Haciendo guardia contra el aborto
La polémica en torno a la decisión de la Universidad de Notre Dame en Indiana de invitar al presidente Barack Obama a leer un discurso en la ceremonia de graduación y concederle un doctorado honoris causa ha reavivado el debate en Estados Unidos entre los pro-vida o antiabortistas y los pro-elección o favorables al derecho a abortar.
El debate me ha hecho recordar mi viaje hace unos meses a Wichita (Kansas), donde conocí a Jennifer McCoy, de 36 años y madre de diez hijos. McCoy estaba haciendo guardia con una de sus hijas dentro de una furgoneta delante de la clínica abortista Women’s Health que dirige el médico abortista George R. Tiller.
La conocí un domingo por la tarde. La clínica abortista estaba cerrada pero ella estaba allí en su puesto. Fue su hija pequeña quien se me acercó primero, pensando quizá que era una mujer que quería abortar y que si era la niña me hablaba me haría pensármelo dos veces imaginándome a mi futuro hijo o hija.
Yo estaba fotografiando para este blog las cruces y el camión antiaborto que había a la entrada de esta clínica que practica abortos a mujeres en estado avanzado de gestación.
McCoy me explicó que los antiabortistas hacían turnos siete días a la semana en la puerta de la clínica Women’s Health. Cuando llega una chica que quiere abortar, la abordan en la puerta, la dicen que hay otras opciones como la adopción y que si lo desea pueden informarla y ayudarla. Les dan folletos de información, en inglés y en español, llenos de fetos ensangrentados.
Esta madre de familia numerosa me dijo que temía que tras la victoria de Obama el número de abortos aumentara en Estados Unidos.
Los antiabortistas de Wichita han establecido su cuartel general en una casita justo al lado de la clínica abortista, puerta con puerta. El centro se llama Choices Medical Clinic. Seguro que con ese nombre más de una chica se ha equivocado y ha entrado allí pensando que es la clínica abortista.
El tema del aborto es siempre un tema candente en Estados Unidos. En las carreteras de Kansas se podían ver enormes carteles en los que comparaban el aborto con el holocausto.


