermedios publicitarios para comer y hablar con los invitados.

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
February 7, 2011 at 11:25 pm Comments (0)

« Older Posts