Daily Juez

La repesca de la Green Card

No ha habido suerte. Acabo de mirar la web del Departamento de Estado de Estados Unidos y no nos ha tocado la lotería de la Green Card.

Tal y como os expliqué en el blog, cada año el Gobierno de los Estados Unidos sortea 50.000 Green Cards, la famosa tarjeta de residencia permanente en Estados Unidos que te permite residir y trabajar legalmente en el país.

Aunque existen varias formas de conseguir la Green Card (si una persona es patrocinada por un familiar o una empresa estadounidense;  a través del estatus de refugiado, solicitante de asilo u otros programas humanitarios; o al casarse con un ciudadano americano), conseguirlo es muy complicado y requiere mucho papeleo y cuesta dinero.

Por eso, mucha gente prefiere dejarlo al factor suerte y participar en la llamada  “Diversity Visa Lottery“ (la lotería de las Green Cards). Participar en el sorteo no cuesta dinero, sólo hay que rellenar un formulario en internet y encomendar tu suerte a la diosa de la Fortuna. No tienes nada que perder y mucho que ganar.

Este año 8 millones de personas han soñado con ganar una Green Card, pero sólo 50.000 harán su sueño realidad. Es el pasaporte de muchos al sueño americano, el sueño de conseguir una vida mejor en Estados Unidos.

Aunque se llama lotería, no todo el mundo puede participar. Hay una serie de requisitos para poder participar. Mucha gente lo ignora y participan igual aunque no cumplan los requisitos. Por eso, cada año seleccionan inicialmente a 100.000 candidatos, aunque al final sólo consiguen la Green Card 50.000.

El lugar de nacimiento (no la ciudadanía o país de residencia) es el que determina si una persona puede o no participar en el sorteo. Sólo pueden participar personas nacidas en países con bajas tasas de inmigración a Estados Unidos. Cada año la lista de países excluidos del sorteo varía. Por ejemplo, los españoles podemos participar en el sorteo, pero los mexicanos y los salvadoreños, no.

Otro de los requisitos es tener estudios secundarios (haber estudiado en el instituto o high school) o tener dos años de experiencia profesional en los últimos cinco años, siempre y cuando la profesión de uno esté incluida en la lista de profesiones elegibles.

A cada solicitud recibida desde las distintas regiones se asigna un número en el sorteo. Un ordenador es el encargado de seleccionar aleatoriamente a los ganadores. Cada una de las solicitudes recibidas tiene las mismas probabilidades de ser elegida ganadora dentro de cada una de las seis regiones geográficas, con un máximo de un 7 por ciento de personas nacidas en un sólo país.

Que el ordenador elija tu número no significa que consigas automáticamente la Green Card. Los ganadores del sorteo deberán presentar un montón de papeles, pasar un examen médico, se les tomarás las huellas dactilares y tendrán que pasar una entrevista antes de conseguir la Tarjeta de Residencia. Muchos no consiguen superar esta etapa y se quedan al final sin Green Card, a pesar de ganar el sorteo.

En la lotería de 2012, 232 españoles ganaron una Green Card. En la lotería de 2013 (cuyos resultados se anunciaron el 1 de mayo) no sé cuantos españoles han ganado porque todavía no hay cifras oficiales.

Este año la gente está un poco mosqueada porque el Departamento de Estado ha anunciado que puede haber una repesca en octubre. Es una novedad con respecto a años anteriores. Hasta ahora no había habido repescas y nadie sabe las razones por las que este año han dejado abierta la puerta a seleccionar más candidatos en octubre.

Cruzaremos los dedos. A ver si hay más suerte en otoño.

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May 6, 2012 at 9:31 pm Comments (0)

George, sí; George, no

El debate sobre si es o no necesario quitar de circulación los billetes de un dólar y utilizar sólo monedas de un dólar se traslada al metro de Washington, DC. Partidarios y retractores de los billetes han llenado de publicidad algunas de las estaciones del metro de Washington para tratar de convencer a los funcionarios y a los congresistas de los beneficios y los perjuicios de la utilización de billetes de un dólar.

