Daily Juez

Los Teleñecos, esos izquierdistas que lavan el cerebro de los niños con mensajes anticapitalistas

Debo ser muy mala madre porque he llevado a mis hijos al cine a ver la película “Los Teleñecos” (The Muppets, en inglés). Al menos eso deben pensar de mí en Fox Business.

Eric Bolling, presentador del programa “Follow the Money” (Sigue el dinero) de esta cadena de televisión financiera, ha acusado a la Rana Gustavo y a la cerdita Peggy de ser un par de peligrosos izquierdistas infiltrados que “lavan” desde hace décadas el cerebro de los niños “con mensajes anticapitalistas”, tal y como cuento hoy en un artículo en el periódico Público. Y, luego, pasa lo que pasa, los niños se hacen mayores y acaban en Ocuppy Wall Street o leyendo Público.

 

 

 

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December 10, 2011 at 5:30 pm Comments (0)

Cómo sobrevivir a un tornado

En la película “El Mago de Oz (1939), la joven Dorothy (Judy Garland), que vive en Kansas con sus tíos, es arrastrada por un tornado y llevada a una tierra mágica, donde habitan brujas buenas y malas, un espantapájaro parlanchín, un león cobarde, un hombre de hojalata y otros seres extraordinarios.

Los europeos no estamos acostumbrados a los tornados, pero aquí, en Estados Unidos, es habitual. Cada año tiene su temporada de tornados, más o menos mortíferos.

El paso de un tornado deja una ola de destrucción, tal y como hemos visto este domingo en Joplin (Misuri), donde al menos 124 personas han muerto y 1.500 han resultado heridas. Las imágenes del pueblo eran apocalípticas: casas destruidas, vecindarios reducidos a escombros, coches aplastados como si fueran latas de refresco y árboles, semáforos y tendidos eléctricos arrancados de cuajo.

Con frecuencia se producen tornados en las llanuras entre las Montañas Rocosasy los Apalaches. Aunque la temporada de tornados suele tener lugar entre los meses de abril a junio, puede ocurrir cualquier mes, según informa la web de la Agencia de Gestión de Emergencias del Estado de Misuri.

Texas, Kansas y Oklahoma son los estados con mayor número de tornados. Por lo visto, los tornados suelen moverse de suroeste a nordeste, aunque pueden hacerlo en cualquier dirección.

¿Pero qué hay que hacer en caso de un tornado? Las autoridades aconsejan hacer un plan en familia para que cada uno sepa qué es lo que tiene que hacer y dónde refugiarse en caso de un tornado.

También aconsejan sintozar NOAA Weather Radio, las emisoras de radio comerciales, internet y la televisión para estar al tanto de cuando se prevé que llegue el tornado.

Si ves que se aproxima un tornado, aconsejan buscar refugio inmediatamente. Si la persona se encuentra en un colegio, una edificio de apartamentos o un edificio alto, hay que bajar al sótano  y situarte lejos de las esquinas, las ventanas, las puertas y los muros exteriores.  También recomiendan refugiarse debajo de una mesa maciza, protegerse la cabeza y el cuello con las manos y no abrir las ventanas.

Si la persona vive en un trailer o en una caravana, aconsejan salir inmediatamente de ahí y buscar refugio en el sótano de algún edificio cercano.

Si a uno le pilla el tornado en el exterior y no tiene refugio, recomiendan esconderse en una zanja o en un desnivel y cubrirse la cabeza con los brazos. Hay que evitar refugiarse bajo un puente o un paso elevado porque se corre el peligro de que el tornado lo destruya y que le caiga a uno encima.

Si el tornado le sorprende a uno en un área urbana, las autoridades aconsejan no tratar de huir de la zona en coche o en camión, sino abandonar el vehículo inmediatamente y buscar refugio en el sótano de un edificio.

Si vas conduciendo por el campo y ves a lo lejos un tornado, aconsejan intentar alejarse lo más posible de la zona. Si el tornado se acerca, hay que salir del coche inmediatamente y esconderse en una zanja cubriéndose la cabeza con las manos o tapándose con una manta, si tienes una a mano.

Cruzaremos los dedos para que nunca nos tengamos que cruzar con un tornado mientras vivamos en Estados Unidos. Por suerte, Washington no es zona de tornados.

