En Nueva York nunca acabas de descubrir sitios nuevos aunque lleven un siglo (literalmente) abiertos.
En mi último viaje relámpago a Manhattan descubrí la “knishería” judía Yonah Schimmel Knish Bakery, un horno especializado en “knish”, un aperitivo popular entre los judíos neoyorquinos que consiste en una masa hecha al horno y rellena de puré patatas, espinacas, boniato, queso, etc. Podría ser el equivalente judío a nuestra empanadilla, pero un poco más pesada, ya que está rellena de patata. Sus dueños siguen utilizando la misma receta para elaborar los “knish” que cuando Yonah Schimmel, un inmigrante judío ucraniano, inauguró en 1910 este local de Houston Street.
Esta “knisheria” es una de las reliquias del pasado del Lower East Side, un barrio que tradicionalmente tenía una fuerte inmigración de judíos y de Europa del este, que en los últimos años se ha aburguesado y ha perdido, según muchos, su autenticidad. Un asiduo cliente me explicaba que este local era “un museo viviente” porque sitios como estos ya no existen ni en la vieja Europa. “Si no has probado un knish de Yonah Schimmel, no has comido knish”, dicen los dueños.
Una de las cosas fascinantes de esta ciudad es cómo en ella pueden descubrirse los rastros de la Europa definitivamente desparecida con la Segunda Guerra Mundial. Decenas de miles de judíos centroeuropeos encontraron refugio en Nueva York, y Nueva York sigue siendo, entre otras muchas ciudades, una ciudad centroeuropea, que preserva elementos de una identidad puramente europea pero difícil de encontrar en Europa, como el yiddish o la gastronomía.
El local es muy sencillo. Los “knish” son riquísimos, tanto los dulces como los salados. Si vais a Manhattan y paseáis por el Lower East Side no dudéis en hacer un alto en el camino para probarlos. Una experiencia culinaria única, lejos de las cadenas de comida rápida.
Entre sus clientes destacan Barbra Streisand y Francis Ford Coppola.
Yo lo descubrí este local gracias a la película “Si la cosa funciona” (Whatever works) de Woody Allen. El neoyorquino Boris Yellnikoff (Larry David) enseña la Gran Manzana a la jovencita Melodie St. Ann Celestine (Evan Rachel Wood). En el recorrido entran este local del Lower East Side y compran un “knish”. En “Si la cosa funciona” sólo se ve la fachada del establecimiento.
En una de las paredes del local hay una fotografía de Woody Allen con el dueño del local y otra del director neoyorquino y Larry David durante el rodaje. Alex Wolfman, sobrino-nieto de Yonah Schimmel, me explicó, con un fuerte acento de Europa del este, que se hizo la foto con Woody Allen porque su hija se lo pidió, pero que generalmente no suele hacer casos de los famosos que van a comer ahí.
“Durante el rodaje vi que alguien salía con un knish en la mano y me acerqué para preguntarle que cómo lo había conseguido porque el local estaba cerrado”, añadió entre risas Wolfman. Resultó que era Larry David y que era la escena que estaban rodando. “Todos se rieron mucho”, recuerda.
¿Rememoría Woody Allen su niñez en Brooklyn mientras comía un “knish” de la Yonah Schimmel Knish Bakery, emulando así a Marcel Proust y su famoso episodio de la magdalena en “En busca del tiempo perdido”? Wolfman no me pudo confirmar si Woody Allen probó uno de sus famosos “knish”.