La coalición “Americans for George” (Estadounidenses por George- la palabra George hace referencia a George Washington, el primer presidente de Estados Unidos, que aparece retratado en los billetes de un dólar) ha lanzado una agresiva campaña en el metro de Washington a favor del billete de dólar. Recuerdan que el 79 por ciento de los estadounidenses se oponen a la sustitución del billete del dólar por monedas, según datos de Gallup. Y argumentan que el dólar es más que una moneda. Es un símbolo de Estados Unidos. Por eso, piden al Congreso de Estados Unidos que no sustituya el billete de dólar por monedas.

Por otro lado, en algunas de las estaciones de metro también se puede ver la campaña publicitaria que invita a los estadounidenses a utilizar las monedas de un dólar en vez de billetes porque “duran décadas” frente a los 18 a 21 meses de media de vida que tiene un billete. Argumentan que con su sustitución de los billetes por monedas de un dólar los contribuyentes se ahorrarían dinero, ya que no tendrían que imprimir tantos billetes.

Todo esto me recuerda a los debates que se montaban en la sala de prensa de la Comisión Europea en Bruselas cuando se puso en circulación el euro sobre si era o no necesario que se imprimieran billetes de un euro. Los que estaban a favor  de los billetes de euro recordaban que en Estados Unidos había billetes de un dólar y sostenían que podía dar confianza al público ante la entonces nueva divisa europea. También argumentaban que la emisión de billetes de un euro podía ayudar psicológicamente a rebajar la inflación porque la población tiende a infravalorar las monedas y gasta más de los previsto. El Banco Central Europeo (BCE) se negó argumentando que imprimir un billete de un euro es más caro y dura menos que acuñar una moneda de un euro.

En Estados Unidos existen billetes y monedas de un dólar. Lo habitual es que te den billetes de un dólar. Las monedas de un dólar, de color dorado, existen, pero apenas se ven. Por lo visto, las campañas que anteriormente han hecho para fomentar el uso de monedas de un dólar han fracasado.

 

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April 2, 2012 at 7:03 pm Comments (0)

En EEUU los festivos son en lunes….y no es ninguna tragedia

El presidente Mariano Rajoy ha anunciado en España que va a quitar los puentes, de  modo que los festivos se celebran en lunes, con la excepción de las fechas con más arraigo social, para aumentar la competitividad de las empresas.

Un apunte en el blog para contar que aquí en Estados Unidos ya se hace y no es ninguna tragedia.

Para los que no conozcáis la expresión: hacer puente es coger vacaciones aprovechando un día laborable entre dos o varios festivos, por ejemplo, si el jueves es fiesta, hacer puente sería coger el viernes de vacaciones para enlazar con el fin de semana y tener cuatro días libres

En Estados Unidos  todos los festivos se pasan automáticamente al lunes, excepto el 4 de julio, el 25 de diciembre, el 1 de enero y el día Acción de Gracias. Esta popular fiesta estadounidense se celebra siempre el último jueves de noviembre. El fin de semana largo de Acción de Gracias es el único puente de cuatro días de que disfrutan los estadounidenses y en el que aprovechan para ver a sus familiares en la otra punta del país.

Cuando en EEUU cuentas que en España no sólo tenemos puentes, sino también “acueductos” como el de la Constitución, los americanos flipan. Aquí, que tener 15 días de vacaciones seguidos es un lujo, no les entra en la cabeza que en España hagamos puente  toda la semana cuando el 6  (día de la Constitución) y el 8 (día de la Inmaculada Concepción) de diciembre caen en martes y jueves.

 

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December 19, 2011 at 9:30 pm Comments (0)

Maratón de ofertones

Primero había el Black Friday (Viernes Negro), después vino el Cyber Monday (Lunes cibernético) y este año llega el Small Business Saturday (el sábado de los pequeños comercios). En tiempos de crisis, los comerciantes estadounidenses agudizan el ingenio. Ya no saben que inventarse para atraer a los clientes a sus tiendas con un maratón de ofertones.

El jueves, después de la comilona de Acción de Gracias, fuimos a un Best Buy de Falls Church (Virginia) a entrevistar a la gente que estaba haciendo cola delante de esta tienda de electrodoméstico y productos informáticos para conseguir una de las ofertas del Black Friday (Viernes Negro).

A pesar del nombre, el “viernes negro” no es un día malo para los comerciantes estadounidenses, sino todo lo contrario, es el día que hacen su agosto. Se llama “viernes negro” porque muchos comercios abandonan los números rojos y comienzan a escribir sus cuentas en negro debido a la fiebre consumista que se desata en todo el país antes de Navidad.