En 2009, Marc y yo estuvimos Greensburg (Texas). Dos años antes un tornado había destruido el 90 por ciento del pueblo. Ponían los pelos de punta cuando tus vecinos te contaban cómo se refugiaron en los sótanos de sus casas, rezaron y cuando salieron al exterior sus casas había volado por los aires y su pueblo había quedado reducido a escombros. Diez personas murieron.

Dos años después, Main Street, la calle principal de Greensburg, era un inmenso barrizal con sólo un par de edificios en pie y otra par en obras. En el pueblo, el GPS se volvía loco porque nada estaba donde se suponía que tenía que estar.

Sin embargo, sus habitantes no tiraron la toalla. Decidieron volver a empezar literalmente de cero. “Abatidos pero no destruidos. Resurgiendo de los escombros con Cristo”, reza el cartel de una iglesia del pueblo.

Greensburg renace bajo el lema “mejores, más fuertes y más verdes”. Quiere convertirse en el pueblo más ecológico de Estados Unidos, atraer a empresas que trabajen en tecnologías verdes y convertirse en un imán de turismo con “bed and breakfast” ecológicos.

“Es una wind-wind situation”, rezaba una camiseta de recuerdo que me compré en Greensburg, haciendo un juego de palabras entre la expresión “win-win situation” (una situación en la que todos salimos ganando) y la palabra “wind” (viento, en inglés).

Quizá Joplin también sepa encontrar la fórmula para reinventarse y resurgir de los escombros.

Estado de Joplin (Misuri) tras el paso de un tornado

 

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May 25, 2011 at 3:38 am Comments (0)

La vieja Europa a una hora y media de Washington y sin jet lag

Ante el fracaso de nuestras vacaciones en Quebec (os recuerdo que tuvimos que anularlas porque tras el asesinato de Bin Laden el deber periodístico nos obligó a quedarnos en Washington), nos fuimos el fin de semana al Eastern Shore de Maryland, en la bahía de Chesapeake.

Nuestro hotel estaba en un pueblo llamado Cambridge. Y me hizo gracia encontrar por el camino otros pueblos con nombres europeos desde Oxford a Berlín, pasando por Cordova (con uve). La vieja Europa a una hora y media de Washington y sin jet lag. Por lo visto en otros estados también hay otras poblaciones que se llaman Cambridge y Oxford.

A mi me hacía gracia ir a ver como era el Berlín de Maryland, ya que hemos vivido cinco años en la capital alemana y mi hija es berlinesa. Coincidió con el festival de jazz de Berlín, así que había mucho ambiente en el pueblo. Unas mujeres a las que compramos unas camisetas del festival estaban alucinadas de encontrar unos españoles en Berlín (Maryland). Y más alucinadas se quedaron cuando les contamos que mi hija había nacido en el Berlín original. También hay otro Berlín en Wisconsin.

Me acordé que cuando vivía en Berlín (Alemania) vimos en la televisión el caso de un alemán que quería visitar a su novia en Sidney (Australia), se compró el billete por internet y acabó en un pueblo perdido de la América profunda llamado Sidney. No recuerdo el estado en el que estaba pero, por lo visto, hay lugares que se llaman Sidney en Arkansas, Illinois, Indiana, Iowa, Kentucky, Maine, Montana, Nebraska, Ohio y en el estado de Nueva York. Al final a los del progama de televisión alemana les hizo tanta gracia el caso del alemán perdido en medio de la América profunda que le regalaron otro billete para ir a ver a su novia a Sidney, Australia.

Así que la próxima vez que os compréis un billete de avión en internet tened cuidado, no vaya a ser que acabéis a este lado del charco.

Estos son los nombres de capitales europeas que puedes encontrar en Estados Unidos: París (Texas), Rome (Georgia y Ohio), Moscow (Indiana), Dublin (Ohio), London (Ohio), Belgrade (Missouri), Anthens (Ohio), Viena (Ohio) y Warsaw (Indiana).

En los mapas de Estados Unidos puedes encontrar sitios que se llaman Madrid en Alabama, Colorado, Iowa, Kentucky, Maine, Nebraska, Nuevo México, Virginia y el estado de Nueva York. Incluso hay un New Madrid en Misouri.

A parte de Madrid, en Estados Unidos también hay lugares con nombres de ciudades españolas como Cádiz (Ohio), Seville (Georgia, California y Ohio) y Vigo (Indiana). Además de Cordova en Maryland, existen otros Cordovas con uve en Carolina del Norte, Alabama y en Carolina del Sur. Y Toledo da nombre a localidades en Ohio, Illinois, Iowa, Oregón y el estado de Washington.

