Cosas de las elecciones primarias.
El alcalde de Washington, DC, Adrian Fenty, perdió ayer las primarias demócratas frente a su adversario Vincent Gray, por lo que no podrá presentarse a la reelección. Gray, que hasta ahora ocupaba el puesto del presidente del Consejo de DC, obtuvo el 53 por ciento de los votos frente al 46 por ciento de Fenty.
Gray, de 69 años, será, por tanto, el nuevo alcalde de DC porque no tiene competencia republicana en las elecciones de noviembre y porque la mayoría de los votantes de la ciudad se consideran demócratas.
¿Pero qué ha pasado para que haya perdido Fenty la alcaldía de Washington?
Fenty, que al igual que el presidente Barack Obama es hijo de un negro y una blanca, es un político de la generación posterior a las luchas de los derechos civiles. Se convirtió en 2006 en el alcalde más joven que haya tenido nunca DC. El actual alcalde de Washington era considerado una de las estrellas emergentes negras del partido demócrata junto a Corey Booker, alcalde de Newark y Kevin Johnson, alcalde de Sacramento.
Muchos votantes aplauden los esfuerzos de Fenty por transformar la ciudad: reducción de la criminalidad, mejora de la limpieza de las calles, la construcción de carriles-bici y una revolución en la escuela pública, que se ha convertido en modelo nacional.
Sin embargo, en los últimos años Fenty había perdido popularidad sobre todo entre los afroamericanos que lo consideraban “demasiado blanco”. Esto se ha visto reflejado en el resultado de las primarias demócratas. El alcalde ganó ayer abrumadoramente en zonas de mayoría blanca (noroeste de la ciudad), pero en las zonas donde la mayoría era afroamericana le dieron su voto a Gray, quien es afroamericano.
Algunos analistas han visto la batalla entre Fenty y Gray en términos de una batalla generacional, entre la generación Obama y la que vivió la segregación y participó en las luchas de los años sesenta por la igualdad.
Cuando en 1971 el periodista Hunter Thompson cubrió la campaña presidencial, le llamó la atención que Washington es una ciudad racialmente dividida. Los blancos viven mayoritariamente en los barrios ricos del noroeste, y los afroamericanos en los del este y sudeste, donde hay más paro, más pobreza y más violencia.
“La verdad simple y contundente es que Washington es principalmente una Ciudad Negra y que, por tanto, la mayoría de los crímenes los cometen los negros. No siempre contra los blancos, pero con la suficiente frecuencia como para poner nerviosa a la población blanca relativamente rica en sus contactos sociales fortuitos con sus conciudadanos negros”, escribió Thompson, en una época en la que el 72 por ciento de los habitantes de Washington eran afroamericanos.
Aunque Washington, que tiene 600.000 habitantes, ya no es tan negra como hace una década, los afroamericanos siguen siendo mayoría.
Actualmente el 54 por ciento de la población de DC es afroamericana y 40 por ciento es blanca. Hace una década, el 61 por ciento eran negros y el 34 por ciento blancos. Los hispanos representan ahora el 9 por ciento de la población, frente al 8 por ciento en 2000, y los asiáticos han pasado de ser el 3 por ciento hace una década al 4 por ciento.
La construcción de carriles bici en el centro de la ciudad no le ha servido a Fenty para captar votos entre los afroamericanos, que ven como suben los alquileres y los precios de las casas con la vuelta de los blancos al centro de la ciudad.
Según una encuesta reciente, seis de cada diez afroamericanos creían que a Fenty sólo le preocupan los washingtonianos de clase media alta. Y le reprochaban que haya colocado a blancos en los cargos de más peso de la ciudad.
Su decisión de elegir a Michelle Rhee como superintendente de las escuelas de Washington le enemistó con el profesorado, después de que ésta despedira a 241 docentes de escuelas públicas – el 6 por ciento de todos los docentes del distrito- por incompetentes y amenazara con despedir a más si no mejoraban su nivel de enseñanza.
También fue muy criticado por su lenta respuesta el pasado invierno al llamado “snowmageddon“ (un juego de palabras entre nieve en inglés y el término bíblico Armagedón o fin del mundo), es decir, a las fuertes tormentas de nieve que provocaron durante una semana un caos circulatorio en la ciudad, la falta de abastecimiento en los supermercados y obligaron al cierre de colegios y oficinas federales.
Muchos en Washington temen que la victoria de Gray suponga una vuelta de la forma de hacer política de Marion Barry, el controvertido alcalde de DC -entre 1979 y 1991 y entre 1995 y 1999- que sucumbió entre escándalos de drogas y prostitución.
La victoria de Gray ha sido difícil de encajar para algunos, entre ellos The Washington Post. El diario de la capital federal aseguraba erróneamente en su página web que Fenty había ganado con el 53 por ciento de los votos frente a los 46 de Gray, según reveló the Columbia Journalism Review.

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