El Black Friday o Viernes negro, que se celebra el día siguiente a la festividad de Acción de Gracias, inaugura la temporada de compras navideñas en Estados Unidos y en el que los consumidores pueden encontrar rebajas de hasta un 70 por ciento en algunos productos.

Una de la cosas que más sorprendió es que la mayoría de personas que hacían cola en el Best Buy eran jóvenes e inmigrantes. Los primeros de la cola eran el guatemalteco Marvin Sudiel y su familia. Llevaban allí desde las cinco de la tarde del miércoles, así que cuando el Best Buy abriera sus puertas habrían estado haciendo cola treinta y una horas. Se habían comido el tradicional pavo del Día de Acción de Gracias a la puerta del Best Buy.

Esta familia hispana llevan todo el año ahorrando para este día. Su lista de la compra parecía una carta a los Reyes Magos: una televisión, una cámara, un iPhone y un ordenador portátil. Sudiel decía que merece la pena la espera porque iban a ahorarse mucho dinero. Y explica que, por ejemplo, la televisión que quieren cuesta 600 dólares y que el Viernes Negro pueden comprarla por 200 dólares.

Para Layla Mohamed, de 13 años, y Khin Ngon, de 15 años, el viernes negro era una gran fiesta. Esperaban que la tienda abriera sus puertas sentadas en una tienda de campaña para comprarse una televisión y un ordenador portátil, como quien espera entradas para el concierto de su grupo favorito. También hablé con Mustancer Hussain Tariq, que se había turnado con sus familiares en la cola para comprar un televisor.

Para incitar a los estadounidenses a consumir, los comerciantes han multiplicado este año las ofertas online del Viernes Negro y randes almacenes como Toy R Us, Target, Best Buy, Walmart y Macy’s han abierto sus puertas el jueves por la noche, horas antes de lo habitual. Muchos estadounidenses han criticado que se abran las tiendas el Día de Acción de Gracias, que, tal y como os expliqué en mi anterior post,  tradicionalmente había sido una fiesta familiar y no comercial.

La Federación Nacional de Minoristas de EEUU calcula que unos 152 millones de estadounidenses comprarán el fin de semana del Black Friday, un diez por ciento más que en 2010.

En el Best Buy de Falls Church había un coche patrulla del condado de Fairfax que vigilaba que no ocurriera ningún incidente. El policía me explicó que aunque iba con uniforme y en coche patrulla, no estaba de servicio, sino que hacía horas extras. Los del Best Buy le habían contratado para que vigilara el local. También me contó que la noche estaba siendo tranquila y que no solía haber incidentes.

Pero no siempre es así. En Los Angeles unas 20 personas resultaron heridas leves cuando una mujer, desesperada por conseguir una ganga en un Walmart, roció con gas pimienta a un grupo de clientes con el fin de evitar que le quitaran de las manos la mercancía que ella quería comprar.

 

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November 26, 2011 at 6:05 am Comments (0)

Esperando al huracán Irene en el Irene

¿Quién dijo que Washington es una ciudad aburrida? Tras el terremoto del pasado martes, este fin de semana esperamos la llegada del huracán Irene a la costa este de Estados Unidos. Curiosamente el edificio en el que vivo se llama Irene. Así que me toca esperar al huracán Irene en el Irene. Esperemos que este ciclón tropical deje en paz a su tocaya y no cause desperfectos en el edificio.

Esta tarde he ido a comprar alguna cosas básicas para estar preparados para el huracán. Mi marido ya había comprado agua el día anterior, así que en mi lista de la compra había velas, cerillas, linternas y comida para pasar el fin de semana.

Una de las cosas que más preocupa a la gente de la zona es quedarse sin luz durante varios días. Con frecuencia, cuando hay una tormenta fuerte en la zona, se suelen quedar sin luz miles de personas durante horas o incluso días. Una de las razones es que el tendido eléctrico no está enterrado sino que va por postes, por lo que cada vez que que hay una tormenta y se cae una rama de un árbol sobre unos cables eléctricos hay cortes de luz. Por eso el paso del huracán ha avivado los temores a que nos quedemos sin luz varios días.