Un dato curioso: el actor Clark Gable, protagonista de “Lo que el viento se llevó”,  nació en Cádiz, Ohio.

También puedes encontrar en Estados Unidos sitios que se llaman Liverpool (Ohio), Palestine (Texas, West Virginia y Kansas), Amsterdam (Ohio), Lebanon (Kansas e Indiana), Hebron (Indiana), Dresden (Ohio),  Cairo (Illinois), Casablanca (Carolina del Norte) y Manchester (Ohio).

Si viajáis por Indiana os encontraréis pueblos con el nombre de Africa, Algiers, Brazil, Cairo, Canton,  Chili, China, Cuba, Cuzco, Honduras, Macedonia, Manilla, Mecca, Medina,  Mexico, Montezuma, Morocco, Moscow, Mt. Olive, Mt. Sinai, New Palestine, Peru, Poland, Sevastapol, Shanghai, Siberia,  Syria y Vera Cruz.

Y en las carreteras de Ohio os encontraréis carteles con los nombres de Alexandria, Antwerp, Cairo, Calcutta, Canton, Cuba, Damascus, Delhi, East Canton, East Palestine, Hebron, Jerusalem, Geneve, Lebanon, Lima, Lyon, Macedonia, Malta, Marseilles, Medina, Mesopotamia, Milan, Moscow, New Lebanon, Palestine, Parma, Poland, Sparta, South Lebanon, Troy, Verona y Warsaw. En el estado de Ohio podéis viajar en unos minutos de Versailles a Russia y sin control de aduanas.

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May 15, 2011 at 12:02 am Comments (0)

La sala desde la que Obama siguió en directo el asesinato de Bin Laden

La instantánea del fotógrafo oficial de la Casa Blanca, Pete Souza, en la que se ve al presidente Barack Obama con miembros de su equipo de seguridad nacional en la Situation Room (Sala de Situaciones, literalmente) de la Casa Blanca durante la llamada “operación Jerónimo” para matar al terrorista Osama Bin Laden es de premio.

La operación fue seguida en vivo desde Washington con sonido e imágenes por Obama, el vicepresidente Joe Biden, la secretaria de Estado Hillary Clinton y otros miembros del gabinete en el centro de control de crisis de la Casa Blanca.

Tomar la decisión no debió ser fácil para Obama, al que se le ve en la fotografía con la cara desencajada. También llama la atención la expresión de espanto de Hillary Clinton, que sigue con atención el asesinato retransmitido en directo del enemigo número uno de Estados Unidos.

La “Situation Room” es la sala donde el presidente de EEUU se reúne con miembros del Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security), de los servicios de espionaje y militares con el objetivo de seguir y analizar las crisis nacionales e internacionales que surjan para que el presidente tenga la mejor información disponible a la hora de tomar una decisión.

Este centro de crisis – que funciona 24 horas al día, 365 días al año – no está situado en un búnker ni un sótano oscuro, como muchos creen erróneamente, sino en la planta baja del Ala Oeste de la Casa Blanca. En la Casa Blanca también la suelen llamar “la leñera” (woodshed, en inglés)

McGeorge Bundy, consejero de seguridad nacional del presidente John F. Kennedy, creó la “Situation Room” en mayo de 1961, tras el sonado fracaso de la invasión de la Bahía de Cochinos, que muchos atribuyeron a la falta de información del presidente en tiempo real. Para ello, quitaron de la planta baja del Ala Oeste la bolera de la Casa Blanca, construida durante la administración Truman.

La “Situation Room” fue renovada en 2006 durante la administración Bush para equiparlo con la última tecnología disponible y que dejara de ser un sitio “incómodo, antiestético y esencialmente opresivo”, tal y como lo describió en una ocasión Henry Kissinger. El centro tiene una superficie de 420 metros cuadrados y cuenta con cinco salas de conferencias “seguras”, donde se recibe información de la CIA, el Pentágono, el Departamento de Estado y otros organismos.

En las últimas décadas, los presidentes han utilizado la “Situation Room” de forma diferente: Kennedy siguió la crisis de los misiles de Cuba desde el Despacho Oval y la “Cabinet Room” (la sala de reuniones del Gabinete del gobierno) y sólo bajaba a la “Situation Room” cuando quería leer los teletipos.