Una de mis prioridades esta tarde era encontrar linternas por si se va la luz. En la primera tienda a la que fui, no quedaban linternas (nos dijeron que llegaban al día siguiente a las 7:30 de la mañana). Compré velas y cerillas. Al lado había otra tienda que anunciaban que en media hora iban a recibir faroles de camping. Así que me quedé ahí a hacer cola. Cuando llegaron los faroles, la gente se abalanzó sobre ellos. Nadie quería quedarse sin su farol, teniendo en cuenta que encontrar  linternas era bastante difícil. Varias personas habían preguntado en varias tiendas y no había manera de encontrar linternas por ninguna parte. Así que decidí comprar dos faroles (funcionan con ocho pilas D y en teoría duran 60 horas cada uno): uno para la habitación de los niños y otro para nosotros.

Luego fui al supermercado a comprar comida. Esperaba encontrarme estantes y estantes vacíos, como cuando cayó hace dos años una gran nevada que dejó Washington paralizado durante una semana, pero, al final, no fue para tanto. Lo único que no quedaba era agua. Los que habían llegado antes que yo salían del supermercado con el carrito lleno de botellas y bidones de agua.

La gente también está llenando el depósito del coche en caso de que haya que evacuar la ciudad y sacando dinero del banco para tener dinero en efectivo en caso de que haya cortes de luz y no funcionen las tarjetas de crédito ni los cajeros automáticos. También he visto a mucha gente comprando vino y cerveza para pasar el fin de semana.

El huracán también provoca reuniones familiares improvisadas. Mi vecina me contaba que un sobrino suyo llegaba esta noche a su casa porque le habían evacuado de Carolina de Norte y que su nieta vendría al día siguiente de Nueva York. Quedarse en Washington, al estar en el interior, es menos peligroso que permanecer en las zonas costeras.

De todas formas, a mi me da la sensación que los medios de comunicación y los políticos están exagerando mucho con el huracán Irene y que al final no será para tanto.

Los medios de comunicación saben que durante varios días tendrán audiencia garantizada y están creando alarmismo. El huracán se dirige además a la zona -Washington y Nueva York- donde hay  probablemente más periodistas por metro cuadrado del mundo.

Y los políticos saben que se juegan la reelección con el Irene. Nadie quiere que les echen la culpa si pasa un huracán como el Katrina y deja una ola de destrucción y muerte a su paso. Así que todos prefieren gritar qué viene el lobo y curarse en salud, aunque luego se les quede cara de tontos  y no pase nada como en el 2008 con el Gustav.

“Esperamos lo mejor. Estamos preparados para lo peor” es la frase más repetida estos días en la costa este de Estados Unidos.

Os mantendré informados de cómo evoluciona la situación.

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August 27, 2011 at 5:44 am Comments (0)

Mon Dieu!: Estados Unidos consume más vino que Francia

El dato puede sorprender: Estados Unidos consumió el año pasado por primera vez más vino que Francia, según datos del Instituto del Vino (Wine Institute), una organización que agrupa a los productores de vino de California. En 2010, Estados Unidos consumió 330 millones de cajas de vino, mientras que Francia consumió 320,6 millones de cajas. De este modo, el país de la Coca-Cola se ha convertido en líder mundial en consumo de vino.

Pero, claro, teniendo en cuenta que Francia tiene una población mucho menor que Estados Unidos,  si se analiza el consumo per capita, los franceses siguen consumiendo mucho más vino que los estadounidenses.

El 61 por ciento de los vinos que se consumen en Estados Unidos son californianos.

En Europa cuando vas a un restaurante, la carta de vinos está ordenada por denominaciones de origen. En cambio, en Estados Unidos, está generalmente ordenada por el tipo de uva: Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Merlot, Pinot Noir, Pinot Grigio, Riesling, Rosé, Sauvignon Blanc, Syrah, Zinfandel, etc. Por lo que viniendo de Europa a veces te es un poco complicado elegir el vino que quieres.

Nosotros solemos comprar vinos españoles (por eso, de hacer patria y porque son los que más conocemos), californianos y franceses. Y si compramos blanco solemos comprar Albariño o Riesling alemán o austriaco.

Depende del estado en el que vivas, puedes comprar o no vino en el supermercado. Por ejemplo, en Nueva York sólo puedes comprar cerveza en el supermercado y no vino (tiene más alta graduación), en Washington, DC, puedes comprar vino y cerveza y en Maryland, donde yo vivo, no puedes comprar ni vino ni cerveza. Lo que es un rollo porque tiene que ir a comprar el vino a tiendas de vino o licorerías. Dependiendo del estado en el que residas puedes hacer que te envíen directamente de las bodegas el vino a casa o no.

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June 6, 2011 at 4:40 pm Comments (0)

Leche a galones

Cuando vienes de Europa a vivir a Estados Unidos, una de las cosas que más te llaman la atención cuando vas al supermercado es que la leche no la venden en Tetra Brik (el envase para alimentos creado por la empresa Tetra Pak) sino en botellas de plástico, generalmente de un galón (3,8 litros), aunque las hay con menos volumen.  (Las neveras de las casas suelen ser más anchas que las de Europa para que entre bien el galón de leche en la puerta).

Los estadounidenses suelen tomar leche fresca y no están acostumbrados a beber la leche ultrapasteurizada (UHT, Ultra High Temperature), como solemos tomar en Europa. El Tetra Brik se utiliza generalmente para envasar zumos, batidos o caldo de sopa, pero no para la leche.

Yo lo comprobé el otro día con mi hija de cuatro años, que ha vivido prácticamente toda su vida en Estados Unidos. Se nos había acabado la leche fresca y le di leche UHT que tenía en la despensa y no le gustó nada. Le pareció asquerosa y eso que se supone que el proceso de ultrapasteurización no altera el sabor de la leche.

La única leche que encuentras en Tetra Brik en los supermercados en EEUU es la de la marca Parmalat y suele estar en el mismo estante que la leche de soja, de arroz o de almendras. Imagino que a los americanos les debe parecer igual de exótica.

La empresa lechera italiana Parmalat introdujo la leche UHT al mercado estadounidense en 1993. Pero, no ha tenido mucho éxito a la hora de lograr que los estadounidenses cambien su forma de consumir leche. Por lo visto, los americanos no se fían de consumir leche que no esté refrigerada y ni se les pasa por la cabeza comprarla.

Me ha hecho gracia que los de Parmalat venden su producto a los estadounidenses como una leche ideal para tener en la despensa almacenada cuando haya tormentas que les impidan salir de casa. Me he acordado que el año pasado cuando hubo tormentas de nieve en Washington, muchos vecinos de la zona se pasaron una semana sin poder salir de casa por toda la nieve que había en las calles. Y los estantes de los supermercados estaban prácticamente vacíos porque los camiones no podían reponer.

Aunque la leche fresca está rica, echo de menos esa costumbre tan española de comprar una caja con varios cartones de leche y tenerla ahí en la despensa. Es un rollo eso de tener que ir, cada dos por tres, a comprar leche al supermercado. Además muchas veces si te descuidas, se te pone mala y la tienes que tirar.

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June 3, 2011 at 6:19 pm Comments (0)

El Washington de Strauss-Kahn

La detención el pasado sábado del director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, ha caído como una bomba incendiaria en Washington, la ciudad donde se encuentra la sede de este organismo financiero.

Y ha sorprendido tanto a los expatriados como a los washingtonianos, ya que muchos de sus vecinos no habían oído hablar jamas de él hasta que el pasado sábado fue detenido en Nueva York acusado de intento de violación y secuestro de una empleada de la limpieza del hotel Sofitel.

Curiosamente, la revista local “Washingtonian planeaba dedicar la portada del número de junio a Strauss-Kahn para presentar a los washingtonianos a su desconocido vecino: “el hombre invisible” que podía convertirse en el próximo presidente de Francia. Sin embargo, la noticia de su detención no sólo ha truncado sus aspiraciones políticas, sino que DSK, como se le conoce en Francia, podría acabar su vida en la cárcel si es encontrado culpable de los cargos que se le imputan.

Pero ¿cómo ha sido la vida de Strauss-Kahn desde que llegó hace tres años y medio a Washington? Al parecer, según cuenta la prensa local, el político francés llevaba una vida muy discreta en la capital federal, donde la gente de los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etc) no suele mezclarse con los congresistas y senadores estadounidenses.

“El anonimato es un lujo refrescante”, dijo Dominique Strauss-Kahn a la revista Paris Match después de mudarse a Washington.