Lyndon Johnson la utilizó frecuentemente durante la Guerra de Vietnam. En cambio, Nixon Ford apenas la usaron, según explica la web del Museo de la Casa Blanca. George H.W. Bush (padre), Bill Clinton George W. Bush (hijo) también la utilizaron durante crisis y guerras.

Seguro que habéis visto muchas veces la “Situation Room” en el cine y en series de televisión como “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, pero aquí podéis ver como es en la realidad. También os aconsejo ver un vídeo de la Casa Blanca en el que podéis ver cómo es en la realidad esta sala.

La Situation Room

Detalle de la Situation Room
Cabinas telefónicas seguras en la Situation Room

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May 4, 2011 at 11:08 pm Comments (0)

Obama visita a Lincoln

Al día siguiente de que demócratas y republicanos llegaran a un acuerdo para evitar el “cierre” del gobierno de Estados Unidos por  falta de presupuesto, el presidente Barack Obama visitó el Monumento a Lincoln sorprendiendo a los turistas que visitaban el National Mall. Obama quería mostrar  con su presencia que “América está abierta para los negocios”. Si no hubieran llegado a un acuerdo los museos públicos y edificios federales de Washington, DC, hubieran cerrado sus puertas al público.

Obama ya visitó en enero de 2009 el monumento a su héroe político, el presidente Abraham Lincoln, con su familia diez días antes de su investidura como 44 presidente de los Estados Unidos. Para el juramento del cargo utilizó la Biblia de Lincoln. Y el tema de su discurso de investidura estaba tomado de una de las frases del Discurso de Gettysburg  ”Un nuevo nacimiento de la Libertad”.

A mi encantó la elegante portada que le dedicó a Obama la revista The New Yorker cuando ganó las elecciones en noviembre de 2008. En ella se veía el monumento Lincoln iluminado y sobre él una luna en forma de O de Obama. La tengo colgada en el salón de mi casa en Washington.

El Memorial a Lincoln es desde 1939 un lugar cargado de gran simbolismo en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos desde que la legendaria cantante estadounidense e ícono de la lucha racial Marian Anderson cantara ante más de 75.000 espectadores, después de que la organización las Hijas de la Revolución le impidieran dar un recital en el Constitution Hall de Washington, reservado sólo a artistas blancos.

Ante este edificio pronunció el 28 de agosto de 1963 Martin Luther King su famoso discurso “Yo tengo un sueño” (I Have a Dream), en el que habló de su deseo de que en el futuro en Estados Unidos los negros y los blancos pudieran vivir armoniosamente y como iguales.

En el Memorial a Lincoln culminó la llamada Marcha en Washington por el Trabajo y la Libertad, que salió del Monumento a Washington y que reunió a 250.000 personas. Esta manifestación marcó un antes y un después en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos.

El edificio tiene forma de templo griego de estilo dórico. En el interior hay una gran escultura de Abraham Lincoln sentado y pensativo, obra de Daniel Chester French. Hay inscripciones en las paredes de dos discursos de Lincoln. Detrás de su cabeza hay una inscripción: “En este templo, como en los corazones de la gente por la que salvó la Unión, se consagra para siempre la memoria de Abraham Lincoln”.

Este templo, símbolo de la libertad, atrae, según la web de los parques nacionales, a aquellos que buscan inspiración y esperanza, al igual que hizo el señor Smith (James Stewart) en la película de Frank CapraMr. Smith goes to Washington (El señor Smith va a Washington o Caballero sin espada).

Obama sorprende a los turistas en el monumento a Lincoln

Estatua de Lincoln

Obama jura el cargo con la Biblia de Lincoln

Portada de The New Yorker tras la victoria de Obama

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April 13, 2011 at 1:41 am Comments (0)

La vida washingtoniana de Elizabeth Taylor

Elizabeth Taylor llevó el glamour de Hollywood al Potomac cuando en 1976 se casó con el senador de Virginia John Warner. La pareja se conoció en la cena de la celebración del Bicentenario de los Estados Unidos en la Embajada británica en Washington, en la que se conmemoraba el 200 aniversario de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos.

Seis meses después de conocerse se casaron en la Iglesia Episcopal Emmanuel en Middleburg (Virginia). Era su sexto marido y su séptima boda. La actriz, que ayudó a su marido a ganar en la campaña de senador, no sólo se enamoró de Warner sino también del estado de Virginia, donde la pareja tenía una granja.