El político socialista francés, cuyo nombre sonaba como favorito para las elecciones presidenciales francesas, vivía junto a su esposa, la periodista Anne Sinclair, en una casa de ladrillo rojo de Georgetown, valorada en 4 millones de dólares, cerca de Rock Creek Park. A Sinclair, nieta de un famoso marchante de arte neoyorquino, le gusta vivir en Georgetown “porque está cerca de todo”, según explicó a la revista Le Figaro.

A los europeos que vienen a vivir a Washington les encanta el pijo Georgetown, con sus coquetas casitas inglesas. Lo malo de este barrio es que las casas suelen ser pequeñas, no tiene metro y es muy difícil encontrar parking. A nosotros nos hubiera encantado vivir en Georgetown, pero lo descartamos en seguida, no sólo por las razones que he enumerado anteriormente, sino por los altos precios de los alquileres y el poco espacio. Pero imagino que Strauss-Kahn no tendría estos inconvenientes, porque debería moverse por Washington siempre en coche oficial y no creo que tuviera problemas de espacio en su casa de 4 millones de dólares.

A Strauss-Kahn, un claro exponente de la llamada “izquierda caviar”,  y a su mujer te lo podrías encontrar en la cola del supermercado Whole Foods de Georgetown sin que nadie se percatara de quien era ese hombre de pelo blanco. También se lo podía encontrar uno comiendo en el restaurante italiano Café Milano de Georgetown, disfrutando de un buen steak en Morton’s y si tenía morriña de la comida francesa iba a Bistro Lepic y Bistro Francais, según precisaba el artículo de la revista Washingtonian.

Por lo visto a la familia Strauss-Kahn también le gustaba hacer barbacoas en el patio de su casa. Y habían visitado la bahía de Chesapeake y al parque nacional de Shenandoah.

Antes de su llegada a Washington, DSK pensaba que la capital federal era “una ciudad muy provinciana” y se sorprendió al descubrir que había “una vida cultural muy rica” y un lugar de encuentro de gente de todo el mundo. Antes de instalarse, la pareja descubrió la vida dentro del Beltway, sinónimo de los límites de DC,  gracias a la serie “El Ala Oeste de la Casa Blanca“, de la que se proclamaban fans.

La casa de Strauss-Kahn en Washington

Strauss-Kahn custodiado por la policía neoyorquina

El Café Milano de Georgetown

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May 19, 2011 at 4:09 am Comment (1)

¿Monedas de un dólar?…habelas hailas

La puesta en circulación del euro coincidió con mi etapa bruselense. Recuerdo que en Bruselas se debatía si era o no necesario poner en circulación billetes de un euro, al igual que en Estados Unidos había billetes de un dólar. Algunos argumentaba que la emisión de billetes de un euro podía ayudar psicológicamente a rebajar la inflación porque la población tiende a infravalorar las monedas y gasta más de los previsto. Además sostenían que podía dar confianza al público sobre la entonces nueva divisa europea. El Banco Central Europeo (BCE) se negó argumentando que imprimir un billete de un euro es más caro y dura menos que acuñar una moneda de un euro.

En Estados Unidos existen billetes y monedas de un dólar. Casi siempre te dan billetes de un dólar. Las monedas se ven poco en circulación, pero como las “meigas” (brujas, en gallego) “habelas hailas” (existen).  A mi me las suelen dar de cambio en las máquinas expendedoras de bebida y comida. Son doradas. Se nota que se usan poco porque están muy brillantes. A mi hija le fascinan porque le parece que son monedas de oro de tesoros piratas.

El otro día en el metro de Washington vi una campaña para invitar a los estadounidenses a utilizar las monedas de un dólar porque “duran décadas” frente a los 18 a 21 meses de media de vida que tiene un billete. Y me acordé de los debates en la sala de prensa de la Comisión Europea sobre la cuestión.

Sin embargo, los estadounidenses se resisten a utilizar las monedas de un dólar. Por lo visto, las campañas que anteriormente han hecho para fomentar su uso han fallado. Y una de las causas principales es que los billetes siguen en circulación. Si los quitaran, no tendrían más remedio que acostumbrarse a utilizar las monedas.  El billete de un dólar, con la cara de George Washington, es además todo un símbolo.