Gracias a su marido, la actriz conoció de primera mano la vida en Washington, DC, que por aquel entonces era mucho más provinciana que ahora. Aquí pasó cinco años de su vida, alejada de los focos de Hollywood, pero inmersa en los pasillos del poder. En la capital federal no sólo era una estrella de Hollywood, sino también la esposa de un senador, con la cantidad  de actos sociales que eso conlleva. La pareja tenía una casa en el número 3240 la calle S en Georgetown.

Pero la vida de Washington aburría a Liz Taylor, porque su marido se pasaba demasiadas horas al día trabajando en el Senado. La pareja se divorció en 1982.

“La recordaré como una mujer cuyo corazón y alma eran tan bonitas como su rostro clásico y sus ojos majestuosos”, dijo el ex senador Warner tras conocerse la noticia de la muerte de la actriz a los 79 años en Los Angeles.

Cuando Elizabeth Taylor volvió a Washington, lo hizo por una buena causa: para recaudar fondos para la lucha contra el Sida y tratar de llamar la atención de los políticos sobre esta enfermedad. Testificó en 1986 el Capitolio para pedir más ayuda para los enfermos, participó en la Tercera Conferencia Internacional de Sida en DC e inauguró el Elizabeth Taylor Medical Center en la Clínica Whitman-Walker cerca de Logan Circle, un centro especializado en enfermos de Sida. El día de la inauguración la actriz le dio al centro un cheque de 50.000 dólares, un gesto generoso para una causa que nunca se cansaba de apoyar.

Elizabeth Taylor y su marido el senador de Virginia John Warner con el vicepresidente Walter Mondale en enero de 1979 en el Capitolio, cuando su marido juró el cargo

Elizabeth Taylor con Ronald y Nancy Reagan en el backstage de la Tercera Conferencia Internacional del Sida en mayo de 1987 en Washington, DC.

Elizabeth Taylor con Bill Clinton

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March 24, 2011 at 4:15 am Comments (0)

Fukushima y el efecto Jane Fonda

Coincidiendo con la amenaza nuclear en Japón tras el terremoto y el tsunami que asolaron el pasado viernes el país, este  fin de semana hemos visto la película “El síndrome de China (The China Syndrome, 1979) del director James Bridges, protagonizada por Jane Fonda, Michael Douglas y Jack Lemmon. Si no la habéis visto, os la recomiendo.

La película narra la historia de un accidente nuclear en una planta de California que podría haber provocado una catástrofe en Estados Unidos. Jane Fonda es Kimberly Wells, una reportera de televisión guapa y ambiciosa, a la que suelen mandar a cubrir temas ligeros. Ella y su equipo de televisión son testigos por casualidad de una accidente nuclear.

Michael Douglas es el cámara de Kimberley. Y Jack Lemmon interpreta al científico nuclear Jack Godell, que armado con una pistola se hace con el control de la planta para convencer por la fuerza a los responsables de que cierren la central para comprobar que no hay ningún peligro para la población tras el accidente. Estos, que están a la espera de obtener una nueva licencia para abrir otra planta nuclear, hacen todo lo posible para mantener el incidente en secreto.

El título de la película viene de la hipótesis extrema de la fusión de un reactor nuclear, cuyo material radiactivo nuclear podría hipotéticamente atravesar la corteza de la Tierra y alcanzar China, las antípodas de Estados Unidos.

Mientras estos días en Europa se recuerda con temor el accidente hace casi 25 años de Chernobil, en Estados Unidos se recuerda accidente nuclear de Three Mile Island y “El síndrome de China”.

La película se estrenó en marzo de 1979, doce días antes del accidente nuclear de Three Mile Island, a 15 kilómetros de Harrisburg en Pensilvania. Cuando se estrenó muchos consideraron que lo que contaba era una exageración, pero dos semanas después los estadounidenses comprobaron que la amenaza nuclear era cierta. Curiosamente en la película un científico decía que el accidente habría podido dejar inhabitable “una área del tamaño de Pensilvania”. El estreno de la película y el accidente concienciaron a los estadounidenses de los peligros de la energía nuclear.

Los estudios de Hollywood trataron de evitar que pareciera que estaban explotando la tragedia y optaron por un perfil bajo. A pesar de ello, la película logró cuatro nominaciones a los Oscars: al mejor actor (Jack Lemmon), mejor actriz (Jane Fonda), mejor dirección artística-decorados y mejor guión original. Sin embargo, al final la película se fue de los Oscars con las manos vacías, en una ceremonia polémica en la que triunfó Kramer contra Kramer (Kramer vs. Kramer) y en la que inexplicablemente Apocalysis Now sólo se llevó premios menores.

Pero ¿por qué se habla ahora de esta película y del accidente de Three Mile Island? El accidente en ambos casos, el primero ficticio y el segundo real (una fusión parcial del núcleo del reactor), fueron muy parecidos a lo que ha ocurrido en la central japonesa de Fukushima.

Stephen Dubner y Steven Levitt, autores de Freakonomics, explican que después del accidente de Three Mile Island, Estados Unidos dejó de construir centrales nucleares. Dubner y Levitt hablaban del efecto Jane Fonda.

El año pasado Obama anunció ayudas públicas para construir nuevas centrales nucleares. ¿Congelará las ayudas Obama tras el accidente de Fukushima?

 

El trailer de “El síndrome de China”

Así contó el presentador de televisión Walter Cronkite la noticia del accidente nuclear de Three Mile Island.

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March 14, 2011 at 4:13 am Comment (1)

Obama hace un cameo en los Oscars

El presidente Barack Obama hizo un inesperado cameo en la ceremonia de entrega de los Oscars, donde explicó que su canción favorita de una película era “As Time Goes by” interpretada por Dooley Wilson en la película Casablanca.

Obama apareció al final de un montaje de entrevistas a gente de la calle que explicaban cual era su canción favorita de una película. Fue la gran sorpresa de la noche en los Oscars, en una ceremonia sin grandes sobresaltos en la que, tal y como estaba previsto, la gran ganadora fue El discurso del rey, que logró los Oscars a mejor película, mejor director, mejor actor y mejor guión.

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February 28, 2011 at 5:40 am Comments (0)

Dentro de la Casa Blanca: La “Situation Room”

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha seguido minuto a minuto la revolución egipcia – desde el comienzo de las manifestaciones en plaza de Tahir (plaza de la liberación) en El Cairo a la dimisión del presidente Mubarak- en la llamada Situation Room” (Sala de Situación, literalmente), el centro de conferencias y de control de crisis de la Casa Blanca.

La “Situation Room” es la sala donde el presidente de EEUU se reúne con miembros del Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security), de los servicios de espionaje y militares con el objetivo de seguir y analizar las crisis nacionales e internacionales que surjan para que el presidente tenga la mejor información disponible a la hora de tomar una decisión.

Este centro de crisis – que funciona 24 horas al día, 365 días al año – no está situado en un búnker ni un sótano oscuro, como muchos creen erróneamente, sino en la planta baja del Ala Oeste de la Casa Blanca. En la Casa Blanca también la suelen llamar “la leñera” (woodshed, en inglés)

McGeorge Bundy, consejero de seguridad nacional del presidente John F. Kennedy, creó la “Situation Room” en mayo de 1961,tras el sonado fracaso de la invasión de la Bahía de Cochinos, que muchos atribuyeron a la falta de información del presidente en tiempo real. Para ello, quitaron de la planta baja del Ala Oeste la bolera de la Casa Blanca, construida durante la administración Truman.

La “Situation Room” fue renovada en 2006 durante la administración Bush para equiparlo con la última tecnología disponible y que dejara de ser un sitio “incómodo, antiestético y esencialmente opresivo”, tal y como lo describió en una ocasión Henry Kissinger. El centro tiene una superficie de 420 metros cuadrados y cuenta con cinco salas de conferencias “seguras”, donde se recibe información de la CIA, el Pentágono, el Departamento de Estado y otros organismos.

En las últimas décadas, los presidentes han utilizado la “Situation Room” de forma diferente: Kennedy siguió la crisis de los misiles de Cuba desde el Despacho Oval y la “Cabinet Room” (la sala de reuniones del Gabinete del gobierno) y sólo bajaba a la “Situation Room” cuando quería leer los teletipos.

Lyndon Johnson la utilizó frecuentemente durante la Guerra de Vietnam. En cambio, Nixon y Ford apenas la usaron, según explica la web del Museo de la Casa Blanca. George H.W. Bush (padre), Bill Clinton y George W. Bush (hijo) también la utilizaron durante crisis y guerras.