A mi la verdad es que los billetes de un dólar me parecen un engorro. A veces piensas que tienes mucho dinero en la cartera porque ves varios billetes y a la hora de pagar te das cuentas que sólo tienes billetes de un dólar. No te da para pagar en efectivo y al final tienes que tirar de tarjeta. Tampoco es que me guste tener el monedero lleno de monedas de un dólar, pero como hay tan pocas en circulación me hace ilusión cuando me las dan.

Y vosotros qué pensáis: ¿Debería emitir el BCE billetes de un euro? ¿Debería el Gobierno estadounidense retirar de circulación los billetes de un dólar y utilizar sólo monedas de un dólar?

Moneda de un dólar

Billete de un dólar

Campaña del año 2000 para fomentar el uso de las monedas de un dólar

Campaña de 2008 para fomentar el uso de las monedas de un dólar

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April 16, 2011 at 5:45 am Comments (0)

Fukushima y el efecto Jane Fonda

Coincidiendo con la amenaza nuclear en Japón tras el terremoto y el tsunami que asolaron el pasado viernes el país, este  fin de semana hemos visto la película “El síndrome de China (The China Syndrome, 1979) del director James Bridges, protagonizada por Jane Fonda, Michael Douglas y Jack Lemmon. Si no la habéis visto, os la recomiendo.

La película narra la historia de un accidente nuclear en una planta de California que podría haber provocado una catástrofe en Estados Unidos. Jane Fonda es Kimberly Wells, una reportera de televisión guapa y ambiciosa, a la que suelen mandar a cubrir temas ligeros. Ella y su equipo de televisión son testigos por casualidad de una accidente nuclear.

Michael Douglas es el cámara de Kimberley. Y Jack Lemmon interpreta al científico nuclear Jack Godell, que armado con una pistola se hace con el control de la planta para convencer por la fuerza a los responsables de que cierren la central para comprobar que no hay ningún peligro para la población tras el accidente. Estos, que están a la espera de obtener una nueva licencia para abrir otra planta nuclear, hacen todo lo posible para mantener el incidente en secreto.

El título de la película viene de la hipótesis extrema de la fusión de un reactor nuclear, cuyo material radiactivo nuclear podría hipotéticamente atravesar la corteza de la Tierra y alcanzar China, las antípodas de Estados Unidos.

Mientras estos días en Europa se recuerda con temor el accidente hace casi 25 años de Chernobil, en Estados Unidos se recuerda accidente nuclear de Three Mile Island y “El síndrome de China”.

La película se estrenó en marzo de 1979, doce días antes del accidente nuclear de Three Mile Island, a 15 kilómetros de Harrisburg en Pensilvania. Cuando se estrenó muchos consideraron que lo que contaba era una exageración, pero dos semanas después los estadounidenses comprobaron que la amenaza nuclear era cierta. Curiosamente en la película un científico decía que el accidente habría podido dejar inhabitable “una área del tamaño de Pensilvania”. El estreno de la película y el accidente concienciaron a los estadounidenses de los peligros de la energía nuclear.

Los estudios de Hollywood trataron de evitar que pareciera que estaban explotando la tragedia y optaron por un perfil bajo. A pesar de ello, la película logró cuatro nominaciones a los Oscars: al mejor actor (Jack Lemmon), mejor actriz (Jane Fonda), mejor dirección artística-decorados y mejor guión original. Sin embargo, al final la película se fue de los Oscars con las manos vacías, en una ceremonia polémica en la que triunfó Kramer contra Kramer (Kramer vs. Kramer) y en la que inexplicablemente Apocalysis Now sólo se llevó premios menores.

Pero ¿por qué se habla ahora de esta película y del accidente de Three Mile Island? El accidente en ambos casos, el primero ficticio y el segundo real (una fusión parcial del núcleo del reactor), fueron muy parecidos a lo que ha ocurrido en la central japonesa de Fukushima.

Stephen Dubner y Steven Levitt, autores de Freakonomics, explican que después del accidente de Three Mile Island, Estados Unidos dejó de construir centrales nucleares. Dubner y Levitt hablaban del efecto Jane Fonda.

El año pasado Obama anunció ayudas públicas para construir nuevas centrales nucleares. ¿Congelará las ayudas Obama tras el accidente de Fukushima?

 

El trailer de “El síndrome de China”

Así contó el presentador de televisión Walter Cronkite la noticia del accidente nuclear de Three Mile Island.

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March 14, 2011 at 4:13 am Comment (1)

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