Seguro que habéis visto muchas veces la “Situation Room” en el cine y en series de televisión como El Ala Oeste de la Casa Blanca, pero aquí podéis ver como es en la realidad.

Obama en la Situation Room

Ronald Reagan en la Situation Room

Bush hablando con Tony Blair en mayo de 2007 a través de una videoconferencia en la Situation Room

La Situation Room

El presidente Johnson en la Situation Room

Detalle de la Situation Room

Cabinas telefónicas seguras en la Situation Room

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February 11, 2011 at 9:31 pm Comments (0)

La prensa americana juega en otra liga

Comparada con la prensa española, la prensa americana juega en otra liga, o más bien, en otra galaxia.

Lamentablemente en las redacciones en España cada vez hay menos correctores, encargados de repasar los textos para comprobar si hay errores antes de que vaya a la imprenta o se publique online.

En Estados Unidos la figura del corrector o copy editor es clave. Un texto pasa por muchas manos antes de publicarse. Aquí se toman muy en serio el dicho de que cuatro ojos ven más que dos. Un amigo que trabaja para un periódico americano me cuenta que los correctores pueden llegar a ser muy pesados y llamarle varias veces por cualquier duda que tengan en el texto, aunque la pregunta sea una auténtica chorrada.

Pero lo que más me fascina del periodismo americano es una figura que no existe en España: el “fact checker”, el verificador de datos. Los “fact checkers” leen con atención los textos y comprueban la veracidad de lo que se publica en un periódico o en una revista. De este modo, no sólo elevan la calidad del producto al estar seguros de lo que publican va a misa, sino que evitan demandas en los tribunales por imprecisiones.

Los verificadores de datos son un “colchón” para el periodista, que, al fin y al cabo, es humano y comete errores, sobre todo si escribe con prisas.

Los “fact checkers” comprueban no sólo los datos del reportaje (por ejemplo, fechas, si están bien escritos los nombres, si un río pasa por donde el periodista dice que pasa, etc), sino que pueden llegar a consultar a expertos en el tema, repasar las libretas de los periodistas, escuchar de nuevo las entrevistas, buscar documentos que demuestren que lo que dice el periodista es cierto y hacer llamadas a las fuentes utilizadas o a las personas entrevistas para preguntar si efectivamente dijeron tal o cual cosa.

Los departamentos de “fact checkers” son muy importantes, sobre todo en las revistas, que tienen más tiempo para comprobar que todos los datos de un artículo son ciertos. Por ejemplo, la revista The New Yorker tiene un departamento de “fact checkers” en el que trabajan 16 personas. Todo lo que se publica en la revista es verificado, desde los reportajes hasta las reseñas de arte, pasando por los chistes e incluso los poemas.

Esta semana hemos podido ver un ejemplo de lo en serio que se toman en The New Yorker el trabajo de los “fact checkers”: el reportaje titulado “The Apostate. Paul Haggis vs. the Church of Scientology” del periodista Lawrence Wright, en el que cuenta las razones por las que el director de “Crash” ha abandonado la Iglesia de la Cienciología (fundada en 1954 en Los Angeles por seguidores de L. Ron Hubbard y a la que pertenecen estrellas de Hollywood como Tom Cruise y John Travolta)  después de llevar 35 años como fiel.

Un equipo de cinco personas del departamento de fact-checkers de la revista comprobaron antes de publicarlo que todo lo que se decía en este reportaje de 26 páginas era cierto. Enviaron a la Iglesia de la Cienciología 971 preguntas de “fact-checking”, según explicó Wright en una entrevista con la radio NPR.

En septiembre de 2010, Wright, su editor, el equipo de verificadores de datos del New Yorker y el director de la revista, David Remnick, se reunieron durante ocho horas con Tommy Davis, portavoz de la Ciencia de la Cienciología, su mujer y cuatro abogados para discutir la veracidad de los datos del artículo que iba a publicar la revista. (En la web de la revista, podéis incluso leer algunos de los documentos utilizados para hacer el reportaje).

Ya sé que el caso de los “fact checkers” del New Yorker es extremo (en Europa, la revista alemana Spiegel también se toma muy en serio lo de verificar los datos) y que los medios españoles no tienen los medios que tienen los americanos, pero… ni tanto ni tan calvo.

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February 10, 2011 at 8:22 pm Comments (0)

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